PASTRANA Y OTROS DIRIGENTES POLITICOS, EMPRESARIALES Y LAS FAMILIAS DE SECUESTRADOS CELEBRAN DECISIÓN DE URIBE

diciembre 7, 2007 5:25 pm

El expresidente Andrés Pastrana celebró la decisión del presidente Alvaro Uribe de autorizar la creación de una “zona de encuentro” para negociar el acuerdo humanitario y asegura que es “un paso de vital importancia» para la liberación de secuestrados.

Pastrana fue el primero en expresarle por escrito su apoyo al primer mandatario, en una carta en la cual le señala que “con esta nueva luz de esperanza ganan los secuestrados, ganan sus familias y gana Colombia».

Como se recuerda, en su gobierno, Pastrana Arango creó la “zona de distensión” del Caguan y promovió una negociación con las Farc que se prolongó tres años y que fracasó.

El siguiente es el texto de la carta:

Respetado Señor Presidente:

Acabo de escuchar con gran emoción su anuncio de acceder a una «zona de encuentro» por término definido, en un lugar rural del país en el que no se encuentren bases militares, donde la población sea muy poca o no haya población, para que el Gobierno junto con la Iglesia, con la presencia de observadores internacionales, busque un acuerdo humanitario con las FARC para la liberación de los secuestrados.

Con su determinación se da con grandeza un paso de vital importancia en el camino de la libertad de tantos compatriotas. Con esta nueva luz de esperanza ganan los secuestrados, ganan sus familias y gana Colombia.

El camino del acuerdo humanitario estará lleno de dificultades. Por eso, señor Presidente, es momento para que los colombianos le mostremos a la guerrilla solidaridad monolítica en nuestro empeño por la libertad de los cautivos y la apertura de las puertas de la paz.

He sostenido insistentemente en que el Señor Presidente es quien tiene en sus manos la posibilidad de concretar el Acuerdo Humanitario y alcanzar la paz de Colombia. Para estos nobles propósitos, como Colombiano y como Ex Presidente, le ofrezco todo mi apoyo”.

LA MADRE DE INGRID

–Como un “gesto positivo” definició Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt en poder de las Farc, la determinación del presidente Alvaro Uribe de autorizar la creación de la “zona de encuentro”.

«Quitando todas las palabras superfluas, que por un momento sentí le quitaban grandeza al anuncio del despeje, podemos ver un gesto positivo del presidente», declaró Yolanda Pulecio.

«No quiero ser escéptica, quiero ser positiva, y espero que esto sea realmente sincero y lleve a la liberación de mi hija y los demás secuestrados», añadio.

En igual sentido se pronuncio la Federación Internacional de Comités de apoyo a Íngrid Betancourt (FICIB).

La organizacion calificó de «gesto positivo», la decisión del presidente Álvaro Uribe, de aceptar una «zona de encuentro» para definir un acuerdo con las Farc que derive en la liberación de los secuestrados
En un comunicado emitido en París, la Federación manifestó su confianza en que sea una «apertura» y la demostración de una actitud humanitaria”.

Sin embargo, expresó prudencia al apuntar que «la experiencia de los últimos años nos muestra que propuestas unilaterales sin discusiones previas han sido usadas a veces por el poder colombiano como un medio eficaz para cerrar puertas más que para abrirlas».

Para la Federación que apoya a la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, secuestrada en 2002, ahora es el momento de que la guerrilla de las Farc responda favorablemente «y no se deje encerrar en una actitud de bloqueo intransigente, para aprovechar esta oportunidad de diálogo».

OTRAS REACCIONES

–Una reacción favorable, con voces de respaldo y a la vez de gran esperanza, se produjeron alrededor del anuncio del presidente Alvaro Uribe Velez de permitir una “zona de encuentro” para negociar con la guerrilla de las Farc el acuerdo humanitario.

Dirigentes políticos, de la Iglesia Católica, de las organizaciones empresariales y obreras, celebraron el cambio y coincidieron en señalar que esperan que la iniciativa sea aceptada por el grupo guerrillero.

El senador Gustavo Petro, quien fue el primer politico en ser contactado por el Alto comisionado para la paz tras el anuncio presidencial, dijo, ademas de apoyar la medida, que se trata de una muestra de voluntad política, para dar fin a la tragedia de los secuestrados y sus familias.

La presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, celebró la decisión de Uribe y consideró que con ella «el país queda notificado y la comunidad internacional de que el único mediador es la Iglesia Católica».

El senador Héctor Helí Rojas, vocero del Partido Liberal, también en la oposición, dijo que apoyaba y celebraba la decisión del presidente y subrayó que como»el presidente puso el balón en la cancha de las FARC, como sociedad debemos reclamarle a las FARC que acepte la propuesta, que no vuelvan a poner nuevos infranqueables» para el acuerdo.

El presidente de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, Mauricio Lizcano, hijo de óscar Lizcano, un ex congresista secuestrado por las FARC, se declaro agradecido por la decisión de Uribe y pidió a los colombianos apoyarla «para que las Farc se vean obligadas, a nivel nacional e internacional, a aceptarla» y no buscarle peros a la misma.

DEL DEFENSOR DEL PUEBLO

–A su turno el Defensor del Pueblo, Volmar Antonio Pérez Ortiz, emitió un comunicado en el cual le hace una vehente reconvención a las Farc.

El texto es el siguiente:

Como Defensor del Pueblo de Colombia, creo necesario hacerle al Secretariado y a los Jefes de las FARC un llamamiento de carácter humanitario en favor de las personas privadas de la libertad que se encuentran en su poder. Las vidas, la integridad y la libertad personales de quienes ustedes mantienen en cautiverio son su responsabilidad de acuerdo con las leyes de la humanidad que se conocen universalmente como Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Los artículos 4 y 5 del Protocolo II de 1977, adicional a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, que ustedes deben conocer, definen las garantías fundamentales y las mínimas condiciones de trato a las personas privadas de la libertad en las situaciones de conflictos armados sin carácter internacional.

Las normas del DIH obligan a todas las partes. No existen ni razones de carácter político ni militar que puedan servir de excusa para dejar de cumplir con tales obligaciones humanitarias.
Las normas del DIH tienen un reconocimiento universal. Todos los Estados son partes en los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, cuyo artículo 3° – Común – es el mínimo estándar internacional aplicable en las situaciones de conflictos armados sin carácter internacional, que las FARC están obligadas a acatar. Además, 167 y 163 Estados, respectivamente, son partes en los Protocolos I y II de 1977 adicionales a los Convenios de Ginebra de 1949.

El pasado 18 de octubre celebramos el centenario de las Convenciones de La Haya de 1907, que hace cien años codificaron las leyes y costumbres de la guerra, y que siguen plenamente vigentes. Resulta oportuno recordar que cuando los soviets tomaron el poder en Rusia en 1917 y crearon la Unión Soviética, mantuvieron el reconocimiento y aceptación de las Convenciones de La Haya de 1907, pues Lenin las consideraba leyes de la humanidad. Hoy se puede afirmar lo mismo de los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y de sus dos Protocolos adicionales de 1977: son leyes de la humanidad.

Como Defensor del Pueblo de Colombia invoco la conciencia de la humanidad para hacerles un llamamiento humanitario. Como un gesto político, como una expresión de su voluntad política de acatar y respetar las leyes de la humanidad, ustedes deben, al menos, facilitar y garantizar que un organismo humanitario imparcial -tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja- pueda visitar, según las modalidades propias de la acción humanitaria del CICR, a todas las personas privadas de la libertad en poder de las FARC, con el fin de poder establecer su estado actual de salud, prestarles la asistencia humanitaria que requieran y traer noticias a sus familias.

Además, ponerlas en libertad de manera unilateral depende, única y exclusivamente, de la voluntad que puedan tener las FARC. Lograr su libertad por la vía de acuerdos con el Gobierno de Colombia debe tener, ante todo, una motivación humanitaria alejada de toda consideración de conveniencia política o militar, pues los derechos fundamentales de los seres humanos no son mercancía intercambiable. Es de elemental justicia garantizar la pronta libertad de las personas privadas de la libertad en poder de las FARC, cuyas condiciones físicas y de salud registran un deterioro progresivo – lo cual hace temer por sus vidas – como se aprecia en los videos recientemente divulgados.

La Defensoría del Pueblo ofrece sus oficios para que, si así lo consideran las FARC, una comisión de esta Entidad sea autorizada – como ocurrió en diciembre de 1998 -, para que pueda ingresar a los diferentes lugares donde se encuentran secuestrados, con el fin de verificar sus condiciones de vida, salud, la integridad física y mental; su asistencia médica y alimentaria, el trato recibido y el respeto por su persona, su honor, sus convicciones y sus prácticas religiosas en cautiverio.

Igualmente, se les solicita, luego de la verificación, poder informar a los familiares y a las instituciones a las cuales pertenecen los cautivos, las condiciones señaladas en medio de la incertidumbre que los rodea.

Como Defensor del Pueblo de Colombia quiero expresarle al Secretariado y a los Jefes de las FARC, la plena disposición que le asiste a la Defensoría del Pueblo de Colombia de contribuir a la aplicación del DIH sustrayendo a los civiles de la dinámica de la confrontación armada.

Señores de las FARC: el secuestro es el más horrendo de los delitos que se pueden cometer contra una persona y lesiona gravemente la dignidad humana. El secuestro o toma de rehenes no justifica ninguna ideología política. Y la violencia que se ejerce en nombre de la justicia, históricamente no ha producido mayores estándares de justicia, sostenía Max Weber».

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