KENDON, UNA BANDEJA PAISA

Febrero 27, 2008

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Lo probé muchas mañanas en Radio Santa Fe. Tenía cuero duro, una garra imposible de penetrar. No había tema ni asunto, agresión o desplante, que lo molestara. Poco a poco le fui hundiendo el diente, a la espera de que expresara dolor o inconformidad, pero faltó tiempo. Se murió antes de seguir en un juego de ideas y palabras, que cada vez se hacía más interesante y peligroso.

Es evidente que además de un cuero duro tenía todos los ingredientes de la bandeja paisa, incluyendo la carne molida (demasiada carne, a punto de reventarse), chicharrón crocante (era muy divertido), el aguacate en exceso que le disparó su volumen (debía tener unos 120 kilos) y obviamente un par de huevos, que le permitieron no temerle a nada ni a nadie.

Fue capaz de decir que admiraba al Presidente Uribe pero no quería su segunda reelección. Que le gustaba más la señora del Presidente. Que la Madre Teresa de Calcuta y la princesa Lady Di fueron un par de viejas manipuladoras. Que lentejas era el plato más consumido por los políticos, en alusión al clientelismo. Que los médicos eran enemigos de la buena comida. Y que los premios que se ganaba no eran comprados, pero si lo eran no estaban ligados al sueldo de Radio Santa Fe.

Kendon Macdonald era casi todo, como una bandeja paisa. Vino a Colombia hace más de 20 años, buscando el Macondo de García Márquez. Esbelto y piel canela, en ese entonces. Se volvió mofletudo y blanco-cuajada. Y pesaba más que dos colombianos promedio. Llegaba a almorzar tres y cuatro veces, no por glotón, sino porque le era imposible decirle no a todas las invitaciones.

En Radio Santa Fe, a donde llegaba todas las mañanas, al filo de las 9:00 a.m., lo recibimos siempre con alegría, siempre aparatoso, nunca peinado. El mismo Kendon nos comentó que no usaba peinilla ni cepillo. Pretendía que el viento de la mañana le organizara su rubia y escasa cabellera.

Agradecíamos su visita y sus comentarios, así nos dejara el olor de sus tragos de la noche anterior, que no lograba ocultar con el consumo de 20 mentas antes de entrar a cabina. Con todo y eso nos parecía que le aportaba mucho periodísticamente a la emisión matutina de noticias. Porque así como tenía buen gusto para la comida, tenía extraordinario olfato para la noticia.

Se volvió chef y especialista en cocina preguntando y amando la comida. Y también periodista, escribiendo en una veintena de periódicos del país. Aquí estuvo a punto de convertirse en estrella de la radio, opinando de todo, con criterio y sentido común.

Que en paz descanse. En vida le quedó muy poco tiempo.
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Por Edgar Artunduaga

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Una respuesta sobre “KENDON, UNA BANDEJA PAISA”

  1. Maria en Febrero 28th, 2008 6:28 am

    Kendon nos deja muy gratos recuerdos, se nos fue uno grande de verdad en la cocina, en la critica culinaria.

    Pero disfrutamos el tiempo que paso con ud Doctor Artunduaga.

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