DIPLOMACIA, MÚSICA Y CLAVELES BLANCOS
Marzo 18, 2008
La acostumbrada sección de Alberto Abello, publica en el Nuevo Siglo y comentada en Radio Santa fe, habla de la indiscutible noticia de la semana, el concierto de Juanes y sus implicaciones a nivel nacional e internacional, así que, sin más preámbulos, su columna:
Conmovedor el concierto gratuito de Juanes por la paz, en el que actuaron Carlos Vives, Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Juan Fernando Velasco, Ricardo Montaner y Juan Luis Guerra, quienes con su música exaltan la hermandad y hondo afecto entre Colombia, Venezuela y Ecuador. Lo mismo entre hispanoamericanos, como lo prueba Miguel Bosé, tan aplaudido por el público. En un día memorable, más de 50.000 personas pudieron escuchar in sito a los famosos artistas, que dieron todo de sí y emularon en despertar la solidaridad del público.
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El Puente Simón Bolívar, en el cruce de la frontera, tiene una extensión de unas tres hectáreas. Por televisión la audiencia supera todos los cálculos y se cree que millones de seres se mantuvieron por más de tres horas pegados a las pantallas. La alegre hermandad se impone sobre odios artificiales y no pocos lloraron arrullados por la orquesta binacional, las canciones y demostraciones de paz, conmovidos por la fraternal hermandad de la juvenil multitud.
Atrás queda, de momento, la catarata de insidias, insultos, denuncias y sospechas mutuas, como el estremecedor ruido de los tanques de guerra, los aviones artillados, la movilización por mar de sus naves que ordenó en el momento más ardiente de la disputa el presidente Hugo Chávez.
La crisis diplomática se desata por la existencia del campamento de las Farc en territorio ecuatoriano, que golpea por la espalda a Colombia.
La baja, sin las botas puestas, del miembro del Secretariado y canciller de la organización subversiva, Raúl Reyes, hace que se resienta Ecuador con la afrenta que confirma el ministro Juan Manuel Santos de los bombarderos y las tropas que entran a su parcela a rescatar algunos de los cadáveres. Varios heridos quedan tendidos en el sangriento escenario del combate. El presidente Rafael Correa se muestra reservado durante una llamada de Álvaro Uribe, que le informa de los hechos. Desde Miraflores, el presidente Chávez monta en cólera. Y, de improviso, se hizo evidente el entendimiento entre Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Se produce la intempestiva expulsión de los diplomáticos colombianos.
No prospera por subversivo el amago de defender la teoría de la persecución en caliente a los alzados en armas cuando se refugian en un país vecino, puesto que carece de fundamento, dado que le daría a éstos la posibilidad de movilizarse de un lado a otro de los límites nativos, incendiar las fronteras y provocar ataques que terminarían por involucrar los ejércitos de nuestros países.
Lo mismo que incursiones militares foráneas en contravía. El secretario de la OEA, José Miguel Insulza, hace un trabajo de filigrana, lo mismo que la Cancillería colombiana y los países amigos, pero quedan las heridas abiertas y los computadores del complot.
Lo que no se resuelve, solamente, con música y requiere de honda reflexión, cabeza fría y la más fina diplomacia.
Por ALBERTO ABELLO





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