Ecuador contra-ataca: exige que Colombia reconozca su lucha contra la guerrilla y el narcotrafico

diciembre 8, 2008 5:54 pm

–Como “una cuchillada por la espalda. Y una cuchillada de un hermano”, calificó la canciller de Ecuador Maria Isabel Salvador, el ataque de Colombia al campamento de las Farc en su territorio, hecho que provocó el rompimiento unilateral de las relaciones diplomaticas por parte de la vecina republica.

La ministra ecuatoriana volvió a cargar contra el gobierno colombiano por este y los hechos siguientes, en un reportaje que concedio al periódico La Hora de Quito.

La canciller Salvador pidio a Colombia reconocer “con frontalidad” que “el Ecuador es un país que está cumpliendo con su responsabilidad en la lucha contra los grupos irregulares y contra el narcotráfico que, al final, son consecuencia de lo que sucede en Colombia”.

Tambien dijo: “Tenemos que ser que ser un poco más maduros sí queremos restablecer las relaciones”.

El texto integral de la entrevista con la canciller ecuatoriana, es el siguiente:

Las relaciones con Colombia continúan rotas. ¿Qué se va a hacer?

La verdad es que esta es una situación extremadamente complicada. Creo que desde que se produjo el ataque del 1 de marzo, a raíz de que obtuvimos en la OEA y también en el Grupo de Río las declaraciones que determinaron la ilegalidad del bombardeo, eso nos dio a nosotros un respaldo jurídico en el tema. Quedó claro que la razón estaba del lado del Ecuador.

Desgraciadamente usted sabe cómo se fueron dando las cosas. En la práctica, para nosotros, el hecho del bombardeo fue, definitivamente, una cuchillada por la espalda. Y una cuchillada de un hermano.

Entonces, hasta el 1 de marzo, cuando ocurrió el bombardeo contra el campamento de las Farc, todo iba bien…

La relación con Colombia y con el propio presidente Álvaro Uribe era buena, cordial y los mandatarios conversaban a menudo.

En primera medida, en defensa de nuestra soberanía y nuestra dignidad, fue que el Ecuador tomó la decisión de romper las relaciones con Colombia y, si bien hemos hecho intentos y tratado de avanzar en un camino que nos lleve rápidamente a restablecerlas y sobre esa base empezar un trabajo de recuperación de la confianza, en la práctica eso ha sido inviable.

¿Por qué?

Estamos en un momento donde definitivamente el Ecuador sigue esperando por parte de Colombia algunas señales claras que tienen que ver básicamente con el hecho de que se reconozca con frontalidad que el Ecuador es un país que está cumpliendo con su responsabilidad en la lucha contra los grupos irregulares y contra el narcotráfico que, al final, son consecuencia de lo que sucede en Colombia.

¿Qué pide el Ecuador?

Exigimos del gobierno de Colombia una mayor presencia para justamente evitar que si los insurgentes salen es porque no hay control.

Por otra parte, exigimos un reconocimiento, como de hecho se produjo antes del 1 de marzo. El presidente Uribe en varias ocasiones reconoció la colaboración que el Ecuador brindaba en esos temas. Pero a partir de esa fecha, el discurso cambió radicalmente: en el sentido de que no colaboramos y se llegó inclusive a afirmar que protegemos a las Farc. Eso, obviamente, es absolutamente ofensivo para el Ecuador y, además, falso porque Ecuador rechaza a las Farc. Lo hemos demostrado con la destrucción de todos esos campamentos y lugares de procesamiento de droga, relacionados con el tema de la guerrilla, con nuestra presencia en la frontera, con el reforzamiento de las acciones policiales y militares.

¿Las declaraciones presidenciales tienen qué ver también con los intentos por recuperar las relaciones?

Esos intentos se han visto frustrados en cada ocasión y, desgraciadamente, el motivo permanente para que no se concreten esas posibilidades ha sido siempre el argumento que ha planteado el gobierno de Colombia: las declaraciones del presidente Correa. Y en ese sentido hay que entender que él nunca va a dejar de hablar del tema. Es algo que ofendió profundamente la dignidad y la soberanía de Ecuador y que no vamos a olvidar.

¿Y no cree que se deben superar tales posiciones?

Yo creo que es necesario evitar o superar ese tipo de argumentos. Son demasiado simples. Decir ‘no restablecemos relaciones’, como en el caso del 24 de junio, por ejemplo, que cuando estábamos listos a firmar y anunciar la reapertura de relaciones, por unas supuestas declaraciones del presidente (Correa) en el diario Pagina 12, de Argentina, entonces, Uribe dijo “no”. Unas declaraciones no pueden ser motivo para impedir el restablecimiento de relaciones entre dos Estados.

Correa y Uribe parecen niños malcriados: el uno dice una cosa y el otro le contesta, y así, con ese tono, nunca se van a poner de acuerdo…

Si es que fundamentamos el tema en el hecho de las declaraciones, probablemente nunca lo vamos a superar. Sean las declaraciones de uno o de otro, jamás vamos a lograr avanzar. Creo que hay cosas muchas mas de fondo que las que se dicen. Todo sabemos que la relación entre Ecuador y Colombia tradicionalmente ha sido excelente, nuestros vínculos comerciales son muy buenos. Gracias a Dios esto no se ha visto afectado.

¿Pero, al menos hay esperanza de que las relaciones es reanuden?

Siempre hay esperanza, definitivamente. tenemos que trabajar algunos temas en el propio marco de la relación de Estados Americanos que se han detenido precisamente a raíz de la decisión del presidente Uribe de no venir a la cumbre presidencial andina. ¿Y por qué? Por otras declaraciones que hizo el presidente Correa.

Fíjese: en ese caso fue tan evidente el error del presidente Uribe de tomar una decisión sobre la base de una nota de prensa que salió en la Folha de Sao Paulo. “Por esa declaración no voy”, dijo Uribe, Cuando el propio periódico, al día siguiente, reconoció el error en la traducción. Por eso digo, aunque suene un poco fuerte, que tenemos que ser mucho mas maduros..

Pero de lado y lado…

Digamos que…¿Quién ha sido el que ha aludido permanentemente a declaraciones de prensa para no avanzar? El presidente Uribe. Por eso el presidente Correa dice que son reacciones absolutamente infantiles.

El gobierno ecuatoriano dice que Colombia no cuida su frontera sur, pero al parecer Ecuador tampoco cubre su parte en el norte, porque si no ¿cómo estaba el campamento de ‘Reyes’ ahí, en territorio ecuatoriano, y no se habían dado cuenta?

Desgraciadamente las Fuerzas Armadas y la Policía estuvieron durante muchos años reducidas en su capacidad operativa. Sin duda, y coincido con usted, puede ser que ese control no haya sido tan efectivo. Pero usted también sabe que desde el 1 de marzo estamos haciendo enormes esfuerzos: se gastan alrededor de 200 millones de dólares para poder reforzar la frontera y hay un plan para devolver a las Fuerzas Armadas toda su capacidad operativa. Se están comprando aviones, radares, etc, para que ese control sea lo mas efectivo posible.

¿Existe la posibilidad de conformar una fuerza multinacional de seguridad en la frontera?

Nosotros habíamos planteado justamente la conformación de alguna fuerza militar internacional, pero en la práctica eso no se ha podido concretar.

¿Por qué? ¿Qué falta?

Entre otras cosas porque los recursos que se necesitan son muy grandes. No puede ser una fuerza permanente con una capacidad de desplazarse a los lugares inmediatamente. Pero no se ha descartado totalmente.

Con todo lo que está pasando, a lo que se suman los controles a los colombianos, ¿teme que se perjudique el intercambio comercial?

Confío en que no sea así. Hasta ahora el impacto ha sido nulo. Las cifras que tenemos nos dicen que el intercambio comercial entre Colombia y Ecuador esta avanzando en la misma línea. Tenemos cifras hasta septiembre, pero la tendencia es que se mantenga. Ahora: si es que la situación no se soluciona de manera lo suficientemente rápida, podría ser que empiecen a haber algunos impactos en el intercambio comercial.

¿Pero cuánto es ‘lo suficientemente rápido’?

Para mí es muy difícil decirlo. Mi voluntad podría ser que ojalá en dos meses podamos restablecer las relaciones, ojalá fuera así, pero tampoco puedo comprometerme.

Como están las cosas, ¿entonces no hay solución a la vista?

En este momento yo no percibo que haya una posibilidad de restablecer las relaciones. Creo que tenemos que retomar los canales de la OEA. Los resultados de esos buenos oficios del Secretario General, en la práctica no se han concretado. Hemos tenido tres o cuatro reuniones de vicecancilleres, luego la de altos mandos militares de los dos países y cada vez que hemos ido avanzando esto se ha visto detenido.

El presidente Correa ha dicho que mientras Uribe sea presidente no se van a reanudar las relaciones…

No fue exactamente eso lo que dijo. Lo que dijo fue que mientras no haya un gobierno en quien podamos confiar no restableceremos relaciones. Eso quiere decir que si hubieran señales claras por parte de Colombia de que es un gobierno en el que podemos confiar, se podrían producir los elementos que necesitamos para poder decir “okey, vamos adelante”.

¿Es cierto que de la base de Manta salió un avión que participó en el bombardeo del 1 de marzo?

Una comisión investigó los temas de inteligencia; yo no he leído el informe pero hay indicios de que de una u otra manera el gobierno norteamericano tuvo que ver en lo de Angostura. Yo no puedo afirmar que hubo definitivamente una intervención directa de EEUU en ese bombardeo. Sin embargo, hay indicios. Y los indicios tienen cierta lógica. El Plan Colombia y todas las Fuerzas Armadas colombianas y la Policía están sustentadas por EE.UU. a través de recursos, capacitación, armamento, etc.

El gobierno ecuatoriano dice que la CIA ha estado infiltrada en las Fuerzas Armadas, pero la verdad es que lo está en todos los ejércitos del continente y tal vez del mundo…
Pero eso no es malo. Sólo que en algunos casos se ha disfrazado al apoyo y la cooperación…

Igual se dice que la inteligencia de Colombia ha estado aquí.

Efectivamente…Le repito: eso no es malo. En la lucha contra el crimen internacional organizado, sea drogas o guerrilla, necesariamente tenemos que colaborar a nivel de Policía o Inteligencia militar, pero no hacerlo a escondidas de la Policía ecuatoriana, por ejemplo; eso es una gran falta de respeto al otro Estado».

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