Cambios en gobierno de Cuba. Raúl Castro destituye a dos pesos pesados

marzo 2, 2009 7:59 pm

El presidente de Cuba, Raúl Castro, cambió este lunes por sorpresa al Gobierno y destituyó a dos históricos del régimen como eran el canciller, Felipe Pérez Roque, y el secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage. La remodelación, anunciada en un comunicado por televisión oficial, se produce mientras en Estados Unidos se está debatiendo la idea de suavizar el embargo que Washington impuso a Cuba hace ya 45 años.

Aún hay muchos interrogantes, pero todo indica que el régimen intenta prepararse para subsistir a su manera ante unos cambios que con la nueva Administración del presidente Barack Obama parecen inevitables. La crisis económica, además, añade presión al Gobierno de Castro.
Carlos Lage, que seguirá ocupando el cargo de vicepresidente del Consejo de Estado, ha ejercido durante años las funciones de una especie de primer ministro y ha sido hombre de confianza de Fidel y Raúl Castro. Pero ahora será reemplazado por el general José Amado Ricardo Guerral. Otro militar en un Ejecutivo que ya añadió a su cúpula otros dos miembros de las Fuerzas Armadas el pasado 19 de febrero, ambos con el cargo de vicepresidentes de diferentes carteras.

Pérez Roque será sustituido por el vicecanciller Bruno Rodríguez, según el comunicado oficial, en el que no se explicaron los motivos de las destituciones. Otros dos ministros, el de Trabajo y Seguridad Social y el de Industria Sideromecánica también han sido relevados de sus responsabilidades sin explicar sus futuros destinos.

Aparte de estos hombres, otro vicepresidente del Consejo de Estado, Otto Rivero, que se ocupó de los planes de la llamada batalla de ideas mientras Fidel Castro llevó las riendas del poder, también ha sido destituido.

Los cambios fueron anunciados en el marco de una docena de movimientos, reemplazos y fusiones de ministerios, que conforman una amplia reestructuración del Gobierno que había anunciado Raúl Castro hace un año al asumir la presidencia, en sustitución de su convaleciente hermano Fidel Castro.

En el comunicado, se indica que los cambios tienen la intención de hacer al Gobierno más compacto y funcional. El anuncio del Consejo de Estado también destaca que la decisión de Raúl Castro está «en consonancia» con su idea lanzada el 24 de febrero de reducir y reestructurar la administración del Estado.

Sin embargo, lo que más ha sorprendido han sido los relevos de Pérez Roque y Lage, dos hombres con gran gancho dentro y fuera de Cuba y que se pensaban insustituibles en cualquier ecuación política de futuro. Pérez Roque, nacido en La Habana el 28 de marzo de 1965, es desde hace 15 años uno de los colaboradores más cercanos de Fidel Castro, casi su mano derecha. También es un hombre muy cercano a Raúl Castro, lo que le concede gran influencia en las decisiones de Gobierno. Como Lage, su trayectoria está vinculada a las organizaciones políticas y estudiantiles de la revolución. En mayo de 1999, a los 34 años, Pérez Roque fue designado ministro de Relaciones Exteriores.

Hasta ahora tenía la responsabilidad de administrar y asegurar los fondos de los programas sociales de la revolución y la denominada batalla de ideas, junto a Lage y al ministro presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón. Estaba considerado el número tres del Gobierno cubano, tras Fidel y Raúl.

Por su parte, Carlos Lage nacido el 15 de octubre de 1951, es miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba desde su IV Congreso, que se realizó en 1991. Fue responsable de conducir el proceso de reformas y apertura económica que, en los años noventa, el Gobierno de Fidel Castro puso en marcha para paliar la crisis provocada por la desaparición de la Unión Soviética.

En 1986 fue designado como miembro del equipo de Coordinación y Apoyo de Fidel Castro, de quien es desde entonces uno de sus más cercanos colaboradores, sobre todo en temas económicos. En alguna ocasión se le ha identificado como «aperturista», calificativo que él rechaza y atribuye a la falta de conocimiento de políticos extranjeros.

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