LOS NIÑOS DEL TERCER MILENIO

julio 15, 2009 7:44 pm

La situación de 640 menores de 14 años de edad que tienen la tempranera calificación de “desplazados”, es un llamado de alerta claro a los organismos del estado que tienen que ver con el Bienestar de la comunidad.

Llevan casi cuatro meses hacinados en el asentamiento del parque Tercer Milenio, con 1.500 adultos que hacen exigencias que el Estado no va a cumplir.

Cualquier podría decir en estas circunstancias críticas que afectan a millones de compatriotas, que “el desplazamiento es libre”, y puede asentarse en el corazón de Bogotá.

Los colombianos nos acostumbramos, infortunadamente, a convivir en situaciones que rayan en lo insólito. Este es un País en el que se asesina desde una moto a plena luz del día, le roban 50 millones de pesos a un comerciantes que sale del banco con tan elevada cifra de dinero, o en el que un ex combatiente de los paras asalta un banco con una granada de madera, ó que un funcionario seriamente cuestionado en su moral, es “premiado” con una designación para un cargo más alto, por ejemplo, una embajada.

Por eso, lo que está ocurriendo allí, no parece ir más allá del registro en los medios de comunicación.

La alerta del parque Tercer Milenio va de la mano con el terrible riesgo de que se presente allí un fallecimiento por causa del virus AH 1 N 1.

Por eso, un funcionario tan eficiente como el Secretario Distrital de Salud, Héctor Zambrano, se apresuró a pedirle al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que sacar los niños de allí.
Pero está claro que el ICBF ni quiere, ni puede ni debe.

El Director Encargado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Gustavo García, sostiene que el ICBF ha hecho presencia en el parque Tercer Milenio con sus unidades móviles, como corresponde al Instituto en todas las situaciones de desplazamiento en el territorio nacional, y ha prestado la atención debida con psicólogos, trabajadores sociales y nutricionistas, con la verificación correspondiente para determinar los niveles de vulneración de derechos. Este año, el ICBF ha prestado atención a 495 niños en esa circunstancia.

Pero el Distrito insiste en que los niños sean trasladados a alguna entidad del Instituto, para protegerlos de esa amenaza. Los desplazados, padres de esos niños, dicen que “no se los dejan quitar de nadie”.

Todas las entidades del Estado son garantes de derechos y en esta ocasión, el caso del parque Tercer Milenio requiere de un manejo especial por parte de las autoridades del Distrito, por el riesgo que implica para la salud de los desplazados y la salud pública en general.

García alega que el ICBF no rompe la Unidad Familiar en estos casos, salvo aquellos determinados de abuso ó desnutrición que derivan en el retiro del niño del lado de sus padres ó responsables.

Y agrega que los niños del Parque no van a ser movilizados porque estas prácticas afectan la situación psicológica del grupo y de esos niños, especialmente.

El paso que sigue es mejorar sustancialmente las condiciones de salubridad de los niños y adultos que están en el asentamiento.

La otra pregunta es hasta dónde va la tarea de Acción Social de la Presidencia de la República, directa responsable de la atención a los desplazados. Una solución concreta a este problema sería una buena carta de presentación del doctor Luis Alfonso Hoyos, de cara a la diplomacia.

Allí hay niños enfermos y con síntomas de desnutrición. Otros tienen infecciones. Y muchos se agravan de tedio y ansiedad, porque ven sufrir a sus padres.

Al margen de la amenaza de la epidemia, es claro pensar en la urgencia de la solución al problema en sí. No es posible que el gobierno le dé una vivienda a cada uno de los desplazados.

Pero hay soluciones menores y además es clave buscar su resocialización y su ubicación laboral.

Hasta cuándo van a permanecer en el Parque? El drama que viven millones de Colombianos en diversas regiones, está latente a pocas cuadras del la Casa de Nariño, sin aparente solución.

Nos negamos a creer que solo cuando el virus maldito haga presencia mortal en el Parque, comiencen a perfilarse la soluciones definitivas a este drama de todos los días. Estamos a tiempo.

Francisco Tulande

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