Bandas criminales en Colombia agravan la situación humanitaria: Cruz Roja

abril 14, 2011 5:49 pm

Las consecuencias humanitarias del conflicto armado colombiano se han agravado por la consolidación de las llamadas bandas criminales (bacrim), cuya presencia y actividad llevaron a la delegación en Bogotá del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) a asumirlas como su «preocupación mayor».

La preocupación del Cicr está «en las consecuencias humanitarias que conlleva el actuar de estos grupos y el enfrentamiento que tienen con los otros actores», dijo el jefe de la organización en Colombia, Christophe Beney.

«Esta es nuestra preocupación mayor», admitió Beney tras presentar a la prensa su informe de actividades en 2010, con el lema de «Todas las víctimas merecen una atención oportuna».

Beney dijo que la preocupación del Cicr por las consecuencias del conflicto interno «sigue muy vigente», pero alertó sobre la profundización de los efectos por la llegada al escenario de las bacrim.

Son consecuencias que se ahondan por el hecho de que «se superponen consecuencias de estos grupos (las nuevas bandas)», explicó el jefe nacional de la organización.

«La tendencia, la consolidación y las actividades de las bacrim en ciertas zonas del país, cuando se superponen al conflicto armado, obviamente lleva a que la población civil esté más afectada por la violencia en general», apuntó Beney.

Es, observó, un fenómeno «muy claro» en zonas que se conocen, como la de la Costa Pacífica, que es de preocupación para el Cicr por la presencia allí de «una multitud de grupos armados en el marco del conflicto y las llamadas bacrim».

Beney se abstuvo de calificar o caracterizar a estas bandas, de nombre y acrónimo acuñados por el Ejecutivo del ahora expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).

Las bacrim, o neoparamilitares, según algunos estudiosos, surgieron a partir de la disolución de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), asociación conformada para la supuesta confrontación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Farc) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrillas con casi la misma trayectoria del conflicto interno, que lleva cerca de medio siglo.

Las AUC desaparecieron a mediados de 2006 tras desarmar a más de 31.000 paramilitares, dentro de un diálogo de paz que pasó entonces a su actual etapa de proceso judicial.

Como Uribe, su sucesor y correligionario Juan Manuel Santos confronta a las bacrim como «criminalidad organizada», dado el hecho de que, como sus antecesores, dan preferencia al narcotráfico, la extorsión y otras actividades criminales.

«Más allá de la calificación que se da a estos grupos, lo que más nos preocupa es justamente las consecuencias humanitarias» de su actividad y enfrentamientos, afirmó Beney.

Es una realidad que ha llevado al CICR a establecer y mantener contactos con estos nuevos grupos, porque, dijo el jefe de la organización en Colombia, «ellos tienen una incidencia sobre la situación humanitaria del país».

«Lo más importante para nosotros es simplemente incidir sobre su posición (la de las bandas) frente a la situación de violencia en Colombia y asegurarnos de que nuestras acciones se pueden desarrollar de manera segura y eficaz en el terreno», aclaró Beney.

De esta seguridad depende en buena parte la realización de las tareas del Comité, cuyas acciones de 2010 beneficiaron a 880.000 personas (180.000 de manera directa y 700.000 de manera indirecta) víctimas en 768 casos de presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y otras normas de protección en situaciones de violencia documentados por el Cicr en el terreno.

Entre ellas están 172 víctimas de violencia sexual, 38.000 desplazados, 1.031 heridos en accidentes con minas antipersonal y restos de explosivos de guerra y unos 30.000 pacientes con discapacidades.

El CICR también asistió el año pasado 35 casos de desplazamiento masivo y documentó 92 de desaparición forzada, 79 de civiles muertos a manos de actores armados, 16 de ataques a personas al margen del conflicto, 254 de amenazas, 110 de ocupación de bienes privados o públicos, y 31 infracciones contra la misión médica.

El jefe de la delegación de la organización humanitaria del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) en Colombia, Christophe Beney, durante una rueda de prensa en Bogotá, donde admitió que la actividad de las llamadas bacrim y sus efectos sobre la población civil se ha convertido en la «preocupación mayor» del Cicr en el país. /EFE

Una respuesta sobre “Bandas criminales en Colombia agravan la situación humanitaria: Cruz Roja”

  1. valeria ochoa en junio 7th, 2011 8:05 pm

    bacano

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