PACTOS DE PAZ EN LA FAMILIA

octubre 30, 2012 10:07 am


Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia

La familia es para los hijos la primera escuela, la primera universidad, la primera sociedad, el primer Estado. La familia enseña a los hijos los fundamentos de la sana convivencia o hábitos de guerra. Los hijos aprenden de sus padres lo que en ellos ven.

Los expertos en comportamientos de familia tienen explicaciones del por qué el amor, la atracción sexual, el afecto se convierten en odio, en deseos de venganza y hasta en actos de muerte. Las diferencias entre los integrantes de una pareja son de la esencia del ser humano y hasta necesarias para fortalecer la empresa familiar. La vida plana, sin problemas, sin retos, debe ser desagradable.
La violencia dentro y hacia la familia se ha multiplicado geométricamente por la idea de que nadie está obligado a vivir con quien no quiere y porque se considera que el amor es efímero. La intolerancia, la falta de voluntad de convivir con diferencias, el cansancio temprano, la falta de compromiso con el hogar, dan lugar a comportamientos violentos y cuando hay necesidad de compartir la vida o amor por el agresor se busca el perdón y el comenzar de nuevo. Ante hechos violentos, “guerras de familia” las partes buscan espacios de reconciliación y firman pactos de paz o se comprometen a cesar la guerra. “Hoy quiero discutir (¿) contigo solo por hacer las paces” reza un hermoso verso que aprendí en mis años de bachillerato. “Después de la tempestad viene la calma,” “No hay rosas sin espinas,” “Porque te quiero te aporreo” son adagios que falsamente justifican la violencia en la familia e invitan a la reconciliación.

Muchas parejas se reconcilian directamente. Esos pactos de paz pueden llevar promesas de obediencia o actos de contrición no siempre en igualdad de condiciones.

Cuando la pareja no puede zanjar sus diferencias, la ley prevé la opción de la conciliación, con la intervención de un tercero que ofrecerá formulas equitativas de paz y reparación. La conciliación “es una forma directa y civilizada de solucionar los conflictos que surgen entre las personas, por violación de una relación jurídica que sea susceptible de transacción o desistimiento y en la cual la definición de la situación corresponde a las partes, quienes a través de la mediación de un tercero experto e imparcial, que propicia un espacio de diálogo, pueden lograr un acuerdo amistoso y de mutuo beneficio, con pleno efecto jurídico.”

Son cientos los pactos, acuerdos, armisticios, tratados de paz entre parejas y familiares que día a día se plasman en conciliaciones ante diferentes funcionarios o particulares autorizados para tal fin. Pero al mismo tiempo son muchos los pactos que se rompen o se incumplen por diferentes motivos, entre los que señalo los siguientes: 1) Las partes actúan de mala fe y prometen lo que saben que no van a cumplir. 2) Las partes conciliación solo para evitar procesos policivos o penales. 3) El funcionario fuerza la conciliación para “quitarse” un pleito de su despacho. 4) Las cláusulas de la conciliación no son claras y dan lugar a diferentes interpretaciones. 5) Una de las partes es débil y acepta la promesa de paz a sabiendas de que no se cumplirá. 6) No hay seguimiento o vigilancia por parte del Estado para el cumplimiento del pacto. 7) La parte que incumple el pacto pretende dar motivo para el divorcio. 8) El pacto quedó con vacios o se firmó con detrimento de derechos de una de las partes. 9) Se pactan obligaciones que no se podrán cumplir en el futuro. 10) Una de las partes o ambas no tienen voluntad de paz y firman el pacto por salir del paso.

Colombia inicia conversaciones para firmar la paz entre hermanos, unos con el poder del derecho y otros con el poder de la fuerza y el dinero fácil. Crucemos los dedos porque ninguna de las diez causas de fracaso que cité genere una nueva frustración de paz para Colombia.

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