HACIA LA CIUDAD DEL SOL

diciembre 12, 2012 7:38 am

Por: Julio Fernando Rivera Vallejo

Se aproxima la época en la cual por tradición se vive en la grisácea intersección entre el pasado y el futuro, olvidando que lo único cierto es el presente; y esto no tiene tanto que ver con las predicciones del calendario de ´´ cuenta larga ´´ de los Mayas, pues, escritores como Lawrence E. Joseph se han encargado de disipar los temores en el sentido de que el mundo se acaba el Sábado 22 de Diciembre de 2.012, cuando en sus obras afirman que tales profecías no indican ningún fin, sino la necesidad de volver a comenzar la cuenta.

La referencia hace alusión, a los sentimientos encontrados que afloran por estos tiempos, cuando se entremezclan la nostalgia por lo que pudo haber sido y no fue, con las ilusiones condicionadas a empezar a convertirse en realidad a partir del próximo primero de Enero. Y en este interregno, muchas personas permanecen como anestesiadas y se dedican a todo, menos a vivir; miran por el espejo retrovisor lo acontecido en el año que está por terminar y, al mismo tiempo sueñan despiertas en lo que piensan hacer, pero no hacen nada por cambiar su destino que comienza a cada instante y de ninguna manera está sujeto al nuevo almanaque.

Voy a cambiar de empleo, a montar una empresa, a estudiar tal carrera, a hacer dieta, a dejar de fumar y de beber, son entre otros los propósitos más comunes que se escuchan por estos días; pero claro, todos ellos supeditados al inicio del nuevo año y, mientras tanto el presente se esfuma entre romper papeles viejos y comprar calzoncillos amarillos y desempolvar la maleta para salir el 31 a media noche a darle la vuelta a la manzana como augurio de próximos viajes.

Con medio mes de anticipación ya se escucha por doquier: ´´ Faltan cinco pa ´ las doce y el año viejo se va, ….la alegría del año nuevo viene ya…´´, como si el hoy, que precede en un segundo al mañana con el cual comienza el futuro no existiera. Si todo ha salido bien, no debe haber pausa alguna en el transitar por el camino del éxito y, si por algún acaso, los proyectos no se han cristalizado según lo previsto, con decisión y entusiasmo, hay que afrontar el reto de cortar de un tajo con un fracaso y tomar otras sendas que conduzcan a la realización de renovadas ilusiones que deben ser la motivación de cada día. Gramsci y Chaplin, dan sendas lecciones de optimismo cuando, en su orden, manifiestan: ´´ Las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer…´´ y ´´ Nunca encontrarás un arco iris si estás mirando hacia abajo ´´.

No se trata entonces, de practicar la resignación del estoicismo ni de compartir la orientación filosófica del existencialismo basada en la desesperanza que agobia al ser humano situado en un mundo que tiene que aceptar porque se reconoce incapaz de cambiar. Se trata de fijar, aquí y ahora, nuevos objetivos y empezar a recorrer el camino hacia el horizonte que siempre va a estar a la misma distancia para que el deseo de luchar nunca acabe y los sueños jamás desaparezcan.

Si durante el año que está por concluir, algún obstáculo ha significado la tristeza de perder una batalla, hay que pensar que la guerra es eterna. Se trata, en fin, de emprender el mismo viaje que según el mito realiza cada quinientos años desde territorio árabe hasta Heliópolis, en Egipto, el ave Fénix, que con su plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y firmes garras, es un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación y sobre todo de la inmortalidad, pues, según la leyenda, al haber sido la única bestia – ni tanto – que no comió del fruto prohibido en los jardines del Paraíso, recibió varios dones y el más destacado, el de la inmortalidad, a través de la capacidad para, al momento de morir, consumirse en el fuego y luego de arder, renacer de sus propias cenizas.

Si esa ave mitológica muere para renacer con toda su gloria, por qué no pensar que la fe y la inteligencia humana, iluminadas y protegidas por la bendición divina, pueden mover montañas y vencer las más grandes adversidades. Si algo negativo ha ocurrido en este año, la invitación es a pasar la página y a empezar desde ya el viaje hacia La Ciudad del Sol, a la que el ave Fénix va a morir y a surgir de nuevo de sus propias cenizas.

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