LA OBLIGACIÓN DE SER FELIZ

diciembre 28, 2012 8:50 pm

Carlos FradiqueCarlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia

La felicidad tiene múltiples definiciones. Personalmente creo que la verdadera para cada quien es aquella que se define cuando la persona se siente feliz. Los filósofos y psicólogos han intentado infinidad de conceptos sobre la felicidad.

Esos conceptos giran alrededor de la autorrealización, de la autosuficiencia, de la experiencia del placer, de la ausencia de sufrimiento. El DRAE enseña que felicidad es un estado de ánimo circunstancial que contribuye a que la persona sea feliz. Y agrega que uno es feliz cuando no experimenta sucesos desagradables.

Es innegable de que las personas viven felices cuando alcanzan lo que desean y han realizado una obra buena. Al finalizar una etapa de nuestras vidas como graduarse, cumplir años, casarse, vivir el año nuevo, acostumbramos a calificar nuestros logros y desaciertos. Si hemos logrado una meta sonreímos, lloramos de gozo, abrazamos a nuestros familiares y hacemos derroche de buena cara, de palabras amables, de tolerancia, de gratitud, de gracias a Dios, de optimismo en el futuro, de propósitos de mejorar de inmediato. Todas estas circunstancias nos generan felicidad, nos permiten sentirnos felices. Y si apenas tenemos resultados desagradables, nos sentimos infelices, lloramos de tristeza, censuramos hasta el estar vivos.

Somos los arquitectos de nuestro propio destino, vivimos la vida que queremos, caminamos el sendero que nosotros mismos hemos trazado porque hacemos caminos al andar. Si vivimos felices es porque lo queremos y si vivimos infelices es porque para eso hemos dirigido nuestra vida.

Una persona que termina un año con un balance favorable seguramente se sentirá feliz porque ha logrado realizar sus metas o la vida misma le ha permitido alcanzar beneficios.
Cada persona traza su propio destino y será mejor en cuanto siembre semillas de bondad, de justicia, de equidad. La siguiente es solo una relación parcial de lo que contribuye a la felicidad.

Usar lenguaje positivo. En el célebre ejemplo del vaso es mejor verlo medio lleno que medio vacío. Es mejor tener miradas positivas que juicios negativos. El Chavo solo ve el lado amable de las cosas. En vez de afirmar que tal color no le queda bien a una persona, genera más resultado el opinar que tal otro color le puede quedar mejor.

Los fundamentalistas, los fanáticos son intolerantes y se molestan porque hay personas que opinan diferente. Vea lo que agrada y frente a lo que le moleste aplique el consejo que enseña que a palabras necias oídos sordos.

Quien contribuye a la felicidad de los demás tiene más opción de ser feliz. Es muy fácil saludar con amabilidad, con una sonrisa, con un buenos días y dar las gracias con afecto. Genera buena imagen el decir luces muy bien o qué lindo tu vestido.

El buen trato con las cosas y con la naturaleza es fuente generosa de felicidad. Uno es fruto de su entorno. Aprendemos de lo que nos ofrece nuestro medio. Somos lo que somos y lo que nos ofrece el medio. Tenemos el deber de mejorarlo día a día. La carencia de recursos en una persona optimista y emprendedora no impide que las personas vivan felices. Es obligatorio aprender a manejar los ingresos. Nunca gaste más de lo que gane y fórmese para tener mejores trabajos lo que generará mayores ingresos. Quien reniega de todo, quien nada le satisface, quien vive buscando pleitos y defectos demuestra que la desdicha lo persigue. Hay personas que afirman que se sienten felices porque no tienen límites para decir la verdad y se precian de ser sinceras y frenteras. Ellas viven en una mar de resentimientos y no pueden ser positivamente felices.

Hay personas que en familia quieren dialogar para imponer sus puntos de vista. Esta actitud genera desagrado e infelicidad. Hay que escuchar, comprender, analizar y luego si emitir juicios pero no condenas.

Hay que cuidar el cuerpo, el alma, la espiritualidad y el entorno social. Es imposible vivir aislados de nuestros semejantes y por eso debemos aprovechar todas las oportunidades para generar sentimientos positivos, para irradiar imágenes positivas y forjar nuestra felicidad y la de los demás.

Ser felices es una obligación y generar felicidad un deber social. Por eso es imposible dejar para dentro de un par de horas el comenzar a trabajar por nuestra felicidad y la de nuestra familia. Démonos la orden de empezar ya.

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