PARE O SIGA

marzo 4, 2013 7:26 am

JULIO FERNANDO 2 (2) Por: Julio Fernando Rivera Vallejo

La cálida y bonachona imagen de Julio, no de Julito, viene a la memoria de muchos colombianos, cuando en tiempos pasados era posible escoger entre parar o seguir en un programa de televisión en blanco y negro, muy parecido a animalandia, por algunos de sus participantes, incapaces de recordar la pareja de números de ciertos artículos o productos que patrocinaban el espacio y eran entregados como premios a quienes menos al zainher tuvieran.

Julio E., recordado por su parecido con el gordito argentino Leo Dan y por su frase de reinado: ´´ Hoy desde aquí, mañana desde cualquier lugar del mundo ´´, le brindaba a los concursantes la oportunidad de parar o de continuar en el espacio, decisión que tomaban de acuerdo a la cantidad de premios acumulados hasta el momento; lo habitual era que quienes llevaban una licuadora y una arrocera, quisieran seguir y que, aquellos que ya tenían en su poder una nevera y un televisor, lejano al plasma o a los 4 D, pues, no quisieran arriesgarse a perder el botín.

La alternativa de parar o seguir, resultaba sin duda interesante y hasta didáctica, porque la gente aprendía cuándo debía tomar una u otra decisión. Ahora, con el devenir de los años, la cosa es a otro precio, pues, mientras unos prefieren seguir y seguir en todas las situaciones que aparecen a su paso, otros son partidarios de parar y parar, especialmente con el propósito de obtener reivindicaciones, prebendas beneficios gremiales.

Para hacer alusión a los amantes del desenfreno ya habrá oportunidad; por las circunstancias que actualmente afronta el país, conviene tocar lo referente a quienes son amigos de parar.

En este momento de la vida nacional, sin duda, la inconformidad de varios sectores sociales y económicos, detrás de los cuales se percibe una buena dosis de política inyectada por la derecha y por la izquierda, o mejor, con la derecha y con la izquierda, no solamente ponen en calzas prietas la popularidad del Gobierno, sino que pretenden arrodillar a la nación entera al capricho de unos, a los justos reclamos de otros y, aquí está lo peligroso, al interés de los oportunistas de siempre que buscan pescar en río revuelto.

Cuando la protesta es justa, constituye un derecho cuyo ejercicio obviamente debe respetarse; pero, cuando las cosas pasan a las vías de hecho y se pone en peligro la vida de personas porque se bloquean las vías y se impide la circulación de ambulancias con pacientes en estado grave, las cosas son diferentes.

Es cierto que, por ejemplo, el precio de la gasolina en Colombia, país exportador, es uno de los más altos del mundo, pero, también lo es que se han planteado en el Congreso fórmulas para solucionar ese problema. Habrá que analizar las razones por las cuales muchos legisladores y el ejecutivo ´´ no le jalan ´´ a dichas iniciativas que al pueblo le parecen razonables. Se aproximan unas elecciones en las cuales perfectamente se puede y se debe tomar partido por causas y personas que verdaderamente interpretan las necesidades de la comunidad. Para ello resulta menester tener muy claro que no se puede vender la conciencia por tamales y blue jeans; la solución no está en el populismo ni en la demagogia, sino en una democracia auténtica que, a la manera de los griegos con la aristocracia, seleccione a los mejores para que conduzcan los destinos de la Patria, por cauces de progreso y no de paros que lo que hacen es más que detener, dar marcha atrás y situar y sitiar a Colombia, en medio del desgobierno que algunos quieren y del caos que a todos nos afectan.

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