JUICIOS POLÍTICOS Y AMAÑADOS

marzo 25, 2013 5:12 pm

Carlos Fradique
Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia

Aún en los llamados Estados de Derecho, en los que solo debería primar la verdad verdadera, por fallas, a veces deliberadas, de los administradores de justicia, hay inocentes condenados y culpables exaltados. En algunas sociedades hay que condenar a inocentes para calmar la ira de los ciudadanos. Cuando esto sucede se dice que los juicios son amañados e impropiamente también se les llama políticos. Esta denominación porque en la política vulgar prima la conveniencia, la pasión, el interés del gobernante o del partido de Gobierno. Los partidarios de la persona juzgada lo absuelven y sus contradictores lo condenan, sin más consideración que la simpatía o la animadversión.

En esta Semana Santa, recordamos el juicio de Jesucristo ante Pilato. Nos enseñan que “Los judíos ataron a Jesús y lo llevaron ante el gobernador romano cuyo nombre era Pilato (Juan 18:28-29). Los judíos querían que Cristo fuese sentenciado a muerte, pero ellos no podían dar muerte a nadie. En Juan 18:31 leemos que solo los romanos tenían autoridad para dar muerte a una persona.”

“Pilato dirigió a Jesús una pregunta sencilla. «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Él le respondió: «Sí, tú lo dices.» Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún delito encuentro en este hombre.»

Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén.

Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis.”

Así que le castigaré y le soltaré.» Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: « ¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!»

Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, pero ellos seguían gritando: « ¡Crucifícale, crucifícale!» Por tercera vez les dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré.»
Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes.

Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que habían pedido, el que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su voluntad.”
La sentencia de muerte, algunos dicen que no hubo sentencia, sino entrega y omisión para la crucifixión, fue concedida por conveniencia, sin fórmula de juicio.

De igual manera hay sentencias sin fórmulas de juicio en la familia. El niño o niña que no alcanza los logros en el colegio es castigado por el docente y los papás, sin fórmula de juicio. Los niños son culpables sin más ni más. No se juzga la falta de explicación o de orientación del profesor, el trato decente por parte de los padres, la entrega oportuna de los materiales de estudio, el cultivo de la paz en la familia.

El marido que llega tarde a la casa es condenado por su mujer de estar coqueteando o de incumplir con sus deberes de fidelidad.

La mujer que no cumple con sus deberes de hogar, -hay maridos que creen que su mujer es su servidora y esclava en el hogar- o que se fija en la elegancia o virtudes de otro hombre es condenada a sufrir golpes o cachetadas y hasta es condenada a muerte por perturbados o ignorantes.

En la familia, frente a los hijos, frente a la pareja o compañeros y compañeras debe imperar el debido proceso para que se logre la esperanzada PAZ en la familia, porque “Si no hay PAZ en la familia, no hay PAZ en las naciones y sin PAZ no es posible rehacer el mundo.”

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