¿Qué es lo que buscan las Farc?

julio 9, 2013 11:21 am

mauricio-botero-caicedo Por Mauricio Botero Caicedo

Una “profunda reforma política y electoral” plantean las Farc en La Habana. Igualmente, según informa la prensa, la guerrilla reiteró su propuesta de aplazar las elecciones presidenciales y de Congreso del próximo año y la convocatoria a una Asamblea Constituyente, como vías para “garantizar el éxito de las conversaciones de paz”. Los narcoterroristas aseveran que la reforma política y electoral es una “necesidad inaplazable si se consideran las características clientelistas, corruptas, criminales y mafiosas del régimen político”. (Parece ser que las Farc, de sus actividades criminales – entre ellas la del secuestro, narcotráfico, extorsión, asesinato, y robo – mantienen un discreto silencio).

Para presionar la “profunda reforma política y electoral” las Farc vienen adelantando una serie de acciones terroristas dentro de las cuáles está la protesta campesina del Catatumbo. El general Palomino de la Policía Nacional advirtió que “sin duda el movimiento campesino en el Catatumbo ha sido infiltrado por la guerrilla de las Farc y prueba de ello es que en los enfrentamientos con la fuerza pública se han utilizado los llamados “tatucos”, invención artesanal de ese grupo guerrillero, que han dejado ya 17 policías heridos, algunos de ellos de gravedad”.

En relación al ‘Paro Nacional’ según información en manos de la Policía, “el propósito es realizar un paro nacional que estaría agitándose entre el 17 y el 20 de julio en coincidencia con unas asambleas constituyentes departamentales “por la paz y la justicia” que pretende instalar el movimiento Marcha Patriótica, haciendo eco a exigencias de las Farc en las negociaciones de paz en Cuba. De acuerdo con una de las conversaciones detectadas, los cabecillas de las Farc han pedido a los dirigentes del Partido Comunista Clandestino “analizar los departamentos con mayores posibilidades de movilización de cara a un gran paro nacional, a partir del 20 de julio. La instrucción es articular en la movilización a diferentes sectores sociales, entre ellos los transportadores, sindicatos, campesinos y en general con todos “los indignados”, para lograr un bloqueo general.”

Pero, ¿qué es lo que busca las Farc con las protestas en el Catatumbo y el ‘Paro Nacional’? Sólo un redomado ingenuo, o un tonto de capirote, no acepta que lo que las Farc pretenden lograr en la Mesa de Negociación de La Habana (poniendo todo tipo de presión tanto al Gobierno como a los medios) es que la ‘opinión pública’ se desmorone y le exija al Gobierno aceptar las peregrinas exigencias del narcoterrorismo en cuanto al cambio del ‘Modelo’ de una Democracia de Libre Mercado a un ‘Socialismo’ de corte chavista-estalinista. Es decir, hacer que en La Habana les acepten lo que NO lograron con las armas, y obviamente NO van a lograr en las urnas. Es por lo tanto indispensable que los medios, los columnistas independientes, y todos los ‘formadores de opinión’, ayuden a destapar las soterradas pero verdaderas intenciones de los terroristas.

2 Respuesta sobre “¿Qué es lo que buscan las Farc?”

  1. yeyo en julio 10th, 2013 6:12 pm

    MIchael Jackson doble personalidad. Santo o demonio, blanco o negro, cantante o presidente. Plata o plomo.

  2. periodista carroniero este botero en julio 14th, 2013 10:13 pm

    Faltan las curules de la Unión Patriótica

    fallo del Consejo de Estado que restituye la personería jurídica de la Unión Patriótica es una buena noticia para el momento político.

    Este se caracteriza por el proceso de diálogos y negociaciones entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC que, de lograrse, colocará al país en una senda de posibilidades de lograr un orden de convivencia y una democracia de mayor calidad.

    Hay que

    leer el fallo del Consejo de Estado; su argumentación se afinca en que la UP sufrió un genocidio y con este ataque sistemático fue sacada de la contienda política por métodos criminales, y ante esta circunstancia son totalmente legítimos sus reclamos para recuperar su estatus legal.

    La barbarie a la que fue sometida esta colectividad política, en la que participaron agentes estatales, políticos, narcotraficantes, es una herida abierta en esta precaria democracia y le dio nuevas razones a las FARC para mantenerse y expandir su alzamiento armado en los años 90, empeño en el que afortunadamente no fue acompañada por el corazón de la Unión Patriótica, que desde siempre fue y ha sido el Partido Comunista Colombiano.

    Este, a pesar de poner una cuota de sangre tan elevada, se mantuvo en la civilidad, lo cual nunca ha sido reconocido por el mundo político y la opinión ciudadana como un acto de valor civil, de la mayor envergadura, en una Colombia que no tuvo el carácter de exigir al estado, enfrentar y parar el genocidio, que se dio de manera sistemática, entre los años de 1985 y 1992, y que continuó durante toda la década de los 90.

    La reparación integral a la Unión Patriótica es una tarea pendiente. Desafortunadamente los gobiernos, de manera consecutiva, se han afincado en el negacionismo de las responsabilidades estatales en esta barbarie, a contrapelo de todas la evidencias y fallos judiciales, ya múltiples, que muestran las responsabilidades de agentes del estado y cargos políticos en este genocidio.

    Y de manera terca y poco democrática se han empeñado en no aceptar responsabilidades por acción y por omisión, y han preferido afrontar la demanda judicial interpuesta ante la comisión interamericana de derechos humanos.

    Para reparar a la Unión Patriótica, sus sobrevivientes y familiares de los más de tres mil militantes asesinados, hay que concertar con ellos una política y unos planes, los cuales han sido muy parciales, cuando han existido. Luego de la buena noticia de la restitución de la personería, un segundo paso debe ser restituir las curules ganadas en el debate electoral de 1986 y perdidas ante la arremetida a sangre y fuego.

    Esto se debe hacer por iniciativa del Gobierno y en concertación con la UP, lo cual implica una reforma constitucional, de ampliación del Congreso, para incluir en él las curules perdidas. Esto es perfectamente posible y sobre lo cual ya hay un ambiente en algunos partidos.

    Este logro ha sido posible por la persistencia de una disminuida Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano, por el liderazgo de la Corporación Reiniciar en cabeza de Jahel Quiroga y la asesoría jurídica de muchas personas, entre ellas la Comisión Colombiana de Juristas.

    Todos ellos y muchos más, anónimos y discretos, porque han sufrido la violencia en carne propia o muy cercana, es que tenemos esta buena noticia y por supuesto, de un Consejo de Estado que falla en derecho y con rigor de comprender la historia de Colombia.

    Hay muchos ausentes de esta triste historia que Colombia no puede ni debe olvidar. Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, José Antequera, Octavio Sarmiento, Pedro Nel Jiménez, Leonardo Posada son algunos de los miles que pagaron con sus vidas la intolerancia y la acción criminal. Ahora, en este día donde hay un poco de justicia, hay que recordarles con respeto.

    Ahora que en la mesa de diálogos y negociaciones entre gobierno y FARC se discute el punto de garantías para la participación política, bien haría el gobierno en asumir nuevas iniciativas, para una reparación integral y concertada, sobre este triste capitulo de la historia colombiana, el genocidio al que fue sometido la Unión Patriótica.

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