La Nota

agosto 23, 2013 9:21 pm

Raul Galofre1Por: Raul Galofre
“Speakers’ Corner” (La Esquina del Orador) es una zona ubicada en el extremo noreste de Hyde Park en Londres. En ese sitio le está permitido a quien quiera pararse a hablar en público y decir lo que se le venga en gana; siempre y cuando el discurso no viole la ley. O sea que allá no existen temas prohibidos pero tampoco existe inmunidad ante la ley: en esencia, un perfecto equilibrio inglés que, infortunadamente, no conocemos por estas latitudes.
Ante esa ola creciente de protestas que por estos días intenta ahogarnos -y de paso asfixiar a la “mayoría silenciosa”, o sea el resto de los mortales- uno se pregunta por que no tenemos aquí no una sino centenares de esquinas de esas para que todos los que se sientan con derecho -y mas que eso con ganas- de expresar libremente sus anhelos y angustias lo hagan.
Pero de una manera civilizadamente inglesa, o sea sin violencia y sin atropellar a los demás. Nunca olvidaré a mi madre diciéndome: Mijo, recuerde siempre que la libertad del uno termina donde comienza la libertad del otro. Qué frase!

Más que esquinas, que existieran “zonas de protesta” demarcadas donde la gente se pudiera reunir a ejercer ese tan sagrado y cacareado derecho, sin generar un caos insoportable y sobretodo que respetaran el también sagrado aunque menos cacareado derecho que igual tienen aquellos que no quieren o no les interesa protestar. Qué se yo: el Parque Nacional, el Parque Simon Bolivar, el Parque de La Florida, la Plaza de la Cultura (antes Plaza de Toros Santamaría), etc. Inclusive el Parque de los Novios, que fue construido pensando en hacer el amor y no la guerra.

Amplias zonas donde se puedan reunir los “protestantes pacíficos” a hacer eso que tanto les gusta. Pero sin desmanes, sin gritos ni alharaca, sin tombos dando y recibiendo garrote, sin piedra. Sin paralizar las principales calles y avenidas de la ciudad. Sin involucrar a la brava a los que no estén de acuerdo con la protesta, quemándoles sus vehículos, rompiéndoles los vidrios de sus comercios, amedrentándolos para que ni siquiera se asomen a la calle. En fin.

Hablando de piedra alguien me comentaba que curiosamente las vías públicas, que normalmente están relativamente limpias y aseadas, los días en que hay “protesta ciudadana” debidamente autorizada por la respectiva autoridad, como por arte de magia comienzan a verse abastecidas en sitios estratégicos de esos peligrosos proyectiles: un montón de ladrillos tirados por aquí, un poco de cantera desmenuzada tirada por allá; casi siempre y como cosa rara, cerca a aquellos lugares (la Nacional, la Pedagógica, la Distrital, etc.) donde se concentran los expertos en el exigente deporte de voliar piedra.

Y hablando de “protestas pacificas” encuentro en Twitter, esa magnifica innovación tecnológica para decir la mayor cantidad de sandeces que alguien sea capaz de abreviar en tan solo ciento cuarenta caracteres -como quien dice una virtual “esquina del orador” sumamente breve- un par de perlas admirables:

En una el inefable e ilustrado senador Robledo logra plasmar en setenta caracteres: Denuncian agresiones del ESMAD en Boyacá en protestas de paro agrario. A lo mejor el honorable senador hubiera podido utilizar más objetiva e ilustrativamente y con algo de sindéresis el resto del espacio permitido en Twitter añadiendo que posiblemente el ESMAD habría respondido a las agresiones que muy probablemente fue objeto por parte de los “protestantes pacíficos”.
En la otra, alguien o alguienes que se autodenomina(n) “MujeresCONciencia” escribe(n): Si NO luchas, al menos ten la decencia de respetar a quienes SI lo hacen. Sin lugar a dudas un muy tremendo e impactante dicho atribuido al apóstol cubano de la libertad Jose Martí.

Estoy seguro que hoy por hoy y a la luz de lo que ha ido degenerando la “protesta social”, el apóstol Martí habría matizado y complementado ese supuesto dicho suyo con algo que dijera mas o menos así: Y SI luchas, ten al menos también la decencia de respetar a quienes NO lo hacen. Digo yo, como para que fuera mas universal y sobre todo democrático.

Una respuesta sobre “La Nota”

  1. Elsa Castaño en agosto 24th, 2013 10:08 am

    Cuando el hombre utiliza sus manos y su boca como armas destructoras y no como herramientas para luchar dignamente, está condenado a destruirse y sin honores. Sin fanatismo espiritual o político todos sabemos que los principios,la igualdad, la justicia, los valores y el respeto por uno mismo y por los demás vienen de Dios y eso nunca pasará de moda, o como decía mi padre «una gota de miel atrapa más moscas que un barril de vinagre».

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