Rayos y centellas

enero 9, 2014 8:04 am

mauricio-botero-caicedo Por Mauricio Botero Caicedo

Una abrumadora mayoría, por no decir la totalidad de los colombianos, estamos sorprendidos, ofuscados, e indignados por el infame servicio de telefonía celular en Colombia. No hay derecho que el gobierno permita que el duopolio de dos mediocres compañías como son Claro y Movistar nos traten a los usuarios de la forma en que hacen en dónde sólo una mínima parte de las llamadas se puede completar exitosamente. El grueso de la culpa evidentemente la tienen las dos compañías, pero no cabe duda que el Gobierno – amordazado con una regulación laxa y permisiva – ha sido tolerante, por no decir negligente, en muchos aspectos:

– El Gobierno se ha debido dar cuenta del riesgo que el país corría en dejar la telefonía móvil en manos de dos compañías ‘tercermundistas’. Ha debido estudiar bastante más a fondo el ‘Proyecto de Ley’ del Senador Laserna que limitaba de manera drástica la participación de una sola empresa en el marcado como ocurre con aquellas empresas en la generación eléctrica, en las que se les limita a un 25 por ciento del mercado. Al permitirle a Claro y Movistar crecer sin limitación alguna lo que estas empresas se dedicaron es ampliar su participación de mercado sin importarles un pepino la calidad o cobertura del servicio que le prestan a los abonados.
– El gobierno debe ser mucho más estricto con las multas por las deficiencias, en especial las de las llamadas perdidas, multas que deben ser bastante más frecuentes y costosas. Obligar igualmente a los operadores a reintegrarles a los usuarios de manera automática por todas y cada una de las llamadas que se cortan. Hoy en día estas llamadas pueden ser el 50% de todo el tráfico.
– El gobierno debe abrir de manera inmediata la posibilidad que entren más jugadores a disputarles el mercado a este par de mediocres pulpos.
– El gobierno debe obligar a las empresas, las existentes y las que lleguen, a compartir buena parte de la infraestructura física como son la antenas. No hay derecho que los operadores de telefonía celular nos sigan inundando de antenas a lo largo y ancho del país y a la hora de ‘mimetizar’ la polución visual que dichas antenas causan se hagan los de la vista gorda.

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El Uribismo, y muy concretamente la candidatura de Oscar Iván Zuluaga, están seriamente enredados con un personaje tan mediocre como el senador Juan Carlos Vélez como ‘Jefe de Debate’. Vélez, de manera inexplicable, se puso a reproducir un artículo humorístico sobre la supuesta muerte de una treintena de personas en Colorado a causa de una sobredosis de consumo de marihuana en este Estado al haberse legalizado su consumo a partir del primero de enero. Pero si esa metida de pata no fuera suficiente, Vélez se enredo todavía más con un ‘twit’ posterior (que posteriormente fue borrado): “Lamento que noticia de sobredosis de marihuana no sea cierta, pero insisto que liberar consumo no es conveniente para nuestra sociedad” (sic).

No hay derecho que Vélez se lamente porque no hubo 30 muertos por sobredosis de marihuana. Este pobre hombre, en materia de inteligencia y compasión, deja mucho que desear¡ Flaco servicio le hace al movimiento permaneciendo en un cargo tan delicado¡

3 Respuesta sobre “Rayos y centellas”

  1. columnista mediocre en enero 9th, 2014 11:00 am

    Por: Andres Burgos
    Tengo la certeza de que la nuestra es una política anquilosada: Sabemos que el mundo avanza hacia la defensa de las libertades individuales, el respeto por el medio ambiente y la causa animalista, pero en Colombia nuestros dirigentes persisten en defender tesis anticuadas que promueven entre otras cosas la intolerancia a la diferencia, la explotación irresponsable de los recursos naturales y la confusión tendenciosa de las leyes divinas y humanas.

    Andres Burgos New
    La terrible corrupción que desangra nuestra economía y el clientelismo descarado de muchos de nuestros legisladores, por ahora no ayudan mucho para frenar ese ímpetu arcaico que sin embargo, tendrá en algún momento que desaparecer, porque las mismas dinámicas sociales así lo exigen. Mientras eso pasa, mientras abrimos los ojos al mundo y comprendemos que somos gobernados por una aristocracia pacata, abierta al mundo del comercio pero cerrada al mundo de las ideas, les dejo a continuación dos ejemplos de lo que no se debe hacer en una política del siglo XXI.
    El primero de ellos lo protagoniza Juan Carlos Vélez, senador por el Partido de la U, que aseguró en twitter que en el primer día de la despenalización de la marihuana en Colorado hubo 37 muertos por sobredosis de esta droga.
    Senador Vélez, desde este humilde espacio le digo que para ganarse el corazón de los electores, incluso si son uribistas, hay que esforzarse un poco más. Es bien sabido que la sobredosis por marihuana no existe y que esos 37 muertos de los que habla fueron invento de un blog que parodia las noticias ultraconservadoras que a usted le gustan tanto.
    Si hubiera revisado con atención la página de internet de la que sacó la información se hubiera percatado también de que su fuente asevera que la NASA descubrió un mensaje de Dios en Marte y que Obama pretende cambiar la bandera de su país por una de espíritu islamista.
    Medios serios, señor Vélez, al contrario de lo que su corazón le dicta, confirman que la legalización en Colorado genera dineros importantes que a la larga permitirán mejorar el sistema escolar del estado a costa de los altos impuestos sobre la venta que deben pagar productores y consumidores. Para no ir tan lejos, le cuento que en Uruguay también se legalizó el cannabis y que allí, como en muchas otras latitudes del mundo, la usan para calmar dolores insoportables de enfermedades a veces mortales. Por eso algunos laboratorios médicos han querido negociar con el gobierno uruguayo la compra de su marihuana para producir medicamentos y luego venderlos a gobiernos conservadores como el nuestro, con una utilidad considerable, desde luego.
    Quítese tantos prejuicios de otros siglos y piénselo un poquito, señor Vélez: Imagínese la cantidad de dinero que recaudaría un gobierno como el nuestro con la producción y venta de marihuana legal. Imagínese cuántas personas dejarían de morir al año por la violencia que causa el microtráfico. ¿Cuánta sangre habrá que derramarse para terminar en una legalización a la que nos empuja la dinámica social? ¿Cuántos años debemos retrasar el progreso a causa de prohibiciones medievales que tarde o temprano se van a desmoronar?

    El segundo caso también lo vi en Twitter: Se trata de Juan Felipe Campuzano, un concejal de Medellín que insinuó por esta red social que los sicarios deberían ser torturados y asesinados, para darles un poco de su propia medicina.
    Señor Campuzano, déjeme decirle que me preocupa mucho su posición porque un legislador no puede gobernar desde el odio. Esta sociedad enferma requiere métodos más estructurados que una simple condena medieval. Los problemas hay que solucionarlos de raíz y hacer limpieza social sólo nos degrada más como país.
    Lo invito más bien a que entienda que eliminando a los malos no se elimina la maldad, porque la raíz del problema no es que a un delincuente le guste la sangre y la muerte, como usted asevera. Claro que no concejal, el problema es mucho más profundo e intrincado, y empieza porque muchos jóvenes de su ciudad y del país, crecen en un ambiente hostil en donde reina la ley del más fuerte. Allá en la periferia, adonde van los políticos cada cuatro años por votos, es donde surge el pandillismo como único medio de supervivencia; allá es donde la droga envalentona y donde la educación escasea. Ese es el caldo de cultivo de los sicarios que usted quiere matar.
    Imagínese concejal, que usted tiene doce años y no puede ir al colegio porque algún integrante de una banda le puede pegar un tiro de camino a la escuela. Imagínese que usted crece sin papá porque lo mataron los de la pandilla rival y sin más que hacer que traficar con droga y robar a los vecinos, usted cultiva un odio visceral contra sus enemigos. Con su talante rencoroso no me cuesta pensar que en cuanto usted pudiera adquirir un arma, se convertiría en un asesino.
    Imagine finalmente que para usted no existe perdón ni resocialización porque a algún político de ideas cortas se le ocurrió revivir la ley del Talión. Usted está condenado a muerte. Con razón, dirían sus seguidores.
    No, concejal. La pena de muerte es una gran equivocación. Es una salida fácil que sólo hace florecer más odio en la comunidad.
    Le recomiendo más bien que legisle en favor de los sicarios en potencia del país. Haga lo que pueda para que esos niños de la periferia de hoy no se conviertan en los matones del mañana. Esfuércese para que ellos puedan recibir educación de calidad y tres comidas diarias. Vea la drogadicción como un problema de salud pública y no como una adicción de delincuentes. Legisle en favor de las madres solteras que dejan a sus hijos en la boca del lobo por tener que trabajar para mantenerlos.
    Y por favor, no se coma el cuento de que está haciendo lo correcto por recibir el apoyo de muchos. Detrás de esos voticos hay también miseria y rencor que no deben perpetuarse.

    Lo que para muchos es un chiste que mañana no recordarán, es para otros tantos un asunto gravísimo. Nuestro país está en manos de personajes como Juan Felipe Campuzano y Juan Carlos Vélez, son ellos los que desde su orilla crean las leyes que nos gobiernan. Son ellos los que con su falta de lecturas y de entendimiento deciden qué es bueno y qué es malo para nuestra sociedad. Qué peligro.
    Twitter: @andresburgosb

  2. Francisco Rojas en enero 9th, 2014 6:36 pm

    Se supone que dentro del neoliberalismo que pregona el gobierno, los mercados se auto regulan y las funciones del gobierno se reducen a proteger monopolios y cobrar impuestos.

  3. santiago en enero 10th, 2014 2:21 pm

    Señor Mauricio,

    Si bien alguna de las cosas que dice son ciertas, no solo los responsalbes son las compañias de telefonia celular, el GRAN culpable de este caos es el Gobierno, ya que no permite el rapido y correcto despliegue de infraestructura, teniendo masa de 1100 municipios que cada uno decide que hacer esta materia, demorando y negando el despliegue lo cual hace imposible mejarar el servicio. Hay q atacar el problema de raiz y la raiz es la falta de regulacion del gobierno.

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