La máscara de la muerte roja y el ébola

octubre 20, 2014 7:46 am

Andrey Porras Por: Andrey Porras
El impresionante relato de Edgar Allan Poe, Máscara de la muerte roja, invita a realizar una breve reflexión sobre las maneras como el ser humano afronta la inevitabilidad de la muerte, gracias inminente presencia de una peste o una epidemia… El Ébola incita a sobreponerse a esa realidad, buscando mecanismos sensatos que al mismo tiempo protejan a los sanos y curen a los enfermos.

El miedo a la muerte es tan viejo como el mal olor en el cuerpo, las secreciones indeseables y el mal aliento, es decir, nace con el primer pálpito de existencia. Y durante la vida, existen cosas que nos lo recuerdan con cierto grado de veracidad (un accidente, un muerto cercano o ajeno, una inútil película de terror). Pero no hay nada más escandaloso e impresionante que el terror a la muerte producido por el miedo a una epidemia o a una peste.

Quizá porque es una razón colectiva a la cual nadie puede culpar o quizá porque es la manera como se expresan fuerzas inmanejables e inexplicables dentro de la fragilidad del ser humano, pero lo cierto es que en todas las generaciones humanas el terror a las epidemias ha causado desmanes y malas decisiones.

En la edad media se le puso color a la peste que acabó casi con un cuarto de la población de Europa, la peste negra, ocurrida en el s XIV. La viruela no abandonó al mismo continente durante el siglo XVIII y hasta hizo retardar el bautizo de los niños hasta saber si contenían o no la terrible enfermedad. El tifus, en pleno siglo XX, azotó la humanidad con hálito característico y relacionado con la guerra…. Y lo que sobresale después de todo es la manera como el ser humano entra en pánico colectivo y extiende su sensación y sentimiento hasta el borde del paroxismo.

Pareciera que dos cosas se multiplican con la llegada de una peste: la superstición (una de las tantas formas del miedo) obstinada e ignorante; y la justificación de cualquier tipo de mecanismo, violento, ilegal, por encima de la naturaleza humana, para alejarse del virus, de la muerte, de las personas infectadas.

Estas dos realidades ya se han empezado a ver con los miedos y las noticias causadas por el Ébola…. las peluquerías de la zona donde la infectada enfermera española vive, están a punto de quedar en bancarrota, pues la gente teme el contagio, aún a pesar de estar 150 cuadras lejos de la peluquería donde se depiló antes de contraer la enfermedad… los países le meten cerrojo a sus aeropuertos y fronteras con el fin de separar su humanidad de la contagiada y tener la moral de que el contacto indeseado no llegará cerca de sus ciudades.

Pero estas dos reacciones son muestra de la superstición y la barbarie que se ejerce en el inconsciente cuando vemos de frente el rostro de la epidemia, es decir, el rostro de la muerte.

Bajo este contexto sorprende un poco la iniciativa que ha tenido Cuba al llamar a reunión a los países que conforman el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) no sólo a revisar datos sino, en palabras castizas, a ponerle el pecho a la enfermedad, y esto involucra la unión de esfuerzos científicos para lograr controlar el virus, teniendo una iniciativa de ayuda frente a los países afectados.

Por supuesto que es preciso tomar precauciones y establecer todos los esfuerzos para hacer que la enfermedad no entre a los países sin ella, pero en lo que no se puede convertir una situación como estas es en la oportunidad de revivir racismos, exclusiones y supersticiones que no abordan el problema desde las ventajas científicas que se tienen en este momento, sino desde la inutilidad humana cegada por el miedo.

Que no pase la paradoja que la literatura ampliamente ha descrito en textos como el de Poe y otros (como por ejemplo El Decamerón y Ensayo sobre la ceguera): cuanto más se huye de la peste, más fácil resulta encontrarla.

Una respuesta sobre “La máscara de la muerte roja y el ébola”

  1. José en octubre 20th, 2014 7:26 pm

    Hombre, siempre armonizamos con personajes que tuvieron gran influencia dentro
    de una comunidad y en cierto limite de tiempo;pero estas pestes han existido
    desde el principio del hombre, recordemos una antes de Jesucristo y la otra
    después de…la peste de atenas, la peste justiniana, además la que Dios mando
    por intermedio de Moìses,la biblia gran punto de referencia, para sostener
    estos datos,ahora mi gran pregunta:? acaso el creador no envía signos para que volvamos
    los ojos a él¿un planeta gobernado en la mayoría de los casos, como un gran
    barco llevado por el viento y la corriente, sin brújula ni puerto donde anclar.
    países donde no conocen el hambre en el cual la vida es confortable,nadando
    en la abundancia,entre tanto otros carentes de pan, techo, educación, es decir
    sin lo mas mínimo para suplir sus necesidades básicas,es esto acertado.
    será que estamos llegando a ese punto de sodoma y gomorra, donde hasta la fecha
    no sabemos cual peste aplico El Todopoderoso…no creo que este comentario tenga alguna significación,debido a que la fe se perdió completamente, la cambiamos por la vida alegre y bullanguera de hipocresía donde el dinero y la ostentación se apoderó de los humanos, como si fuéramos a vivir eternamente en esta tierra.
    hummmmmm, «acaso los sucesos será efecto de la cólera divina»

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