¿Equilibrio de Poderes?

noviembre 4, 2014 1:23 pm

MARTHA LUCIA RAMIREZ- CANDIDATAPor: Marta Lucía Ramírez
Por estos días Colombia está viviendo una tensión e incertidumbre institucional injustificada e inconveniente que en parte obedece a la actitud errática del Gobierno Santos en temas trascendentales para el país y aplazados durante su primera administración.

La reforma a la justicia, al régimen electoral y la reforma política, han debido tener prioridad en la agenda de los primeros cuatro años.

Es censurable que después de su aplazamiento el Gobierno sea preso de los errores que conlleva el súbito afán con que se han abordado. La reforma de equilibrio debe responder a las necesidades actuales; y creo que la más importante es la eliminación de la reelección, los demás temas deben tratarse en reformas independientes y ojala de carácter estructural, que recojan los diferentes diagnósticos, ajustes institucionales y cambios en los procedimientos que permitan una gestión más transparente y por lo tanto más confiable de parte de la justicia, del poder electoral y de las instituciones de la política.

La reforma al equilibrio de poderes no puede mirarse de manera aislada, hay que analizarla en función con lo que se está negociando en La Habana. Si revisamos cada uno de los artículos propuestos nos encontramos muchísimos interrogantes que nos generan preocupación.

Colombia reclama coherencia, si la paz es un asunto realmente prioritario para este Gobierno, como lo es para los colombianos, entonces los esfuerzos de la administración deben orientarse al objetivo de recuperar la credibilidad en las instituciones y a lograr que el Estado sea confiable para los ciudadanos, de esta manera afianzaremos la estabilidad democrática para garantizar una paz duradera.

Respetuosamente pido al Gobierno Nacional como a los ponentes de la reforma, que se apliquen a analizar juiciosamente y en paralelo los acuerdos de las Farc, con la reforma del equilibrio de poderes, porque no puede ser, o bien por ignorancia de lo que dicen los acuerdos de La Habana, o bien de manera premeditada que a nuestro país le estemos metiendo este tipo de reformas con consecuencias graves para nuestra democracia..

De otra parte, llama la atención que en esta reforma no hay absolutamente nada para evitar la corrupción en la política, nada para evitar la compraventa de votos descarada quehemos visto en tantas elecciones y que sufrimos recientemente en la elección presidencial y que afecta profundamente la confianza de los colombianos en nuestras instituciones.

Para lograr equilibrio en los poderes públicos, se deben plantear reformas profundas, justas, coherentes y sobreponer los intereses nacionales y colectivos a los personales de algunos pocos actores políticos.

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