LOS PADRES LOS PRIMEROS MAESTROS

noviembre 5, 2014 12:55 pm

Carlos Fradique Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA
Si los padres somos conscientes de nuestras obligaciones como educadores de nuestros hijos, contribuiremos con éxito en la protección del poco de familia que nos queda. Aplica para abuelos frente a sus nietos.

A finales de octubre de 2014 se publicaron los resultados de un estudio realizado por el ICFES y del cual se concluyó que nuestros niños y niñas necesitan dos años de educación preescolar y estudios básicos en jornada completa. Se afirma, con razón, que los primeros años de enseñanza son fundamentales para obtener mejores resultados a futuro en todas las áreas académicas.

En Colombia la educación formal es pública y privada. La primera es gratuita y obligatoria y comprende un año de preescolar, transición, hasta el grado once o sea el antiguo sexto de bachillerato. En Colombia hay confusión entre informar o ilustrar y formar o educar.

Hay personas muy ilustradas y mal educadas. Como los “doctores” y PH que se hacen elegir para robarse los bienes públicos.

La educación pública, en teoría, es gratuita. Las Instituciones educativas no cuentan con la infraestructura básica para ilustrar y educar. Hay contadas excepciones. Por eso se deben cobrar los servicios básicos y organizar bazares y eventos para vender toda clase de licor con el fin de comprar pintura, bombillos y útiles de aseo.

La educación pública se apoya en los jardines del I.C.B.F. que no cuentan con pedagogos ni psicólogos. Hay excepciones.

La educación privada es costosa. Es para familias con ingresos medios y altos. Y además es un muy buen negocio. Un jardín privado cobra doce meses de “pensión” y organiza eventos lúdicos y sociales para obtener más dinero. Algunos jardines tienen convenios con colegios de categoría para que sus “egresados” puedan pasar del preescolar al prekinder y seguir con kínder, primaria y educación básica.

He afirmado en repetidas oportunidades que los padres somos los primeros maestros, los maestros de jardín, prekinder y kínder por excelencia. En buena parte los abuelos son apoyo de los padres.

La labor educativo de los padres comienza desde antes de concebir al hijo. Un año antes por lo menos. Y deben ser maestros las 24 horas del día. Durante el embarazo deben educar dando toda la seguridad posible para un nacimiento feliz. Hay ejercicios físicos y mentales para estimular al nasciturus. Y música clásica que estimula la inteligencia y la paz interior.

Desde el momento mismo del nacimiento los padres deben ocuparse de la ilustración y formación de su hijo. Deben velar por su desarrollo físico, mental, espiritual, afectivo y social. El mejor método es el del ejemplo. Si un hijo come mal es porque sus padres comen mal. No hay la menor duda. Los jardines, la tecnología deben ser tan solo apoyos para los padres, pero en ningún caso, sustitución de éstos. La labor debe ser conjunta.

Los grandes estadistas y científicos han tenido excelentes padres educadores. La siguiente es solo una referencia: “Alberto Lleras Camargo nació el 3 de julio de 1906 en Bogotá. No había Kínder. Hijo de Felipe Lleras y de Sofía Camargo, creció en una hacienda rural administrada por su padre, donde recibió educación en historia, matemáticas y letras de parte de una maestra privada. Al morir su padre en 1915, fue su tío SANTIAGO LLERAS el encargado de su educación. Este lo envió al Colegio Militar Antonio Ricaurte de Bogotá. Autodidacta por naturaleza, para 1919, a los 13 años, ya hablaba inglés y francés.”

Esta formación integral del dos veces presidente de Colombia, Doctor Honoris Causa, Alberto Lleras Camargo, no es fácil en la época actual en la que la mayoría de los hijos nacen sin haber sido planeados y deseados.

En mi diario vivir como abogado de familia debo atender, en su mayoría madres que pasan la infancia de sus hijos atendiendo los pleitos que les proponen los padres de sus hijos quienes no atienden sus deberes como progenitores responsables y reclaman “derechos” sobre la prole para vigilar la conducta de las madres. Si los padres están en pleitos de alimentos, custodia, visitas, violencia intrafamiliar, salidas del País, los hijos quedan al cuidado de una empleada del hogar o del tiempo mínimo que le ofrecen sus abuelos.

Entonces estos niños y niñas, por más que vayan al hogar infantil o al llamado kínder o preescolar, crecerán carentes de una verdadera ilustración y educación que han debido recibir de sus progenitores, los verdaderos y primeros maestros en la vida de los seres humanos.

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