La Universidad Nacional propone hoja de ruta para “revivir” al Hospital San Juan de Dios

febrero 9, 2015 9:00 am

hospital-san-juan-de-dios–La Universidad Nacional anticipó en las últimas horas las propuestas que presentará al gobierno Distrital para “revivir” al Hospital San Juan de Dios, después de 14 años de haber sido cerrado, y al mismo tiempo anunció que todo su capital humano y científico, de formación y conocimiento, está disponible para apoyar la reapertura y funcionamiento del centro asistencial.

Las iniciativas forman parte del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), cuya elaboración le fue encomendada a la Universidad para sacar adelante el hospital, fundado en 1723 y clausurado el 29 de septiembre de 2001.

Como primer paso para la rehabilitación del Hospital San Juan de Dios, ubicado en la calle 1 con carrera 10a, el estudio de la Universidad Nacional establece que como quiera que a raíz del cierre no programado del centro asistencial, existe el riesgo de contaminación biológica, química o radioactiva, se requiere un saneamiento total de las 16,5 hectáreas que lo ocupan.

La Universidad Nacional en un informe que publica su agencia de Noticias, establece que se le encomendó desarrollar el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), en el que han trabajado las facultades de Artes, Ciencias Económicas y Medicina, con el fin de analizar hacia dónde encaminar el futuro de la institución en cuanto a lo patrimonial, arquitectónico, médico, cultural y social.

El proyecto, cuyo resultado final será presentado a la administración distrital, está acompañado de un modelo institucional orientado hacia el funcionamiento del San Juan como hospital universitario y de un programa médico-arquitectónico que analiza la adecuación de áreas para prestar servicios de salud, académicos e investigativos.

Raúl Sastre, director científico del proyecto Hospital Universitario y exdecano de la Facultad de Medicina, expresó que para la reapertura se deben considerar tres aspectos. En primera instancia, una exigencia legal (Ley 735 del 2002) determinó que en los predios dedicados a este hospital, al Instituto Materno Infantil y al Instituto de Inmunología, debe funcionar un hospital universitario.

Sentencias de la Corte Constitucional y de la Corte Suprema de Justicia, entretanto, ordenaron a las autoridades nacionales, departamentales y locales, tomar las medidas para recuperar esos bienes y darles el uso correspondiente.

Desde el plano jurídico, la reapertura del San Juan tampoco representa un problema grave, toda vez que distintas normas y sentencias judiciales han resuelto su naturaleza jurídica como bien de carácter público.

De la misma manera, el tema de los pasivos fue resuelto mediante la sentencia judicial que ordenó la concurrencia de la Nación, el departamento de Cundinamarca y el Distrito Capital para su reconocimiento y pago.

En segundo lugar, los directivos del PEMP consideran primordial recuperar las edificaciones para su uso en atención de salud, que impacta directamente la necesidad social. De este se derivan dos aspectos: el déficit de camas en Bogotá y la calidad del servicio. Según estadísticas internacionales, se necesitan tres camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, mientras la capital cuenta con solo 1,5 unidades en promedio, lo cual concentra la problemática entre la alta y muy alta complejidad.

La calidad del servicio ha sido definida desde cinco variables: oportunidad, suficiencia, accesibilidad, continuidad y pertinencia. Bogotá presenta un estado crítico en las tres últimas, particularmente para poblaciones sin acceso a hospitalización y a exámenes de diagnóstico, consideran los expertos.

El tercer aspecto importante es la ubicación geográfica del Hospital y el reconocimiento que tiene esta zona como centro de prestación de servicios.

Claudia Romero Isaza, directora del pemp, explicó que este es un instrumento esencialmente urbano que garantiza la conservación de los bienes de interés cultural y verifica que las interacciones con el área de influencia tengan un balance positivo.

“El plan se divide en dos grandes componentes: el diagnóstico, que incluye la parte urbanística, arquitectónica, jurídica, histórica y social; y, sobre esa base, la estrategia para mostrar un camino de acuerdo con los intereses de la administración distrital, con el fin de hacer efectiva la reapertura”, sostiene la directiva.

Luego del diagnóstico, la propuesta del pemp se enmarca en una serie de recomendaciones que ayudan a articular la hoja de ruta.

Básicamente contempla que la recuperación se haga por etapas e involucre a autoridades como el Distrito, el Departamento Nacional de Planeación (dnp) y los ministerios de Salud y Protección Social, Educación y Cultura.

Una de las posibilidades para dar vida jurídica al Hospital es que el predio sea entregado a un centro de salud existente para que amplíe sus servicios. Otra alternativa es la figura de persona jurídica que, según su naturaleza, pueden ser empresas sociales del Estado o entidades sin ánimo de lucro de carácter mixto. Aquí concurren hospitales, universidades y otros agentes de la sociedad interesados.

Para el modelo institucional en la prestación de servicios, se sugiere buscar una estrecha relación con la universidad para que esta haga la regencia académica, es decir, que la manera de atender a los pacientes sea consecuencia de la investigación y de los avances en salud, así como de la unidad de criterio y la calidad en la atención.

En el plano organizacional, se deben garantizar dos niveles en la gestión: uno, especializado en temas estratégicos de la institución, y otro, con una administración más participativa con los grupos de interés de los trabajadores de la salud y con quienes atienden al paciente, de manera que se eviten conflictos entre la administración y la asistencia en los hospitales.

Además, sugiere un modelo de gestión centrado en la calidad, que incorpore desde su nacimiento normas iso o sistemas de responsabilidad social que faciliten procesos de acreditación institucional.

En cuanto a la investigación, la Universidad propone grupos enmarcados en las ciencias básicas y clínicas aplicadas, que consideren innovación, aspectos sociales y administrativos relacionados con la salud.

En el ámbito urbanístico, se sugiere abrir las zonas verdes para el uso social organizado, sin que afecte a los pacientes ni la seguridad del lugar. Esta recomendación facilitaría el tránsito de las personas que a diario sufren el caos del tráfico.

Obras pendientes

En lo arquitectónico, el propósito fundamental es la recuperación de los 24 edificios, desde diferentes modalidades de intervenciones.

Según el codirector del pemp, se debe cumplir un proceso de liberación del complejo, dada la serie de intervenciones, adiciones y construcciones que no corresponden al plano original ni al concepto de ordenamiento del lugar, lo que afecta la calidad y el funcionamiento. La Unidad Primaria de Atención (upa), ubicada en la esquina de la carrera décima con avenida primera, es una de ellas. Su ubicación en el punto de mayor congestión vehicular, contaminación atmosférica y acústica de la zona, altera la dinámica del San Juan de Dios.

Nueve construcciones deben ser sometidas a un proceso de primeros auxilios. Se trata de los edificios San Eduardo, Santiago Samper, el de mantenimiento, Siberia, la casa cural, la capilla, el edificio central, Cundifarma, el edificio de salud mental y el jardín infantil.

El estudio realizó una primera evaluación y clasificó las diferentes edificaciones de acuerdo con el requerimiento de refuerzo. Así, otras tres, que representan 30.000 metros cuadrados (la torre central, el edificio de salud mental y el de resonancia), deben ser reforzadas.

Recuperación por etapas

Para el profesor Del Castillo, es complicado pensar en una recuperación sincrónica y simultánea de todos los edificios, por lo que se propone una intervención por etapas, de acuerdo con los niveles y grados de afectación que ha tenido el conjunto hospitalario.

La primera se concentraría en la recuperación y restauración de los pabellones nororientales, que son los que menos reforzamiento estructural requieren. Estos se destinarían a consulta externa.

Una segunda etapa muestra al edificio Cundifarma y al de prestación de servicio de diagnóstico como los más aptos para la recuperación. A estos les seguiría el reforzamiento estructural de la torre central.

En cuanto al diagnóstico ambiental, se advierte que, a raíz del cierre no programado del Hospital, existe el riesgo de contaminación biológica, química o radioactiva. De ahí que sea fundamental tener certeza técnica y científica para el saneamiento de las 16,5 hectáreas.

El rector de la un, profesor Ignacio Mantilla, destaca que para la Universidad, la ciudad y el país, el Hospital es un símbolo de suma importancia, por lo cual la Institución está dispuesta a seguir cooperando con el Distrito para que su reapertura sea exitosa y la Universidad siga participando en la formación de estudiantes.

Frente a la perspectiva de la reapertura, el profesor Mantilla es enfático: “Todo el capital humano y científico, de formación y conocimiento, está disponible para apoyar al Hospital”.

La complejidad que encierra la reapertura supera el ámbito de la atención médica. Según los investigadores de la UN, a la relación con el entorno urbano inmediato se suman aspectos relacionados con la viabilidad jurídica y financiera. También, dada su ubicación, puede generar impacto en el entramado social y económico, así como en los alrededores y en sus habitantes.

No acometer acciones inmediatas puede conducir a un mayor deterioro o a una zona de difícil recuperación para la ciudad, advierten los expertos que trabajan en el PEMP.

Juan Carlos del Castillo, codirector del Plan, asegura que el San Juan solo será sostenible si la zona de La Hortúa se integra al centro histórico de Bogotá y se deja de manejar como borde periférico y marginal del mismo.

“Urbanísticamente, esta zona no ha tenido un manejo adecuado. Por eso, la primera condición para que el San Juan sea sostenible y se proyecte en el tiempo es que la administración distrital considere el cuidado del lugar como una aglomeración hospitalaria con entidades importantes en el campo de la salud pública”, sostiene.

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