Trata de personas, peste del siglo XXI

julio 27, 2015 5:46 pm

Luis Eduardo Forero Por: Luis Eduardo Forero Medina
Treinta millones de personas son víctimas del delito de trata de personas, que representa 150.000 millones de dólares al año a las organizaciones criminales, comparables con el narcotráfico y traficantes de armas.

Las cifras fueron reveladas por el Vaticano, el 21 de julio en el Encuentro sobre esclavitud moderna. Ningún país es ajeno a esa modalidad delictiva, combatida con el Tratado de Palermo de 2000, ratificado por más de 40 naciones. En América Latina y el Caribe hay más de dos millones de víctimas de trata de personas, según la ONU.

Los principales afectados por este delito, ocurrido en las naciones y trascendiendo fronteras, son las mujeres, niños, niñas y adolescentes de barrios subnormales, sometidos a explotación sexual y trabajo forzoso. La mayoría de países, incluido Colombia, no ha adoptado una Política Nacional, perjudicándose 2 mil millones de personas, indica la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Colombia en 2002 agregó como tipo penal la trata de personas, castigándolo con penas de 10 a 15 años y aumentadas en 2005 de 13 a 23 años. La impunidad es el denominador de la esclavitud moderna.

Según la Universidad del Rosario esa conducta punible es un delito “pluriofensivo” , por lo que se debe “reaccionar en cadena”, como lo recomienda la Cancillería colombiana, entidad para la que algunos de los indicios “de que algo puede ir mal”, por ejemplo en una oferta de trabajo disfrazada de trata de personas, son el sueldo astronómico ofrecido o que pidan . “¡fotos para hojas de vida en vestido de baño!, contratos laborales en otro idioma, empleo en países extraños o Itinerarios con varias escalas”. Bogotá, Antioquia, Risaralda, Valle del Cauca y Putumayo, son las regiones donde más ocurre trata de personas en Colombia.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), realiza cada dos años un estudio sobre la Trata de Personas, siendo el último en el 2014 adelantado en 128 países, en donde concluye que han aumentado los casos con propósitos de trabajo forzoso. La comunidad internacional en general continúa desconociendo las pautas del Tratado de Palermo para prevenir este delito, y sigue sin fortalecer y humanizar los controles fronterizos. En Colombia desde el 2001, la Organización Internacional de las Migraciones le hace frente a esa dantesca empresa criminal que encadena con engaños a seres humanos.

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