RETOMAMOS LA TAREA.

enero 9, 2017 12:24 pm

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (117)
Durante las dos últimas semanas de diciembre de 2016 y la primera de este enero tuve conversaciones con varias personas y familias y hoy más que nunca estoy convencido de que la clase de Educación para la vida en Familia, es una necesidad vital para la pervivencia de la sociedad.

I

REGENERAR LOS VALORES DE LA FAMILIA.

La verdad es que en la actualidad, en Colombia y en el mundo, la idea de familia como célula fundamental de la sociedad despierta poco interés.

La autonomía soberbia, el desinterés por la prole, la liviandad en el manejo de la sexualidad, la creencia ingenua de que la realización del ser humano está en cambiar de pareja cuantas veces lo dictamen los caprichos, el deseo desmedido de tener riqueza así sea pasajera, el hacer poco por los hijos, prevalecen frente a las limitaciones y satisfacciones que se reciben de compartir la vida con nuestros hijos y con una persona para tener su compañía más en las malas que en las buenas, más en la vejez que en la juventud o madurez cuando parece que todo lo tenemos.

El desamor ha conquistado los sentimientos de la humanidad, el desgano por la vida afectiva y el compromiso familiar ejerce sus pasajeros privilegios, la apología del desapego a la alianza en la empresa de familia como fundamento de la sociedad hace coro y eco en la niñez y juventud que se han convertido en la mira de los mercaderes de todos los productos que generen dinero, que no es lo mismo que riqueza. El dinero casi siempre se escabulla en gastos indebidos y la riqueza bien administrada sirve en buena parte para generar felicidad.

Seguramente no es tarea fácil, y hasta de quijotesca podemos calificarla, pero debemos soñar con una sociedad en la que se regeneren los principios básicos de una familia que sea célula valiosa de la sociedad. No debemos olvidar que un país es lo que son sus familias y sus maestros. En últimas, los padres son los primeros maestros y los maestros son como los segundos padres. Y a unos y otros debemos sumar los padrinos y mecenas que complementan con mucho éxito la tarea de educar y formar buenos ciudadanos.

II

RESPETAR A LAS VICTIMAS DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR.

En la última semana de diciembre del año 2016, el Instituto de Medicina Legal dio a conocer los resultados estadísticos sobre la llamada violencia de género. Todos estamos de acuerdo en que para lograr una sana convivencia social, es necesario que se termine, o por lo menos se minimice lo más posible, la violencia contra la mujer y la familia. Estas violencias se generan en la familia y también desde fuera contra la familia. Duele que la sociedad y los funcionarios encargados de realizar actos para que haya menos violencia, de alguna manera promueven el machismo y el aumento de la violencia. Este contrasentido en irrefutable.

Debemos repensar el modelo de familia que Colombia necesita y que está diseñado en la Constitución, la que hemos olvidado o falseado de manera deliberada. Debemos explicarnos porqué entre más leyes en defensa de la familia y de la mujer hay más violencia. Porqué solo nos mostramos solidarios ante noticias que generan amarillismo. Porqué los funcionarios encargados de proteger la familia tratan mal a la víctimas y las revictimizan. Porqué cuando se habla de embarazo solo se refiere a las mujeres como si los hombres no quedaran embarazados. Porqué se afirma que la mujer es la que queda embarazada por no cuidarse, por no tomar anticonceptivos y si el hombre no se cuida, nada pasa. Porqué cada vez que se presenta una noticia que genere publicidad mediática se manifiesta sed de sangre y se piden cadenas perpetuas y penas de muerte y nada, absolutamente nada se hace para prevenir, para evitar nuevos actos de violencia y de muerte en las familias.

Es necesario, es urgente, que empecemos ya a rehacer el modelo de familia que Colombia necesita para que podamos tener una paz verdadera, estable, permanente.

Invito a que sigamos sembrando la paz, el amor y la concordia en la familia y los hogares para que tengamos paz, amor y concordia en la sociedad y en Colombia.

Bogotá, 9 al 15 de enero de 2017.

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