AGRESIÓN JUVENIL Y PASIÓN POR EL OFICIO

mayo 15, 2017 12:09 pm

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (133)
En Mayo celebramos las fiestas del trabajo, de las madres y de los maestros. Es un trío sobre el que podemos estabilizar la felicidad de los pueblos.

Se me ocurre que esta reflexión debe leerse en voz alta para degustarla y entusiasmarnos a ponerla en práctica.

Voy a llamar la atención sobre dos temas que tienen íntima relación con el progreso de las familiar y los pueblos.

AGRESIÓN JUVENIL

El domingo 14 de mayo, en el programa SÉPTIMO DÍA se hizo un excelente análisis sobre la agresión de los estudiantes a sus maestros en Colombia y titularon la investigación ENSEÑAR CON MIEDO. (http://noticias.caracoltv.com/septimo-dia/docentes-temerosos-por-agresiones-de-alumnos-dicen-sentirse-desprotegidos-en-colombia)

Hice un recorrido entre 1960 a la fecha y el cambio de cultura en la relación profesor estudiante es de contrastes muy significativos. A los profesores de los años 60s y 70s les dábamos todo nuestro respeto.

Si había que reclamar o pedir cambios en la forma de enseñar, lo hacíamos por los llamados canales regulares. Pero jamás a través de amenazas o agresiones.

En el año 1968 se abrió paso el PROHIBIDO PROHIBIR y la reivindicación a ultranza de derechos y se pasó de la prohibición extrema a la tolerancia extrema. Es como haber revivido el debate entre libertad y orden u orden y libertad. No es un simple juego de palabras. Es una compleja concepción de la sociedad. Es la aplicación de la sentencia popular que nos enseña la prudencia. “La vela, ni tan cerca que queme al Santo, ni tan lejos que no lo alumbre”

Y uno de los cambios, sin prever las consecuencias, fue el relacionado con las sanciones penales y el derecho a corregir a los hijos menores de edad. Esa facultad de corregir correspondía a los progenitores y a los educadores.

En los años 70s había escuelas correccionales para hijos violentos que podían ser internados para ser reeducados. Esta opción no impidió que hubiera personas que tomaron la opción del delito o la fechoría y otros que movidos por ideales de libertad organizaron movimientos de reivindicación social y otros de aparente reivindicación.

Con la expedición de las leyes penales de amplio proteccionismo y el reconocimiento de un malentendido derecho al libre desarrollo de la personalidad y la ruptura de fronteras culturales y la venta de una felicidad alrededor del hedonismo, el mundo ha cambiado abruptamente y Colombia no ha sido ajena a esos cambios. Por estas razones tenemos hijos que no respetan a sus padres, y padres que no han logrado ganarse el respeto de sus hijos y al tiempo estudiantes que no respetan, que agreden a sus maestros y que han llegado hasta el punto de lesionarlos o de causarles la muerte, y maestros que no han logrado ganarse el respeto de sus estudiantes.

La relación padres, maestros, hijos, alumnos ha llegado a un punto de agresividad que la familia, la sociedad y el Estado deben levantar su voz y tomar acciones para que logremos recuperar la tolerancia y el cultivo de la felicidad en nuestra adolorida Colombia.

PASIÓN POR EL OFICIO

La ley colombiana ordena que a los hijos, a los estudiantes, se les debe enseñar una profesión u oficio. Por sobre todo ellos deben aprender a aprender. No es obligatorio que se hagan doctores, título que se adquiere con diploma, por generosidad de instituciones como los llamados honoris causa y por costumbre social como el que se da a quienes han terminado una carrera así sea intermedia o solo por desempeñar un trabajo, así sea aparente, como los que se da a los funcionarios públicos. El titulo doctor, se ha desprestigiado socialmente y ya no es un honor que a una persona le digan doctor.

La pasión, el ímpetu, la perseverancia hace personas triunfadoras y felices. El 14 de mayo una persona de origen campesino, de frente honrada, de excepcionales calidades humanas le dio uno de los mejores regalos a su señora madre, a su familia y a Colombia. Esa persona se llama NAIRO QUINTANA. A su llegada a la meta, señaló a su bicicleta, a su corazón y a Dios como los factores del triunfo y les dio las gracias. Por su pasión, por el oficio de la práctica limpia del ciclismo ha logrado ser figura mundial. No se trata de que todos los ciclistas sean NAIROS. Es imposible. Se trata de que la persona se dedique a un trabajo u oficio y se empeñe en lograr los mejores resultados. Desde el panadero que logrará ser el mejor en su barrio hasta el empresario multinacional. Desde la secretaria que logra ser la mejor de la empresa hasta la que es elegida para auxiliar al Presidente de la empresa con mejores resultados.

Y para lograr estos éxitos se necesitan preparación permanente, estudio, autoestima, pasión, amor, aptitudes, responsabilidad, compromiso, cumplimiento, honradez, excelentes relaciones humanas, gratitud, generosidad, conocimiento y reconocimiento de nuestras capacidades y aceptar que somos humanos y no extraterrestres.

Sigamos sembrando, la paz, el amor y la concordia en nuestras familias y hogares, para tener paz, amor y concordia en nuestra sociedad y Colombia y sobre todo personas que rindan honor a su cultura de bondad para solucionar con prudencia sus conflictos.

Bogotá, 15 al 21 de mayo de 2017.

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