Reinventarse o cerrar, el dilema que enfrenta el 70% de las empresas nuevas en Colombia

septiembre 22, 2017 3:51 pm

Tags de esta nota:

En el mundo se crean alrededor de 3 millones de empresas cada mes, cifra halagadora para los emprendedores y los que persiguen el éxito en los negocios desde las Pymes y Mipymes. Sin embargo, otras cifras revelan que el 70% de las nuevas empresas, no supera el quinto año de vida.

En el panorama nacional, según datos de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, Confecámaras, la creación de empresas aumentó en 177.545 nuevas unidades productivas durante el primer semestre de año, sin embargo, en ese mismo informe, se dice que otras 123.588 unidades económicas cerraron durante el mismo período de tiempo.

Pero, ¿por qué cierran las empresas si responden al sueño de personas con iniciativa y se convierten en la posibilidad de trabajo para muchos otros?

Las razones son múltiples y van desde la mala planificación, pasando por los cambios del mercado, la mala calidad de los productos, la toma incorrecta de decisiones o el mal servicio al cliente, entre las más frecuentes.

Llama la atención otro cambio drástico que afecta la continuidad de las empresas: los cambios de tendencias, como por ejemplo, el hecho de que las personas dejen de comprar algo porque ya no está de moda.

Según Wilman Roa Franco, CEO de Win Work Consultores: “En ese sentido, si una empresa no está a la par de estas tendencias del mercado, conociendo sus productos, sus clientes y su potencial para abrir nuevas líneas de producto, ocasionará una paulatina acumulación de gastos que la llevará a su cierre”.

Reinventar el negocio

Reinventarse es la capacidad que poseen las directivas y los colaboradores de una organización para abrir los ojos a la realidad y analizar constantemente lo que hacen para realizar cambios en la medida en que el entorno varía.

El doctor Wilman Roa Franco lo define así: “Reinventarse es ver lo que la competencia no ve. Es avanzar, es estar siempre a la vanguardia en todo, es capacitar al personal y a sus clientes. Es ser valientes para crear nuevas tendencias y/o nuevos productos y por sobre todo, la capacidad para dejar atrás tanto éxitos como fracasos del pasado, levantarse y seguir adelante, esa es la cuestión”.

Un ejemplo claro del cambio de tendencias, producto del impacto de la tecnología, es la industria de películas fotográficas de color. Este mercado fue testigo de un retroceso importante a partir del año 2000 que registró un decrecimiento acelerado del 20% y el 30% por año.

Para el año 2000, la mayoría de los fabricantes de cámaras no profesionales habían empezado la transición hacia lo digital, proceso que supuso una reinvención del negocio, decisión que no todos los competidores estuvieron dispuestos a tomar.

Demanda total de películas fotográficas de color desde el año 1993 en adelante.

“El principal factor de impulso para cambiar o transformarse son los problemas. Si bajan las ventas es un problema que nos puede brindar una gigantesca oportunidad para evolucionar y reaccionar con nuestra creatividad para encontrar soluciones”, alerta Wilman Roa Franco.

Y agrega que: “Otro motor de los cambios es la comunicación permanente con los clientes, saber qué quieren, cómo lo quieren, dónde lo quieren, en qué color lo quieren, con qué características, etc, esta es una ventaja estratégica que conlleva una oportunidad para hacernos mejores».

Y hace especial énfasis en la ACTITUD como requisito indispensable para la reinvención, pues considera que el pesimismo y el optimismo pueden definir el desenlace de cualquier emprendimiento.

El caso del rollo fotográfico a la memoria digital

Shin Tagawa, Presidente de FUJIFILM en Colombia, respondió a radiosantafe.com y explicó con claridad cómo esta organización empresarial superó el impacto de la tecnología, reinventando su negocio de películas fotográficas para competir con éxito en la era digital.

“La compañía sabía que la era digital estaba llegando y decidió tomarlo como una oportunidad de reinvención, antes que como una crisis. Por esta razón, puso en práctica tres estrategias para enfrentar el futuro”, dice Tagawa. Estas estrategias fueron:

Desarrollar tecnologías originales y digitales: La compañía debía desarrollar su propia tecnología de fotografía digital y convertirse en pionera de este segmento. Fue así como se desarrolló la primera cámara digital del mundo.

Extender la duración de los materiales fotosensibles: esta estrategia consistía en realzar la calidad de la imagen análoga a un nivel que superara el alcance de la imagen digital. Es decir, el objetivo consistió en producir una imagen proveniente de las películas fotográficas que fuera superior a cualquier otra derivada de la tecnología digital.

Desarrollar nuevos negocios: crear nuevos negocios que no provinieran de lo digital, ni de los materiales fotosensibles. Lo anterior para que la marca continuara sobresaliendo y haciendo la diferencia como lo había hecho a lo largo de su historia. Por ejemplo, los productos farmacéuticos emplean varias tecnologías y químicos similares a los que se utilizan en la fotografía.

El secreto de la compañía estuvo en ver cómo su tecnología podía ser adaptada a diferentes y nuevos mercados emergentes como el farmacéutico, cosmético y materiales altamente funcionales.

Shin Tagawa explica que: “El objetivo se centraba en encontrar actividades económicas alternas que permitieran a la compañía ganar, no solo a corto plazo, sino también a largo plazo, para continuar siendo una de las compañías líderes en el mundo”.

De esta manera se pasó de tener un negocio a identificar 6 áreas principales de negocio que actuaron como impulsadores económicos. Su implementación se dio bajo dos enfoques: el primero, fortaleciendo los negocios ya existentes, y el segundo creando nuevos negocios para el futuro crecimiento. Estos son:

-Imagen digital
-Dispositivos ópticos
-Materiales altamente funcionales
-Sistemas gráficos
-Soluciones para documentación
-Cuidado de la salud

A cualquier país le conviene que los empresarios no se rindan, que prefieran reinventarse a cerrar sus empresas, porque en el mercado, los negocios se benefician incluso de otros negocios. Shin Tagawa considera que el país es determinante para la compañía en la región: “a largo plazo la empresa en Colombia seguirá creciendo para ser la base de los negocios en la región Andina».

Y señaló que: “Para el cierre del año fiscal en marzo del 2017, los ingresos consolidados fueron de 20,8 billones de dólares”.

La alerta internacional

Ya en el año 2016 la Organización Internacional del Trabajo, OIT, había informado acerca de la necesidad de que los países de esta parte del mundo crearan instituciones y sistemas de gobernanza que permitieran fomentar la creación de empresas sostenibles, más si se tiene en cuenta que el sector privado genera el 87% del empleo en América Latina y el Caribe.

En materia de formalización, por ejemplo, el organismo señaló la necesidad estatal de desarrollar incentivos claros y fáciles de comprender para el pequeño y micro emprendedor, porque generalmente éstos no perciben los verdaderos beneficios de incorporarse a la formalidad. La OIT hizo referencia a que se debe tener:

-Mecanismos y tramitología simplificados
-Acceso a beneficios tributarios
-Aportes a fondos de jubilación
-Trato prioritario en gestiones ante las instancias públicas
-Acceso adecuado al sistema financiero
-Capacitación o formación
-Acceso al mercado público
-Flexibilización laboral

Dentro de las 17 condiciones esenciales que estableció la OIT para la creación y desarrollo de las empresas, está el entorno jurídico y reglamentario, que indica que uno de los grandes retos de la región se encuentra en el “índice de calidad regulatoria”, con esta medida se pudo determinar, por ejemplo, que en América Latina y el Caribe para comenzar un negocio se requieren 28.7 días en promedio, mientras que en los países que hacen parte de la OCDE, toma solo 8.5 días.

Las claves para reinventar su negocio

No piense en cerrar: Póngale actitud, si forja este valor y lo convierte en su esencia, garantiza una mayor capacidad en todo el recurso humano para producir más y mejor, para integrarse, para aportar sus ideas, para prestar un mejor servicio y que todo cambio sea aceptado de la mejor manera por todos.

Tenga un plan gerencial y un buen ejecutor: Gerentes con visión de amplio y de mínimo alcance, para ver los retos de la organización, oportunidades de crecimiento, capacidades propias y de su equipo. Y de mínimo alcance para ver en su persona, en su organización, en sus productos o servicios y en su equipo cualquier anomalía que haya que intervenir en pro de una mejora permanente.

Diversifique: Si su negocio lo permite, incorpore otras líneas de producción, servicios adicionales, productos derivados, combinación de servicios. Detecte la manera de servirle más y mejor a su cliente sin que los gastos se aumenten.

Venda los mejores productos: Recuerde que perder calidad por aumentar rentabilidad es el peor de los negocios. Si bien la rentabilidad de cara al cliente puede ser definitiva al momento de la compra, debe diseñarse un muy buen plan de ventas y mercadeo para saber conocer el producto o servicio, para poderlo diferenciar y presentar al cliente final. La calidad y la excelencia son y serán siempre las mejores inversiones.

Por: Manuel Reyes Beltrán

Deja un comentario