Sector plantas medicinales, del chaman al científico

febrero 22, 2018 8:29 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Las medicinas procedentes de plantas están comprendidas en el concepto de medicina tradicional o alternativa, que por miles de años ha hecho parte del recetario doméstico; y desde 2008, incorporadas algunas en el vademécum colombiano de plantas medicinales, aceptado por el Ministerio de Protección Social.

Ese Manual es poco difundido en los profesionales de la medicina, que en opinión de galenos “seguimos casados” con la química principalmente; sin embargo un vocero del Congreso de la República manifestó que “cada vez más el cuerpo médico formula productos naturales”.
El conocimiento sobre la utilidad de las plantas medicinales ha corrido el riesgo de perderse; porque siempre se ha transmitido en forma oral de generación en generación; la bibliografía sigue siendo escasa y en los países suramericanos continúan sin implementarse la política nacional al respecto. Las personas conocedoras del tema han muerto sin dejar registros escritos, y sus sucesores han migrado a la ciudad, o dejado de dedicarse a lo que hacían sus antepasados. El concepto de plantas medicinales continúa supra valorado; se le asimila con yerbateros, chamanes, sanadores, herbolarios tradicionales, curanderos, etc. Aunque se sostiene que las “las plantas medicinales no aparecen por ningún lado” en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) funciona el Grupo de Trabajo de Plantas Medicinales, integrado por tres bloques de países de la Región (Mercosur, Comunidad Andina y Caricón). La OPS comparte continuamente experiencias con otros países, acerca del uso de las plantas medicinales, las modalidades, la vigilancia, los retos y desafíos del sector; además suscita investigaciones herbario-medicinales. Los medicamentos herbarios abarcan hierbas, material herbario, preparaciones herbarias y productos herbarios acabados.

De acuerdo al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, las plantas medicinales de uso en Colombia reconocidas pertenecen a 202 familias botánicas; según el Instituto Alexander Von Humbolt de Colombia -2012-, Colombia posee casi 1800 especies medicinales nativas. Para el Ministerio de Educación hay documentadas 3.039 plantas medicinales de las cuales 1.496 son nativas. Otras fuentes refieren a que hay más plantas medicinales desconocidas que las conocidas. Para el Invima son sólo 140 las plantas medicinales aceptadas con fines terapéuticos. En el mundo existen más de 28 mil plantas con propiedades medicinales, indicó la institución botánica londinense Kew Gardens. Conforme a esa entidad, en 2016 se descubrió la llamada Mucuna, usada en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
En el sector todo no es color de rosa porque la mayoría de plantas medicinales son de venta libre; automedicadas, o con ellas preparadas recetas médicas “ por amigos o conocidos, o por el propio paciente”. Para la OMS “los gobiernos deben contar con instrumentos para garantizar que todos los interesados dispongan de la mejor información sobre beneficios y riesgos” de las medicinas tradicionales y alternativas. Es una deuda pendiente de los países latinoamericanos, a excepción de Cuba; regular legalmente el uso y registro de medicinas basadas en hierbas. Este país centroamericano introdujo el portafolio de farmacovigilancia en medicina herbaria, para
para promover su uso seguro, mayormente en poblaciones vulnerables. En México y Panamá y en el sur del Continente americano, hay una tendencia tradicional del uso de plantas medicinales, reportando considerables ingresos por su exportación.
El clúster queda literalmente desplantado, de una parte por la propagación de parásitos invasivos y patógenos; la falta de normas que garanticen la adecuada extracción de la planta, su distribución y estado de conservación; y la publicidad engañosa. De otra, por los cientos de especies de plantas medicinales en vía de extinción; con el agravante que “para la mayoría de las especies amenazadas ninguna acción de conservación ha sido tomada”, indicó la Universidad del Rosario de Bogotá. Otro inconveniente significativo, es el demasiado cultivo de esas plantas en algunas partes; circunstancia que para los especialistas, “ amenaza a veces a los ecosistemas”. En todo caso, “hay que considerar que también pueden provocar reacciones adversas y toxicidad”. Con ocasión del huracán Matthew, las plantas medicinales sirvieron como complemento para disminuir el efecto del estrés. Roberto Pinzón, colíder del grupo de principios bioactivos en plantas de la Universidad Nacional de Colombia, declaró en 2011 a UN Radio, que el país se perfila como potencia en plantas medicinales. Apenas en este siglo comenzó a reconocerse los efectos medicinales de la cannavis. Según la firma Hernández y Abogados S.A.S., Colombia enfrenta varios retos para ser potencia mundial en cannabis de uso medicinal.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO, reconoce que “las plantas medicinales contribuyen enormemente a los sistemas tradicionales y modernos de salud”. Esa práctica ancestral a la que comienza a llamarse “medicina verde”, es una fuente inexplorada de empleo y de comercialización a nivel nacional e internacional; que cura muchas dolencias. En las Indias occidentales para el insomnio, utilizan pasiflora coccinea. Entre nosotros, un dolor de riñones o la conjuntivitis se alivia con el matico; las heridas infectadas con el llantén; los males de hígado con la cola de caballo; el toronjil para los cólicos, el chuchuasi para el reumatismo y la higuerilla para las quemaduras. Ahora, si la molestia son náuseas, una agüita de yerbabuena cae bien, y mejorana para la tos. Si el asunto son problemas como gases en el estómago, se silencian con hinojo.
@luforero4

Una respuesta sobre “Sector plantas medicinales, del chaman al científico”

  1. luis eduardo forero medina en febrero 23rd, 2018 5:18 pm

    Quise decir que “El concepto de plantas medicinales continúa infra valorado”; no supra valorado.

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