Sector diamantes, pasado y futuro

marzo 1, 2018 8:10 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
El diamante se explota a cielo abierto, en aluviones y en mina subterránea con socavones de profundidades de más de 1000 metros por debajo de la superficie. Una de las dos técnicas para extraer el metal precioso bajo tierra, es utilizando bastante dinamita; que tras la explosión, el material se tritura y lleva a la superficie.

Tanto la explotación artesanal como la industrial del diamante, suponen una alta inversión humana y económica; acompañada de varios años de investigaciones.
La compra de esta gema, -escasa, exclusiva, rara y cara-, siempre ha sido una buena inversión; sin embargo en Colombia su comercialización hasta ahora no se ofrece a través de empresas especializadas o multinivel. Generalmente ocurren estafas con venta de piedras que no son diamantes naturales, sino sintéticos. De hecho esa simulación es admitida; por cuanto se inventaron una técnica para que los diamantes creados en laboratorio, sean iguales a los naturales; es la llamada Deposición Química de Vapor. La Talla – Peso – Pureza-Color del diamante, son factores imprescindibles al momento de adquirirlos; eso sí debidamente facturados, so pena de inmiscuirse en problemas judiciales; más graves en unos países que en otros. Siempre, casi siempre, el color suele alterarse simuladamente en las compras sin impuesto. Los diamantes tienen su identidad propia; por lo que cada comprador porta el documento de identidad de la piedra; es decir el informe gemológico; único para cada gema. Los diamantes se venden en bruto o tallados; los rojos son los más costosos. Los expertos recomiendan comprarlos “a la luz del día, un día de buen tiempo y con exposición hacia el norte”, asesorándose de un laboratorio de gemología de fama internacional. 63 millones de euros es el precio del diamante más grande del mundo, bautizado “Lesedi la Rona”; descubierto a finales de 2015 en Botsuana, país al sur de África. Hacía un siglo no se había descubierto un diamante de esa talla; pero también hacía mucho tiempo que el precio del diamante no bajaba; como se registra desde 2010. El 2016 fue el pero año para la industria del diamante.
El sector pierde quilates; debido a que cuando a esa gema empleada en joyería, bisutería y orfebrería; se les apoda diamantes de la guerra, diamantes de la vergüenza, porque financian grupos armados en Angola, Sierra Leona, Costa de Marfil, etc… En otras oportunidades, se utilizarían presuntamente para fraude, evasión de impuestos y blanqueo de dinero. En la Unión Europea se insta a las empresas del sector diamantes, para vigilar más de cerca que esas gemas no auspicien conflictos cruentos. Las gemas in son los Diamantes, Esmeraldas, Rubíes y Zafiros. El sector no refleja luz sino oscuridad, cuando ocurren tragedias como la sucedida hace poco en una mina de diamantes rusa; en la que dieron por muertos a ocho mineros desaparecidos. En África se ha comprobado el trabajo que raya en la esclavitud, de parte de menores de edad en minas de diamante.
La Amazonía en varios países suramericanos albergaría potenciales graneros de diamantes. En Colombia hay evidencia de la existencia de minas de diamante; sin embargo de acuerdo a fuentes oficiales “la extracción de metales y piedras preciosas en Colombia presenta múltiples deficiencias que limitan la provisiones de materias primas para la producción de artículos de joyería”. De acuerdo a la Universidad Nacional de Colombia “el estudio de un depósito de diamantes localizado en un abanico aluvial de la Quebrada Alba Rosa, afluente del caño Guapayito, Comisaria del Guainía, confirma la existencia de diamantes en el territorio Colombiano”. Hace unos años, el diario venezolano La Hora, publicó un informe de seguridad del Gobierno brasileño, que afirma que las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), celebraban desayunos con diamantes, por tener minas de oro, diamante y bauxita en Venezuela, Guyana y el Estado brasilero de Roraima.
Amberes en Bélgica es la ciudad adalid en la lucha contra los diamantes de conflicto; esto es los que financian batallas sangrientas. Ámsterdam por más de cuatro siglos es considerada La Ciudad de los Diamantes. Israel es el segundo centro de pulido más grande del mundo. El Proceso de Kimberley de 2002 es el pacto de algunos países, para evitar que los diamantes de sangre entren en el mercado. De Beers Consolidated Mines fundada en 1888, es la compañía de diamantes líder en el mundo. Para cautivar compradores lanzan colecciones inspirada en el viaje de la flor de loto hacia la luz; los diseños ofrecen cautivar para siempre los momentos más preciados; y si se trata de un anillo de compromiso, la propuesta es un momento para siempre para siempre. Los diamantes solo pueden ser rayados por otro diamante.
El presente de la industria es que » debe invertir en marketing para asegurar que los diamantes continúen siendo una mercancía de primer orden», anotaron en Beers; agregando que «Tenemos que llegar a los consumidores más jóvenes y evitar que sus dólares se desvíen hacia otros lujos». El pasado del sector lo simboliza la primera y más grande mina de la antigua URSS ; la mina de diamantes Mir, en Mirny, Rusia. La mina funcionó de 1957 a 2099, y tenía un diámetro de 1,2 kilómetros de diámetro y 525 metros de profundidad. El futuro del sector diamantes dejaría de ser duro desde finales de este año; porque las minas se están acabando; las que manaban diamantes se han cerrado definitivamente, como acaeció en la Antártida donde desde 1999 está prohibida la minería. De otra parte, son remotas las posibilidades de extraerlo del fondo del mar o traerlo de la atmósfera de Jupiter y Saturno.
@luforero4

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