RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL POR EL DAÑO CAUSADO POR SU CLIENTE

marzo 12, 2018 11:41 am

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (175)
En el argot popular tiene vigencia la siguiente sentencia: “El que rompe paga” Y se puede romper directamente o a través de un tercero, por omisión siendo indiferente ante el causante del daño o ayudando a que el agente activo del daño se prepare para causarlo.

Sobre la responsabilidad civil y penal por hechos culposos y por dolo eventual se han escrito abundantes ensayos y la jurisprudencia es copiosa aun cuando no siempre contundente. Y menos cuando se debe juzgar a los empresarios o dispensadores de mercancías.

Se sabe de una persona que murió por mezcla de licor y drogas ilícitas. EL DAÑO FÍSICO, MORAL Y AFECTIVO A LA FAMILIA ES EVIDENTE. En últimas, por consumir lo legal y médicamente prohibido. Si la ley obliga a que se advierta que el exceso de alcohol es perjudicial para la salud y por exceso se considera más de tres copas y cuatro cervezas de 350 centímetros cúbicos, quien sirve más de esta dosis debe responder por los daños que sufra el usuario en su salud y como el alicoramiento hace perder la razón y la conciencia, el dispensador irresponsable de licor sabe que el borracho puede lesionar o lesionarse y como es impasible frente a las eventuales consecuencias se torna, por omisión, en agente activo del daño.

Es claro que una persona puede tomar la cantidad de licor que quiera. Semejante a quien consume una sustancia para suicidarse. Pero quien provee el exceso de licor o ayuda al consumo de la sustancia para lograr el objetivo del suicidio se hace responsable por el daño que genere el exceso y por la muerte de la persona si el suicidio se perfecciona. Y aún por el daño causado en el evento de que se pueda evitar el desenlace fatal.

La doctrina ha estudiado diferentes escenarios sin concluir de manera contundente que la persona que emborracha es responsable de los daños que cause o se cause el borracho. ¿Qué responsabilidad corresponde al que organiza la fiesta y ofrece licor y los borrachos se pelean y hay un muerto? ¿El dueño de la fiesta debe ser juzgado por homicidio culposo?

Veamos el caso de la persona que vende licor y el cliente pide y pide trago o cerveza y al tendero solo le importa vender para ganar más, indiferente frente a si el consumidor se está gastando lo del mercado, lo de la pensión de sus hijos, si estando borracho regresará a su casa en moto o en carro y manejando y sabe que el borracho tiene cerca del 100% de probabilidades de estrellarse o de estrellar a alguien. ¿Si persona a quien ha ayudado a emborracharse se causa daño o causa daños a terceros, el tendero debe responder, por su indiferencia, por su omisión para llamar a la familia, a la policía o al conductor elegido? En el evento de que deba responder, esa responsabilidad es civil y penal si los daños lo ameritan.

LOS DERECHOS DEL CLIENTE

Entre los derechos del cliente en sentido amplio, encuentro el siguiente tomado de la Red Nacional de Protección al Consumidor; “Derecho a recibir información. El consumidor tiene el derecho a recibir información veraz, suficiente y oportuna respecto de los productos que se ofrezcan o se pongan en circulación, así como sobre los riesgos que puedan derivarse de su consumo o utilización y sobre los mecanismos de protección de sus derechos y las formas de ejercerlos.”

Y este deber del empresario hace presumir que el vendedor o dispensador del producto conoce a plenitud los daños que se ocasionan por el consumo o uso indebido del producto que suministra.

Y si ante los ojos del vendedor o dispensador del producto, el consumidor se está haciendo daño, el que suministra no puede guardar silencio so pena de responder por los daños que se causen por el uso indebido del producto. Para el caso comentado al principio de esta nota, si el expendedor de licor se da cuenta de que el cliente ha sobrepasado la cantidad que se presume no causa perjuicio y sigue atendiendo el pedido de licor, no puede excusarse por el daño que se cause o cause la persona alicorada. Y es evidente que el consumo de una botella de trago en una sola sesión es más que suficiente para entender que el borracho o la borracha están en riesgo grave de dañar su vida y de dañar la de los demás.

En las relaciones empresario – cliente no solo prevalece el derecho del empresario a vender, a ganar, a enriquecerse. El cliente tiene derechos y el primero es a no sufrir daño por el producto que adquiere y en el evento de que pueda haber daño, el empresario debe advertir sobre las dimensiones y consecuencias del daño.

HAY NORMAS QUE REGULAN LA RESPONSABILIDAD DEL EMPRESARIO

En Colombia tenemos suficientes normas que regulan la responsabilidad civil extracontractual y la penal por omisión, pero como casi siempre los responsables son económicamente solventes y hay abogados expertos en torcerle el cuello a la verdad y funcionarios ingenuos que no tienen experiencia en demostrar los hechos y en verlos en toda sus dimensiones la mayoría de los daños causados quedan sin reparación.

SIGAMOS CULTIVANDO LA PAZ EN LA FAMILIA

Sigamos cultivando la paz, el respeto, las palabras decentes, el buen trato, la mejor cultura, el decoro, la autoestima, el civismo, el ser mejor cada día en nuestras familias, en nuestra sociedad y en Colombia para tener personas que puedan solucionar con prudencia sus conflictos y por sobre todo con la garantía de que tendrán asegurado su futuro en sana convivencia.

Bogotá, del 12 al 18 de marzo de 2018

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