RECICLANDO FUTURO

marzo 27, 2018 9:16 am

Por: Diego Calle Pérez.
CORTO Y PUNTUAL
Cada persona puede producir en promedio de 1 a 3 kilos promedio de basura. En cada casa se desechan cascaras, papel higiénico, bolsas de mecatos, botellas de gaseosas, bolsas y cajas de leche. La lista es larga, como la de un mercado promedio entre básico y suntuoso para los que agregan vinos y botellas de tragos importados, para no decir whisky.

Los recicladores se han convertido en una fuerza laboral que apenas en los últimos años está tomando reconocimiento. Las personas en general no dimensionan el problema de las basuras. Solo cuando en las noticias se muestran las toneladas que llegan a los mal llamados “rellenos sanitarios”.

Este escrito tiene como propósito ayudar a tomar conciencia de ayudar a botar la basura que se hace cada día. Las mascotas se están convirtiendo en otro contaminante en las calles y parques comunitarios. Hoy, hay tesis de grado, que se dedican a mejorar el reciclaje que se hace en las grandes ciudades y en los pueblos según categoría municipal.

Hay familias enteras dedicadas al reciclaje, actualmente se registran más 97 asociaciones a nivel nacional de recicladores con más de 50.000 personas dedicadas al oficio de recuperar botellas, cartón y papel periódico. En algunos municipios los institucionalizan con uniformes y carretas para el trabajo. Con razón las propias empresas recolectoras están compitiendo con los recicladores. Empresas Varias de Medellín, asignaron un carro para recorrer las urbanizaciones del poblado. No es una denuncia, no es una queja, pero no es competencia de su servicio.

Los recicladores tienen en los compradores sus ofertas de precios. Los compradores son la bolsa de precios que conocen lo que demanda el mercado. Es por ello que muchos se asocian en cooperativas para tener mejor utilidad en sus precios, madrugar tanto a competir, para ganar poco es desmotivante, y mucho más cuando en las porterías de los edificios el portero en vez de cuidar, también hace reciclaje.

El reciclaje es otra de las nuevas opciones laborales en un país que se llena de basura con tanta oferta en productos. Hay varias crónicas que vale la pena destacar en estos espacios virtuales. Alberto Ospina, es uno de los tantos profesionales, que han dejado su oficio de plomero para convertirse en reciclador en varios barrios de Medellín. Son historias de ciudad que tienen significado y más cuando hasta la basura tiene un valor agregado para sustentar empleo en el DANE.

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