Sector asbesto, conviviendo con todo el mundo.

abril 4, 2018 7:38 pm

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Durante el siglo pasado algunos países que hoy conforman la Unión Europa, en Estados Unidos, en Colombia y otros países, impregnaron sus territorios de amianto o asbesto que en la industria no logra erradicarse en centenares de edificaciones, ni sustituirse.

El asbesto, altamente perjudicial para la salud; se encuentra en la industria de la construcción y edificación; astilleros, la industria automotriz, trenes, maquinaria, depósitos, en la tubería asbesto-cemento que atraviesa el país, bomberos, trajes de pilotos de autos; y hasta en productos de jardinería.
Aumenta el número de países que a través de drones realiza un inventario calle a calle, captando dónde hay asbesto para retirarlo y sustituirlo, por ejemplo con fibras como las de lana mineral y lana de vidrio. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) adelanta un sus 35 Estados miembros el Atlas del Asbesto. Las personas con más riesgo de contraer cáncer por el asbesto son los trabajadores ( y sus familia) que manipulan ese silicato compuesto de “seis minerales de origen natural que existen en el medio ambiente como manojos de fibras que pueden separarse en hilos delgados y duraderos para usarse con fines comerciales e industriales”.
En la Unión Americana la Oficina de Protección Ambiental,(EPA) , prohibió desde 1989 todo uso nuevo del asbesto; dejando a salvo los permisos otorgados antes de ese año. En la Unión Europea sucede algo similar; el uso de amianto en los 27 países está prohibido desde 2005, y sucesivamente se han expedido resoluciones de buenas intenciones, más no vinculantes. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomendó la prohibición terminante del asbesto desde mediados de 2006. Países como Polonia se han fijado fecha límite para extirpar el uso de amianto hasta el 2028; España seguirá esa misma hoja de ruta. La OIT tiene establecido que los medios más efectivos para proteger a los trabajadores expuestos al asbesto es “eliminar el asbesto ya existente”. Le han declarado la “guerra” al asbesto 75 países, entre ellos Argentina (2003), Brasil (2017), Chile (2002), Perú (2014), República Dominicana y Uruguay (2002).
En Colombia, sexto productor mundial de asbesto y uno de los países permisivos con el mineral, ocurren más de tres centenares de muertes anuales por esa causa. Desde 2007 se han radicado al menos 7 proyectos de ley prohibiendo todo uso industrial del asbesto; empero las iniciativas han terminado retiradas, votadas negativamente, no se les ha dado debate o fueron archivadas. En Colombia, el gobierno saliente se comprometió ” a dar todo el apoyo que fuera necesario para que el asbesto fuera prohibido en Colombia”, donde rigen la ley 436 de 1998 y la Sentencia C-493 de 1998. Desde 2001 funciona la Comisión Nacional de Salud Ocupacional del Sector Asbesto y otras fibras, que sin embargo no cuenta con presupuesto para sus programas, acciones, planes y actividades. La única mina de asbesto en la variedad crisotilo en Colombia, está en Las Brisas, municipio de Campamento ( Antioquia), explotada a cielo abierto por medio de voladura con dinamita, por centenares de familias que viven de la explotación del mineral. La industria que mueve millones de dólares, está agremiada en la Asociación Colombiana de Fibras (Ascolfibras), que defienden el uso responsable del mineral. Eternit que lleva más de siete décadas, es la principal fabricante de productos con asbesto; seguido de Incolbest S.A., fundada en 1956; Mexichem Fluent (Pavco, Geosistemas Pavco y Colpozos) ; Toptec S.A. y Manufacturas de Cemento S.A.
“Todo el mundo se ve expuesto al asbesto alguna vez en su vida”, señala el Instituto Nacional de cáncer de EE.UU. (NIH). Hasta en el propio hogar, oficina o sitio de trabajo la gente puede enfermarse a causa del asbesto. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), “La exposición al asbesto, incluido el crisotilo, causa cáncer de pulmón, laringe y ovario, y otras patologías del aparato respiratorio”. En Colombia se consume tanto asbesto, que “es como si cada ciudadano tuviese asignado medio kilo de veneno”, dijo Silvia Gómez, coordinadora de Greenpeace Colombia.
@luforero4

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