Cuando un mamerto…

abril 6, 2018 5:46 pm

por Mauricio Botero Caicedo
Recibí de un amigo peruano estas observaciones que se aplican a nuestros izquierdistas como un anillo al dedo.

– Cuando un ciudadano normal no es cazador y no le gustan las armas, no sale a cazar y no compra armas.
– Cuando un mamerto no es cazador y no le gustan las armas, pide que sea prohibida la caza y la venta de armas.
– Cuando un ciudadano normal es vegetariano, no come carne.
– Cuando un mamerto es vegetariano, hace campaña en contra de los alimentos de carne y promociona prohibir el consumo de carne.
– Cuando un ciudadano normal es homosexual, lleva en reserva su vida privada.
– Cuando un mamerto es homosexual, hace apología de la homosexualidad, va a las manifestaciones «orgullo gay» y acusa de «homofóbicos» a todos los que no piensan como él.
– Cuando un ciudadano normal pierde el trabajo, piensa en cómo salir de su problema y hace todo lo posible por encontrar un nuevo trabajo.
– Cuando un mamerto pierde su trabajo, no busca otro, porque opta por promover movilizaciones para quejarse con el sindicato, gasta energías en manifestaciones y huelgas, ofende a los empresarios, la sociedad y el estado.
– Cuando a un ciudadano normal no le gusta un programa de televisión, cambia de canal o apaga el televisor.
– Cuando a un mamerto no le gusta un programa de televisión, se queja y denuncia en los periódicos, las radios, los canales de televisión, formaliza algún partido político subversivo de para promover el boicot, la censura y el cierre definitivo del programa y el despido de su conductor, vulnerando los derechos de muchos por priorizar su gusto particular.
– Cuando un ciudadano normal es ateo, no va a la iglesia, y sus problemas de conciencia los reserva para su intimidad, procurando no escandalizar a nadie ni en su hogar, ni en la sociedad.
– Cuando un mamerto es ateo, se burla y persigue a todos aquellos que creen en Dios, denuncia la escuela o la institución que exponga un crucifijo, protesta contra cualquier signo de identidad religiosa, pide que se expropien los bienes de la iglesia, que se prohíba la semana santa y cada procesión o peregrinación (aunque contra el Islam no hace nada porque no tiene el coraje).
– Cuando un ciudadano normal tiene problemas económicos, busca la manera de trabajar y ganar más dinero o trata de encontrar financiación para pagar sus deudas, y si puede, ahorra.
– Cuando un mamerto problemas económicos le echa la culpa a los empresarios, a la burguesía, al capitalismo, al Centro Democrático etc., etc., luego se pone en contacto con otros semejantes para multiplicar su proyecto subversivo.
– Cuando un ciudadano normal lee estas líneas, sonríe ante la constatación verdad y si tiene ganas lo envía a sus amigos.
– Cuando un mamerto lea estas líneas, se enfada porque a él las verdades le duelen, y vociferara que yo soy fascista.

Y, estas reacciones son así, porque un ciudadano normal vive en busca de la felicidad; pero los mamertos viven buscando como arruinar la felicidad a los demás.

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