COLOMBIA, TAN IMAGINARIA COMO SOCIAL

abril 23, 2018 7:38 am

Por: Diego Calle Pérez.
CORTO Y PUNTUAL
Desde antes del Frente Nacional se han tenido pactos políticos y acuerdos entre partidos políticos, se han generado gobiernos de coalición, buscando con ello la distribución equitativa de ministerios y burocracia en las tres ramas del poder político. (Ejecutivo, legislativo, judicial)

El objetivo del Frente Nacional fue la organización del país luego del periodo presidencial del apodado “Gurropin”. La dictadura de Gurropin,-Gustavo Rojas Pinilla-, fue populista y opaco los partidos conservador y liberal, terminando la violencia generada por la polarización bipartidista en Colombia.

Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez firmaron el Pacto de Benidorm, se dieron el paseíto al municipio de la provincia de Alicante, en la comunidad Valenciana, situado a las orillas del mar mediterráneo, conocido como “la Nueva York del Mediterráneo”, la ciudad de los rascacielos. Después otros pactos se han dado en diferentes países de Europa: Holanda, Finlandia y Dinamarca. Otros muy latinoamericanos como el de Tlaxcala, Panamá y Venezuela, y por situaciones conocidas en Ecuador y posiblemente en Chile se trasladen los acuerdos con los elenos.

Los problemas sociales y económicos siempre se agravaron con el Frente Nacional, dando surgimiento a las FARC, al ELN, al EPL y al M-19, sin nombrar otros tantos en la lista. Los partidos políticos en Colombia se han fraccionado entre ellos, recurriendo en arreglos, coaliciones, reparticiones y compromisos en la búsqueda y la práctica de poder burocrático. Por eso no nos debe sorprender la coalición Colombia de Sergio Fajardo con Jorge Robledo y Claudia López. Las coaliciones de partido han sido tan comunes como los gobiernos hegemónicos o de guerras civiles, como las tantas que tuvimos en el siglo diecinueve, y han estado desde la misma concepción de las colectividades políticas.

Lo que vive Colombia, -para muchos es una situación paradójica-, es la más común de todas las repeticiones de la historia, pareciera no conocemos nuestro pasado y seguimos enfrascados en guerras de maquinarias electorales. Colombia, tan imaginaria como social.

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