Sector medios de comunicación en Mercosur

mayo 3, 2018 7:23 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
La República Argentina, entre 1976 y 1983; Brasil de 1964 a 1985; Uruguay desde 1973 a 1985, el Paraguay durante 35 años y Venezuela de 1950 a 1957, han soportado dictaduras militares que impidieron a los medios de comunicación difundir al mundo los delitos atroces ocurridos durante esa noche oscura latinoamericana.

Aunque esa bota rampante dejó de pisar estos territorios, la situación en los medios de comunicación es poco lo que ha variado hasta hoy. De 2006 a 2017 en Brasil fueron asesinados 53 periodistas, 2 en Argentina, 7 en Paraguay y 11 en Venezuela.
El Grupo Clarín, principal organización de medios de comunicación de la Argentina, es señalado de ser un monopolio en los medios de comunicación; en fuentes oficiales se afirma que ellos » no tiene coronita». Este Grupo cuenta con emisoras de televisión, radio y tv por cable, es el de mayor oferta mediática de América Latina, y compite con una docena de diarios nacionales editados en Buenos Aires y con más de dos centenares de diarios regionales. Independientemente de la razón social, los medios de comunicación que incluyen en sus contenidos críticas al gobierno de turno, de ordinario son convocados a estrados judiciales acusados de calumnia y sus reporteros son violentados por la policía. Hace cerca de una década se aprobó en este país la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que busca desconcentrar la propiedad de los medios; y que para algunos analistas fue redactada en miras del Grupo Clarín, que posee cerca del 75% de las licencias actualmente. En la era Kirchner los medios de comunicación críticos a la familia K, fueron castigados, disminuyendo la pauta publicitaria, y señalándolos en el caso de Clarín, de promover manifestaciones antigubernamentales. Esta situación de zozobra no ha cambiado con Macri, por el contrario, ha aumentado la censura a periodistas y medios no adeptos al gobierno; de hecho miles de ellos han sido despedidos por temas políticos. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), creado en 2016, tiene facultades para clausurar, secuestrar, apercibir, multar y ordenar el comiso de medios de radiodifusión.
En Brasil los medios de comunicación han sido el blanco preferido de censura, y el Estado sigue indiferente en promover la expedición de una Ley de Medios; los intentos en este sentido siempre han sido frustrados. El adepto al gobierno, Folha de S. Paulo, uno de los principales diarios, retuerce burdamente los titulares de primera página; y el contenido interno algunas veces nada tiene que ver con lo titulado en primera. Organizaciones Globo calificada como una de las mas fuertes en los medios, surgió bajo el régimen militar. Cardoso en 1997 aprobó la ley de telecomunicaciones; cuyo principal fin era privatizarlas y poner en cintura a las radios comunitarias. Miles de estas supuestamente por presión de los grandes medios hegemónicos, sufren persecución y restricción, debido a que son de FM, con escasa cobertura nacional; situación que ni «Lula» da Silva, Dilma Rousseff y Temer, quien suprimió el Ministerio de Comunicaciones, consiguieron modificar. En el gigante suramericano aún se percibe el manejo amañado de la información o falta de la misma; monopolio de los medios y su relación muy cercana con los políticos. Rousseff sostiene que en la comunicación el mejor control es el control remoto y Lula que independencia de los medios es un sofisma. El Grupo O Globo en Rio de Janeiro , el mayor conglomerado de medios en el país, es asemejado a un partido político y señalado de incitar a la intervención militar. La edificación de su sede fue financiada por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Los asesinatos de periodistas en su mayoría quedan en la impunidad, y las agresiones contra ellos, con armas no letales como porras, ocurren durante manifestaciones contra el gobierno, como lo advierte la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ). Las víctimas mortales y de agresiones en Brasil en su mayoría pertenecen a la televisión de São Paulo. Cuando un periodista sobre todo en regiones alejadas, se atreve a destapar ollas podridas de políticos corruptos, son denunciados ante el poder, donde poco o nada se hace para adelantar las investigaciones bajo el debido proceso. Brasil está ubicado como de los más peligrosos de América Latina para periodistas, superado apenas por México, de acuerdo a informe de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).
En Paraguay, donde no se ha dictado una ley de medios, la situación es similar para los periodistas, además de amordazados siguen amenazados, supuestamente por miembros de la Policía Nacional del Paraguay, diciéndoles que eviten correr la misma suerte de Pablo Medina, periodista de ABC, asesinado en 2014. En marzo del año pasado, dice el Informe de Amnistía Internacional, “los periodistas Menchi Barriocanal y Oscar Acosta dieron cobertura a un intento secreto de varios senadores de reformar la Constitución para permitir reelecciones presidenciales. El 31 de marzo y el 1 de abril estallaron protestas, y algunos manifestantes prendieron fuego a la sede del Congreso Nacional. El presidente Cartes y representantes del partido gobernante acusaron públicamente a los dos periodistas de incitar a la violencia, y los amenazaron con detenerlos. Otros profesionales de medios de comunicación críticos con la reacción del gobierno a las protestas también denunciaron estar siendo objeto de acoso por parte de las autoridades”. Trabajo decente no es propiamente lo que tengan los comunicadores sociales paraguayos, “pues los periodistas, fotógrafos y camarógrafos deben generar contenidos para dos, tres o hasta cuatro medios por el mismo salario o con compensaciones”, dijo un vocero del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP). El saliente presidente Cartes, propietario de medios de comunicación (La Nación), siempre les ha dicho que le hagan pasito, mostrando blanco si es negro; aunque algunos tratan de hacer al menos “alguito”, señaló un medio local. En este país los extranjeros no están autorizados para ser propietarios de medios.
La falta de papel en Venezuela fue la causa que nueve periódicos dejaron de publicarse, según informe de abril último de la Sociedad Interamericana de prensa. Igualmente salieron de circulación 35 diarios, y 16 suspendieron temporalmente sus ediciones en papel, indica IPYS Venezuela. También se han cerrado 50 emisoras de radio por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, según informe de Amnistía Internacional. El 24 de agosto de 2017 , Maduro después de anunciar una «campaña terrible» contra su gobierno, expulsó a rcn y caracol . Salieron de la parrilIa igualmente CNN en Español , el canal colombiano El Tiempo y el argentino Todo Noticias. Esa desafortunada suerte en 2014, la corrió NTN 24. Venezuela con Cuba, no permiten la entrada a sus países a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Lo que pasa en Venezuela en libertad de prensa, lo resumió el año pasado Diosdado Cabello, cuando dijo al director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, después de una rueda de prensa: «Te espero en la bajadita. Cuando regreses irás preso». Otra amenaza contra la libertad de prensa es el Poder Judicial que avanza a paso de tortuga en investigaciones contra agresiones de diversa índole a periodistas; y a final las investigaciones terminan como empezaron, en cero.
Uruguay, es el mejor posicionado de Mercosur (y de América del Sur) en materia de libertad de prensa; con calificación de «aceptable». Pese a lo anterior, la prensa retrocedió en Uruguay, según un informe de Reporteros sin Fronteras. El presidente del Peñarol requirió a que todos los periodistas hagan público de qué club son hinchas. La prensa juega un papel central al actuar como “perro-guardián” de los gobiernos y otros actores, señala la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La libertad de prensa fuera de las amenazas descritas, padece violencia digital y auto censura.
@luforero4

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