La megalomanía sigue vigente…

junio 25, 2018 10:34 am

por Mauricio Botero Caicedo
La megalomanía es una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una hinchada autoestima. Históricamente fue usada como un nombre para un trastorno de la personalidad narcisista.

Como lo pudieron observar la mayoría de los televidentes, en el discurso de Petro después de los resultados electorales que tomó cuarenta y cinco minutos, el candidato no felicitó a su rival Iván Duque pero además olvidó agradecer a su fórmula vicepresidencial y a un aliado tan clave para su victoria en Bogotá como Antanas Mockus. Tampoco mencionó a Claudia López ni a Iván Cepeda senador del Polo Democrático quienes no dudaron en enfrentarse a sectores dentro de sus partidos por acompañar al candidato de la Colombia Humana. Angela María Robledo, quien además había calentado al público en el Centro de convenciones para darle una bienvenida entusiasta a Gustavo Petro no esperó el final del discurso y le reclamó: “¿Y no me vas a agradecer a mí?”

Para entender si Petro es un megalomano de mucho cuidado basta acudir a la calificada opinion de Antonio Caballero quien recientemente afirmço lo siguiente sobre el candidato socialistas: “Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona. Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de

la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.”

Y hablando de políticos megalomanos no olvidar aquel que cuando recibió el Premio Nobel, según lo relata la periodista Vicky Dávila, no fue ni capaz de agradecer ni a los negociadores de La Habana ni a los miles de colombianos que habían trabajado a favor a la paz. Es decir, la paz se había logrado exclusivamente a él.

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