Páramos del mundo, La mitad en Colombia

julio 12, 2018 7:45 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Si hay un monopolio en el mundo es el de los páramos; sólo seis países los poseen, siendo el principal Colombia, que alberga la mitad de ellos.

Este país cuenta con 37 complejos de páramos; el 89% de ellos son páramos húmedos, que se convierten en verdaderas fábricas de agua que proveen el 70 por ciento del agua que se consume en el país.
Conocer los páramos, frecuentemente nublados, es necesario a fin de reconocer su abundante beneficio, preservarlos y evitar los daños que por muchos años se le han ocasionado. En los páramos colombianos que quedarán delimitados en su totalidad antes del 7 de agosto, nacen cientos de ríos, lagunas, cascadas; que se avistan desde picos de montaña o miradores. La belleza de su fauna y flora es indescriptible. Del paisaje paramuno forman parte el agua, viento, nieves perpetuas, precipitaciones, frailejones, musgos verdes, amarillos y rojos, y líquenes adheridos a las rocas. En los páramos se topan águilas, conejos sabaneros, ranas, osos de anteojos, venados colorado; en fin son hogares de muchas especies animales. Esto y mucho más se vive en los complejos paramunos con que cuenta Colombia, ubicados en su mayoría en la cordillera Oriental. El departamento de Boyacá es privilegiado por tener en su territorio la mayor extensión de páramos húmedos. Le siguen Cundinamarca, Santander, Cauca , Tolima y Nariño.
En Colombia, se halla el páramo más grande del mundo, el de Sumapaz, con una extensión de 178.000 hectáreas, ubicado en jurisdicción del D.C. y en cinco municipios cundinamarqueses, tres del Meta y uno del Huila. En este país está el páramo considerado más bello del mundo, el de Ocetá, situado en el municipio Mongui, en Boyacá. En el Páramo de Pisba, en Tasco (Boyacá), se ubica una trocha que la tropa libertadora uso para entrar a Santafé; en ese Páramo se libró la Batalla del Puente de Boyacá. Entre 3200 y 3780 metros sobre el nivel del mar, se levanta el Páramo de Guerrero, uno de los mayores ensanchamientos y elevaciones del Eje Occidental de la Cordillera Oriental. Distribuido entre dieciséis municipios, siendo los de mayor extensión Carmen de Carupa, Cogua, Pacho, San Cayetano, Susa, Tausa, Subachoque y Zipaquirá, en Cundinamarca. En este Páramo nacen nueve cuencas hidrográficas, entre ellas la cuenca de Riofrío. El proyecto Páramo de Guerrero, desarrolla hace dos décadas investigaciones en ecosistemas de alta montaña, adaptables en áreas análogas en todo el país. El complejo de Santurbán, ubicado la mayor parte en Norte de Santander, es definido por el Ideam , como una “estrella fluvial”. Admirable el “Circuito de turismo y aventura”, entre los municipios santandereanos de California y Vetas, auspiciado por la CDMB. En el Páramo de Chingaza está la Laguna de Chingaza, clasificada como sitio RAMSAR (humedal considerado de importancia internacional).El Páramo de Las Hermosas, en jurisdicción de ocho municipios vallecaucanos, dos del Tolima y uno del Cauca, es calificado como “una joya preciosa”. En cuanto al sistema de delimitación de páramos, el Instituto Humboldt actualizó en 2012, la cartografía de referencia para los páramos a escala 1:100.000. El páramo más pequeño del país, es el de Las Baldías, ubicado en el Valle del Aburrá.
A los páramos se les continúa alejando de sus malas compañías; como la minería; la llamada expansión de la frontera agrícola paramuna, que se combate con cero maquinaria pesada en actividades agropecuarias; los proyectos de actividades de exploración y explotación de recursos naturales no renovables; refinerías de hidrocarburos, pastoreo, nuevas carreteras en su área y asentamientos urbanos y suburbanos. El propósito es crear una nueva economía de los habitantes de los páramos. Esas y otras restricciones, es porque en los páramos no siempre la situación es color de frailejón. El tema se torna con las explotaciones mineras de carbón, el riesgo por el fracking y las quemas que llevan a cabo frecuentemente los campesinos con el fin de ampliar sus cultivos agrícolas. En su conjunto, son una amenaza para flora y fauna, muchas en vía de extinción. En Colombia hay 466 títulos mineros concedidos en ecosistemas de páramos, según la organización ambientalista Censat Agua viva, Amigos de la Tierra, constituida hace 30 años.
Hace un año se lanzó la Política de Pago por Servicios Ambientales, que concede incentivos económicos para la preservación o restauración de ecosistemas ambiental y socialmente estratégicos. A Colombia, a la protección de los páramos se han sumado Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú y Venezuela, países por los que atraviesa la cordillera de los Andes en más de 7.000 kilómetros. Esta semana en Colombia se inauguró la primera asamblea campesina nacional de habitantes de páramos. Se afirmó desconocer el número de habitantes que vive en los páramos, el DANE no llegó a esas alturas. La Ley de Páramos, recién aprobada por el Congreso de la República y pendiente de la firma presidencial, para algunos “es una trampa”. Dicha norma infiere “gravísimo conejazo al sector ambiental: se destina el 70% de los recursos del impuesto del carbono al Fondo para la Paz, lo que modifica la ley 1819 de 2016 que estableció que el 100% de estos recursos de destinaba a la protección ambiental, dijo Manuel Rodríguez Becerra.
@luforero4

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