LOS DEBERES Y DERECHOS HUMANOS EN LA FAMILIA

septiembre 10, 2018 8:15 am

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (196)

DERECHOS Y DEBERES HUMANOS

Partamos del principio universal que enseña que no hay derechos sin deberes. Y esta correlación debe ser respetada por todos los seres humanos, salvo que tengan incapacidad mental.

Se acepta que los derechos humanos son los que tenemos las personas por el solo hecho de tener esta condición. Se deben garantizar desde antes del nacimiento y hasta luego de la muerte. La primera institución encargada de garantizarlos es la familia, luego las instituciones educativas, luego la sociedad y por último los gobernantes que para este caso es lo que se llama El Estado.

Me arriesgo a decir que los derechos humanos básicos son los siguientes: ser engendrados por progenitores responsables, tener lista una vivienda digna para el hijo que vendrá, cuidar la vida desde el primer segundo de la concepción, atender con sumo cuidado el embarazo, brindar la adecuado atención médica en el parto, facilitar una adecuada alimentación, aplicar las vacunas, dar amor y afecto, estar las 24 horas de todos los días prestos a dar apoyo a los hijos, educar e instruir para poder compartir y hasta competir en un mundo de retos permanentes, poder participar con éxito en las ofertas de trabajo o en la constitución de empresas con la observancia de los requisitos legales, recibir un salario justo con su correspondiente seguridad social, poder participar en las actividades de recreación y de lúdica, gozar de la libertad en todas sus formas con la plena sabiduría de los límites que impone este derecho, hacer efectivo el derecho honrado a la participación política, ser juzgado con el pleno de garantías.

Y frente a cada derecho emerge un deber y en algunos casos varios deberes. Se me ocurre que nuestro derecho a que nos respeten la vida conlleva el deber de respetar la vida integral de nuestros semejantes. Debemos obrar bien para que nos traten bien. Respetar para que nos respeten. Y debemos respetar nuestra propia vida y nuestra salud. Evitar los riesgos o tomarlos pero con las mayores precauciones. Controlar el consumo de todo lo que nos pueda causar daño. Lograr los mejores resultados en nuestro trabajo y ser solidarios con la empresa a la que pertenecemos. Lo llaman sentido de pertenencia. Tener criterio para el manejo productivo de nuestros ingresos y riquezas. No apropiarnos, dañar o malgastar los bienes que recibamos en ejercicio de funciones públicas.

Y el inventario sigue porque hay una lista en doble columna de derechos y deberes.

LOS COMPROMISOS DE LOS CANDIDATOS

He revisado las propuestas de campaña de todos los candidatos. Desde quienes pretender un escaño en el Concejo Municipal, hasta quienes aspiran a ser Presidentes de Colombia.

Todos, sin excepción presentan propuestas para garantizar la vida, la administración de Justicia, la vivienda, el trabajo, el salario justo, la salud, la educación, la seguridad, el deporte, la dignidad de la familia, la atención prioritaria a la niñez y a la tercera edad. Y lo irónico es que terminan sus tiempos de gobierno y las cosas siguen igual o empeoran. A veces se logran avanzas cuantitativos, pero hay retrocesos cualitativos. Un ejemplo que debe alarmar es el de la educación. Todavía estamos viviendo los efectos del engaño más grande en la historia de la educación en Colombia, que fue la promoción automática.

Los Gobiernos se empeñan en presentar avances en la erradicación de la pobreza, pero lo hacen con nuevas fórmulas para medir esta ventana de la iniquidad. Se elevan de nivel a las familias y las llevan a clase media por decreto. Es una mentira que deshonra la palabra de los gobernantes.

EL 9 DE SEPTIEMBRE FUE DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Esta fecha pasó sin pena ni gloria. Ni siquiera discursos o declaraciones filosóficas. El pueblo necesita acciones concretas, obras que tengan efectos para realizar el ideal de la JUSTICIA y no solo discursos retóricos o declaraciones quiméricas.

LA SABIDURÍA POPULAR ES TAN, O MAS SABIA QUE LAS DE LOS SABIOS TEÓRICOS

Un campesino nato de un pueblo del sur de Colombia, afectado por las acciones de los grupos delincuenciales en un programa de televisión afirmó que mientras haya hambre y narcotráfico no habrá PAZ. Tiene toda la razón. Esta frase puede ser más contundente que la de San Francisco de Asís: “Que la paz que anuncian con sus palabras esté primero en sus corazones.”

UNA NOTA ADICIONAL

En un pueblo en el que el 65% de los electores votó por el SI en la consulta anticorrupción, los candidatos a la alcaldía en las elecciones del 2019 organizan parrandas, emborrachan a los posibles electores y éstos gritan VIVA EL PRÓXIMO ALCALDE y borrachos regresan a su casa a insultar a su pareja y a sus hijos. Y de proyectos nada. Y de compromisos cero.

SEGUNDA NOTA ADICIONAL

Al revisar el desempeño de los alcaldes que han sido destituidos o que están investigados por corrupción se ha sabido que compran el bulto de cemento a $50.0000, pagan orquestas como si todos los músicos fueran premios Grammy y en las escuelas no hay materiales pedagógicos. Y las Contralorías, Fiscalías y Procuraduría avalan estos desfalcos y no puede hacer control previo.

Afirman que para haber sido elegidos debieron invertir cerca de MIL MILLONES DE PESOS y que como el salario durante los 4 años es cerca de 320 millones, de alguna manera deben recuperar la inversión.

En Colombia, se dictan leyes sin prever sus efectos secundarios. La elección popular de alcaldes y las listas abiertas están en la lista de las mayores causas de corrupción.

Hay que volver a las listas cerradas.

Es importante pensar en la opción de elegir al alcalde una lista de 5 candidatos presentados por organizaciones cívicas del municipio. La elección puede estar en manos de una especie de Consejo Superior Municipal, Ad Honoren, integrado por 7 o 9 miembros que representen la sociedad civil en forma mayoritaria.

Y de contera establecer que para ser alcalde por lo menos se necesita saber leer y escribir.

Esta puede ser una forma eficaz para acabar con la corrupción y la compra de votos.

La propuesta queda a la consideración de los amables lectores.

SIGAMOS CULTIVANDO LA SOLIDARIDAD

Sigamos cultivando el respeto, las palabras decentes, la solidaridad y el civismo, para tener mejores familias y una sociedad en la que se respeten y garanticen los derechos humanos.

Bogotá, del 10 al 16 de septiembre de 2018

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