Sindicalismo en Colombia ¿Diezmado o en decadencia?

octubre 10, 2018 8:08 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
El origen de las organizaciones de los trabajadores en Colombia data de hace un siglo, cuando el 16 de Marzo de 1.919 varios artesanos adelantaron una manifestación frente al Palacio Presidencial, protestando porque los uniformes para el ejército se hacían en Estados Unidos; resultado 20 muertos, 18 heridos y 300 detenidos.

1924 y 1928 son dos años relevantes en la historia sindical; respectivamente por las huelgas de la Tropical Oil Company en Barrancabermeja y la United fruit company, que dejaron centenares de muertos y heridos. A partir de hechos tan dolorosos, surgió en 1935 la Confederación Sindical de Colombia, hoy CTC; siguiendo su camino la UTC (1949), CNT, CSPC , CTU, y la CGT (1975) que con sus 606.073 afiliados y la CUT creada en 1986, con 577.532 afiliados, las convierten en las mayores Confederaciones de trabajadores, según el censo sindical 2017 adelantado por el Ministerio de Trabajo por orden del Tribunal Administrativo de Cundinamarca.
En Colombia en 2014 sólo 4,5 de cada 100 personas que trabajaba se encontraba sindicalizada, indica la Escuela Nacional Sindical (ENS). La baja participación se atribuye a la denominada cultura antisindical patrocinada por el propio Estado al impedir la negociación colectiva en el sector oficial; y en el privado a la campaña emprendida por las empresas hace unas décadas para desacreditar la legitimidad de las actividades sindicales, persiguiendo a sus integrantes y alimentando pactos colectivos. Otra causas sería la informalidad ahora llamada vulnerabilidad laboral, que deja por fuera más de 11 millones de colombianos.
La libertad sindical es un derecho reconocido constitucionalmente ( artículos 39 y 55 ), en la ley ( artículos 12 y 353 CTS ), en la Declaración Universal de DD.HH. (artículo 20) y en tratados y convenciones internacionales ( 87 y 98 de la OIT).
Sin embargo, de la consagración legal a la garantía de su ejercicio hay mucho trecho. Como lo califica la ENS, es una “una intención de exterminio”: De enero de 1977 a marzo de 2016 se cometieron 14.013 violaciones a la vida, libertad e integridad contra los sindicalistas en el país. De esa cifra, 3.093 fueron homicidios y 1.893 desplazamientos forzados; que terminan en un 99% de impunidad. Colombia es calificada como uno de los países más peligrosos del mundo para los sindicalistas. De acuerdo a Amnistía Internacional, en los últimos dos decenios, en el país han muerto por homicidio más de 2.000 sindicalistas y sometidos a desaparición forzada más de 138. A la libertad sindical le tuercen el cuello los artículos 5, 399, 450 par.2, 430 literal h, 417 inciso i, 481 y Art. 354 del CST y el Acto legislativo 01 de 2005. Los contratos sindicales, de prestación de servicios, intermediación laboral y las SAS ( sociedades por acciones simplificadas), son igualmente un obstáculo a la libertad sindical.
Desde 2006 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace presencia permanente en Colombia monitoreando el desarrollo del derecho a la libertad sindical. Ciertamente el Estado colombiano no puede mirar de frente, por incumplir recomendaciones y acuerdos de la OIT sobre derecho colectivo del trabajo. Desde 2006 también se creó en la Fiscalía, la Sub unidad para investigar crímenes contra sindicalistas. Las mayores víctimas pertenecen a los sindicatos de docentes de Fecode; Sintrainagro, de trabajadores bananeros, la USO y Anthoc. 1996 ha sido el año en que más han ocurrido crimines contra sindicalistas colombianos.
La negociación colectiva que es mostrada como una presea de la organización sindical en favor de los trabajadores, dejó de ser producto de un luchado pliego de peticiones. Los acuerdos bipartitos se convirtieron en reproducción de normas legales, y poco o nada beneficios extralegales; en un modo de distribución de la utilidad social conseguida por la fuerza de trabajo. “Si nosotros queremos equidad en Colombia, nuestro enfoque no puede ser únicamente centrado en el éxito del empresario”, señaló el presidente Duque.
La Convención Colectiva de Trabajo viene siendo reemplazada por un mecanismo utilizado para estorbar el derecho de asociación y la negociación colectiva. Mientras que en 2011 se firmaron 170 pactos colectivos, en 2015 fueron 215, según la ENS. Hay ocasiones en que pese a que las investigaciones administrativas terminan en ordenar el desmonte de los pactos, las empresas continúan acudiendo a ellos.
Esa mínima proporción de trabajadores sindicalizados se ha hecho sentir en las calles públicas, saliendo a protestar más que antes; en 2010 se contabilizaron 180 acciones colectivas sindicales y laborales, frente a 370 en 2014. Planes tortuga, avisos en los medios, mítines, plantones, bloqueos de vías y paro son las más utilizadas. La CGT invitó a apostarle a las propuestas más que la protesta.
En Colombia la huelga no es considerada como un derecho fundamental, solo definida por el artículo 429 del CST; y aunque en general “no está prohibida, su práctica resulta casi imposible a los sindicatos” (ENS).
El Estado está al debe con miles de familias de sindicalistas asesinados, que no han sido reparados ni conocido la verdad. Para el doctor José Antonio Rodríguez Peña el sindicalismo colombiano está “ diezmado, burocratizado y dejaron caer las banderas de la lucha obrera”. De acuerdo al doctor Pablo Edgar Pinto Pinto, el sindicalismo está “en decadencia”, atribuyendo esa circunstancia a que “se ha desnaturalizado, ha ido perdiendo su esencia, liderazgo y credibilidad”. Pinto concluyó diciendo que “nos asiste una gran responsabilidad, desde el tripartito, y es subirnos al tren del Plan Nacional de Desarrollo, pero a la cabina de lo que será de gran relevancia, el diálogo social”.
@luforero4

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