Acorralado

enero 31, 2019 1:08 pm

Por: Juan David Escobar Cubides
El dictador Nicolás Maduro, atrapado en su fatal circunstancia, insiste en enquistarse en el palacio de Miraflores. Y su energía parece desvanecerse en su propia ridiculez, dado que el sátrapa poco a poco va decayendo como el que más. Ahora, observamos a un ser delirante, que no sabe lo que dice, que se comporta como un potencial esquizofrénico y, que está sumido en la desolación absoluta que le produce su propio miedo.

Observamos como el pavor descomunal invade a un dictador al que están apretando sin consideración. Y así es porque el pueblo lo encara con ahínco, lo enfrenta con gallardía, y no duda en salir a marchar a las calles para manifestarle su repudio absoluto. Con ello comprendemos que la cobardía de Maduro es proverbial, pues ahora encontramos a un sujeto con claros rasgos de agorafobia- entendida esta como la sensación anormal de angustia ante los espacios abiertos y, particularmente, en calles y plazas amplias. ¡Está perplejo del miedo!
Maduro ya no sale; ahora mantiene más custodiado que nunca; gaguea en la más mínima expresión, y, su mirada está perdida en los anaqueles de la desgracia. ¡No es para menos!
Actualmente, presenciamos a un narco-presidente abatido, preocupado, abandonado; vuelto añicos. Sus aliados China y Rusia son hipócritas. Únicamente van detrás de ciertos intereses geopolíticos, los cuales, se surtirán ineficaces gracias al desprecio que padece dicho régimen en la región. Frente a China, Maduro está empeñado. Y con Rusia, no goza, si quiera, de la más mínima credibilidad. Allí solo hay una relación de pura conveniencia. El problema es que para sus aliados ahora sí se convertirá en un grave problema. Lo que los llevará a desterrarlo.
Más temprano que tarde, Putin y Xi Jinping, le darán la espalda. Y así será, porque ni las más grandes potencias, tendrán la capacidad de contener a un pueblo enardecido, que se agotó de la opresión de un nefando régimen totalitario- socialista. Como bien lo dijo el gran ministro británico, Winston Churchill: el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.
Tal cual así lo hemos comprobado: Venezuela actualmente padece el mayor endeudamiento per cápita de la historia (cuando era el país más rico de Latinoamérica) con una deuda externa insostenible que supera los 155 mil millones de dólares. Además, no produce nada, su sistema agrario está desabastecido, no exporta ni comercializa productos agrícolas. Nada más ni menos que PDVSA, pasó de producir 3.5 millones a escasos 800 mil barriles de petróleo. Como si fuera poco, no construyen una sola obra pública, verbigracia, ni una vía 4G, ni una central hidroeléctrica, ni un puerto de desarrollo. ¡Nada!
Pero, para fortunio de todos, la nación hermana ahora cuenta con un presidente interino, admitido por Estados Unidos y por la mayoría del vecindario, lo cual es positivo, porque aquel podrá nombrar embajadores en las naciones que lo han reconocido. De la misma manera, podrá entablar pactos comerciales encaminados a la mejoría de un sistema económico, que se encuentra burdamente golpeado por la miseria monumental. La esperanza está más latente que nunca.
Luego, es motivo de tranquilidad que Juan Guaidó sea el presidente de la transición, porque será este quien logre convocar unas elecciones transparentes, en las que se elija al verdadero líder natural, idóneo y capacitado, para dirigir los hilos de la nación hermana. Por ello, luego de recibir el respaldo de Estados Unidos y de la comunidad internacional, es pertinente reconocerle su valor por haber tomado la decisión.
El restablecimiento de la democracia está cada vez más cerca y la caída de Maduro es inminente. Como bien lo hemos dicho en este espacio: la justicia norteamericana lo pondrá a buen recaudo. Y detrás de él caerá su séquito de mafiosos.
¡Ahora sí es cierto que está acorralado!
Posdata: Con el embargo petrolero de Venezuela, lo descrito anteriormente, cobra mayor certeza. Lo que medio sostenía al tirano era su escasa exportación de barriles de petróleo. Ahora con esto, Estados Unidos lo está golpeando directamente en la yugular. ¡Ya no hay lugar a la vacilación, la situación es precaria!

@JuanDaEscobarC

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