CARTA DE UN HIJO NO ENGENDRADO (I parte)

mayo 28, 2019 8:35 am

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (227)

Mayo fue el mes de la madre y junio es el mes del padre y son razones importantes para hablar de PROGENITURA RESPONSABLE y quiero llamar la atención sobre dos temas que me parecen importantes para luchar contra la pobreza, la mala educación y la ilustración de baja calidad. El primero es que seamos progenitores responsables y el segundo que eduquemos para que logremos la meta de CERO EMBARAZOS EN Y POR ADOLESCENTES y hasta en y por personas menores de 25 años y mayores de 40 años.

Y quien mejor que un hijo no engendrado para hacernos caer en la cuenta de que no podemos darle vida si no contamos con lo necesario para garantizarle su derecho fundamental a tener una vida digna.

En esta entrega transcribo la primera parte de lo que llamo CARTA DE UN HIJO NO ENGENDRADO, escrita en Octubre de 2005 y que tiene plena vigencia.

“MIRO LA TIERRA DESDE LO QUE LLAMAN CIELO

Estoy viajando en el espacio, frente a un planeta tierra, pero no puedo precisar de qué sistema solar. Es tarde y el sol ofrece el más bello de los paisajes que ser viviente pueda imaginar. Mil tonos de colores y siluetas de parteras se perfilan en el firmamento.

El día muere y reina el silencio cómplice de las tristezas, pero delator de la angustia y el dolor.

Solo veo una cara de la tierra y millones de signos de aparente vida. Puedo estar en turno para comenzar la vida, pero no veo el camino seguro que pueda ofrecerme ventura y dignidad.

La gente se moviliza presurosa y por su afán, no puedo siquiera imaginar quienes podrían llegar a ser mis padres, ni mi familia; tampoco reconozco cual sería mi país, ni mi planeta tierra.

MUCHOS NIÑOS LLORAN

Ahora escucho el llanto de los niños y quiero recorrer el camino por ellos recorrido para saber si vale la pena mi posible aventura de vivir.

Dos jóvenes que formaron una frágil pareja se sorprenden porque la mujer, sin estar preparada, quedó encinta y ahora blasfema de la vida y del embarazo. El hombre se refugia en sí mismo como si se enconchara y hace muecas para manifestar que muy poco le importa la preñez de la mujer y, además, duda de ser el padre. Es imposible predecir si ese niño nacerá o morirá antes de nacer. Posiblemente no recibirá un céntimo de afecto, ni de cuidado.

Escucho el viento que provocan las balas y misiles. Los hombres de gobierno, de todos los gobiernos, quieren más poder, pero destruyen el mundo en todas sus facetas. ¿Y para qué el poder sin mundo? Los que usan las armas son en su mayoría niños y desposeídos. Están al mando de jerarcas, orates, monarcas y dueños de otras organizaciones, casi todas maléficas, y se hacen llamar salvadores de la humanidad y defensores de la libertad. A los niños les han dicho que serán héroes y que muriendo por los hombres del gobierno, tendrán un lugar de privilegio sentados al lado de su dios. Los hombres del poder disfrutan de la guerra en cómodos sillones y la siguen a través de pantallas gigantes de televisión y medios sofisticados de comunicación.

NIÑOS QUE DUERMEN EN LA CALLE

Los niños en la calle no duermen. Se abandonan a su propia suerte. No saben si les alcanzará la vida para un nuevo amanecer. Son como las aves, pero sin alas, sin viento, sin el grano de la mañana y de la tarde.

Otros, menos desafortunados, encontraron en el quicio de su casa o en el recolector de la basura un mecenas que se enterneció con ellos y los llevó al hospicio para que otros padres los recibieran a cambio de unas monedas. De esta manera la vida puede tener un precio y hasta se podría comprar un buen porvenir. Muchos lo han logrado y no pocos enriquecidos con amor y pasión por la vida.

En todo el planeta, miles de niños extienden sus lánguidas manitas en un intento frustrado por atrapar mendrugos y sobrantes de bebidas enlatadas. Al final mueren de lo único que no debían morir: de hambre. Y muy cerca de los cadáveres rondan los niños que son utilizados para llenar las arcas de los traficantes del sexo y la miseria.

Ahora veo un carro bellamente equipado cuyo conductor transporta un niño con finas ropas y acompañado de una mujer humilde, vestida de blanco hasta los pies, quien desde hace muchos años suple las funciones de papá y mamá, muchos de ellos exitosos ejecutivos de empresas económicas de sus países, pero siempre ausentes de su más importante empresa: el hogar.

Asumo que este niño, y como él otros miles de miles, no han visto por semanas a sus padres. A cambio de esta ausencia llevan como distracción juegos de última tecnología que les permiten jugar a la guerra y al olvido y tienen dinero plástico con el que no podrán comprar siquiera una porción de medicina que les prevenga o cure el mal del siglo: La falta de amor filial.”

SIGAMOS CULTIVANDO LA PAZ EN LA FAMILIA. ALGÚN DÍA DARÁ FRUTOS.

Cultivemos la paz, el amor y la concordia en nuestras familias, en nuestra sociedad y en Colombia para tener personas que rindan honor a su cultura de bondad para solucionar con prudencia sus conflictos.

Bogotá, del 27 de mayo al 2 de junio 2019.

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