Terremotos: ¡Que falla!

septiembre 22, 2019 4:57 pm

Por: Luis Eduardo Forero Medina
De los incontables misterios que encierra la tierra los sismos, palabra derivada del griego, o terremotos de raíz latina, términos que significan lo mismo, ocurren un promedio de dos por minuto en el mundo, más de un millón anualmente; siendo América Latina y el Caribe el territorio que tiene el récord mundial en terremotos; uno de los peores desastres naturales que pueden ocurrir, que “causa más de un dolor de cabeza a los gobiernos”.

Según advierte el Servicio Geológico Colombiano (SGC), los sismos no se pueden predecir, y son definidos como un movimiento de la superficie terrestre que suceden por el frote de sus placas tectónicas, siendo las principales Placas la Africana, Antártica, Arábiga, Caribe, Cocos, Euroasiática, Filipina, Indoaustraliana, Norteamericana, Sudamericana y del Pacífico; otras menos grandes son Nazca que convergiendo con la del Caribe contra la placa Suramericana, ubica a Colombia dentro de una de las zonas sísmicas más activas del planeta. El “Nido sísmico de Bucaramanga”, con epicentros en la Mesa de Los Santos, Santander, es la región con mayor concentración de eventos sísmicos en Colombia. La sismicidad en el país, conforme al Idiger, está relacionada con la actividad en la zona de subducción del pacífico colombiano y en las fallas geológicas activas del país.
Los movimientos telúricos en América Latina y el Caribe han dejado graves secuelas como el sucedido en Chile en 1960, el más fuerte movimiento registrado en el mundo, que devastó cinco provincias; Chile, localizado en el cinturón de Fuego del Pacífico, su historia ha estado marcada por los terremotos, convirtiéndolo en una de las regiones más sísmicas a nivel global. El Perú puesto dentro del ‘Cinturón de Fuego’, lo hace susceptible a sismos por estar casi a la orilla de las placas tectónicas Sudamericana y de Nazca, que al rosarse causan terremotos de gran magnitud. El 15 de agosto de 2007 un terremoto afectó a 7 regiones con cientos de muertos y heridos. En Lima el 70% de las viviendas por su construcción informal son vulnerables ante un fuerte sismo. En México los terremotos más mortíferos fueron el 19 de septiembre de 1985 y el 19 de septiembre de 2017 que dejó un saldo de 228 muertos en la CDMX; en Colombia el 25 de enero de 1999 en el eje cafetero, un terremoto mató a 1.185 personas, sin hogar a más de 550.000 y Armenia se destruyó en un 60 por ciento. El terremoto de Haití de 2010 arrojó un saldo de 220,000 muertos, un millón de heridos y Puerto Príncipe, su capital, casi destruida. El sismo más devastador en Ecuador fue el 16 de abril de 2016 con más de medio millar de muertes.
Acaecidos los terremotos, que son agravados entre otros factores por la hora de ocurrencia y la intensidad de las réplicas, de ordinario la población no está preparada para responder y recuperarse del evento; como tampoco ha tomado una póliza de seguro que ahora ofrecen las empresas para mitigar algo los efectos de esos desastres. En las últimas décadas en algunos países que sufrieron terremotos devastadores, la respuesta a esas calamidades ha sido insuficiente al punto de generar, de una parte falta de credibilidad, y de otra el haber aprendido a la fuerza de esas duras lecciones; por ejemplo en México, que comenzaron a orientar la gestión del riesgo de desastres hacia políticas de prevención dirigidas a construir viviendas seguras, asegurándose que sean resistentes, accesibles y bien ubicadas. El país azteca es considerado el que posee la gobernabilidad de gestión de riesgos más consolidada de América Latina y el Caribe, donde 200 millones de personas viven en asentamientos informales, expuestos a mayores daños en caso de terremotos, debido a su bajo estándar de resiliencia telúrica. Ese dato es más grave si se tiene en cuenta que en el mundo más de 1.200 millones habitan en viviendas que dejan mucho que desear respecto a su resistencia sísmica.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en muchos países latinoamericanos que sufren desastres naturales, los llamados planes de reconstrucción tienen una pésima fama. En Colombia los ingenieros han desarrollado técnicas tendientes a reforzar las paredes del barahaque con suficiente resistencia a los sismos. Una casa de barahaque bien construida puede durar más de un siglo, señalan los especialistas. El SGC, instituto científico y técnico del gobierno nacional, mantiene y opera redes sismológicas y acelerográficas que le permite informar las características de los sismos cuando estos ocurren.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), hace énfasis que en el pos sismo son los servicios de salud locales y vecinos los llamados a gestionar la atención médica urgente a las víctimas de la catástrofe; siendo inapropiado el envío de sangre,
personal o equipos médicos o paramédicos, pues llegarían demasiado tarde, ni remitir hospitales de campaña o unidades médicas modulares, a menos que sean donados. De acuerdo al Banco Mundial, aunque los sismos representan el 4% de los desastres que afectan a los países, causan el 60% de las muertes, principalmente debido a construcciones deficientes.

En 2018 las actividades sísmicas, incluidos los terremotos, tsunamis y sucesos volcánicos, afectaron a 3,4 millones de personas, dando como resultado 10.373 víctimas mortales, más que cualquier otro tipo de desastres.
@luforero4

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