PEQUEÑAS HISTORIAS DE VIDA

octubre 9, 2019 8:02 am

Por: Diego Calle Pérez.
Fueron tres grandes de la historia nacional. Uno empresario, otro cronista de espectáculos musicales y el tercero dedicado a la Tauromaquia. Antonio Fuentes, Hernán Restrepo Duque y Ramón Ospina Marulanda. Historias de vida que se cruzaron en momentos que marcaron el desarrollo de la discografía, la música y la tauromaquia.

Antonio Fuentes, Cartagena 1907-Medellín 1985, fundador de Discos Fuentes, hizo famoso su disco de diciembre 14 cañonazos bailables, se destaco por haberle grabado a Guillermo Buitrago e inmortalizar el juglar de la música parrandera, se convirtió en el pionero en producir video clips, comercializando su catálogo en casete y el CD, grabó con Lucho Bermúdez y Matilde Díaz, fue el centro de grabación de Alejo Duran, Calixto Ochoa, el dueto Bowen y Villafuerte, el Caballero Gaucho, el Dueto de Antaño, el Indio Duarte y la Sonora Cordobesa, contribuyeron al crecimiento de Discos Fuentes, Gabriel Romero, Carlos Arturo, la voz del Bolero y orquestas como Los Warahuaco y vallenatos como los Chiches, muchos otros.

Hernán Restrepo Duque, Medellín 1927-1991, por 25 años escribió la columna Radio-Lente en el periódico el Colombiano, presentaba críticas y comentarios de espectáculos que llegaban a la ciudad, para esa época contaba con las casas disqueras de Sonolux, Discos Fuentes, Discos Victoria, Codiscos, edito música y colecciones para su propio sello Preludio. Su libro Lo que cuentan las canciones se publico en la Colección de Autores Antioqueños siendo editor Miguel Escobar Calle. Hernán Restrepo, se hizo célebre por los comentarios que redactaba en las caratulas de los discos de Sonolux donde fue su director artístico.

Ramón Ospina Marulanda, nacido en Santa Barbará, municipio de Antioquia, falleció en Medellín a los 83 años, después de haber laborado para varias emisoras de radio por espacio 55 años de su carrera profesional. Su vida giraba en torno a la Tauromaquia. Reconocido en países como Ecuador, Perú y Venezuela por sus narraciones del capote rojo, fue amigo personal de Pepe Cáceres. Por 37 años consecutivos asistió a la feria de Manizales. Su gran afición: los pitones de los toros de lidia. Fueron tres pequeñas historia de vida.

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