Lío de faldas permitió la captura del narcotraficante alias «El Tío»

enero 7, 2020 8:47 am

Luis del Río, conocido con el alias de ‘el Tío’, era uno d elos capos del narcotráfico considerado ‘invisible’ por las autoridades, lo que le permitió permanecer oculto por más de 30 años, pero enamorarse de la esposa de su hijo fue el detonante para que pudiera ser capturado.

Luego que uno de sus hijos descubriera que Luis del Río estaba seduciendo a su esposa, decidió entregarlo ante la DEA, poniendole fin a uno d elos narcotraficantes más influyentes del país.

Alias «el Tío» e uno de los hombres de confianza de Pablo Escobar, a quien le robó una millonaria suma producto de un cargamento de cocaína, por lo que el extinto jefe del cartel de Medellín ordenó secuestrar a una de sus hijas.

Por esta razón, del Río comenzó a militar e el grupo de los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), luego cumplió una condena de 12 años de cárcel por delitos relacionados con tráfico de drogas.

Tras su salida de la cárcel hizo conexiones con los carteles mexicanos, con quienes exportaba hasta 10 toneladas de cocaína al mes.

El general Jorge Luis Ramírez, director de la Policía Antinarcóticos, señaló que alias «el Tío» se apropió de más de 200 fincas y casas abandonadas de los antiguos capos, como ‘La Fortaleza’, una de las propiedades más queridas de Escobar.

Luis del Río tenía una gran influencia en la temida ‘Oficina de Envigado’, donde nombró a jefes a alias ‘Fredy Colas’, que se entregó a Estados Unidos, y alias ‘Lindolfo’, capturado en Antioquia.

También tenía 50 camionetas blindadas y más 300 propiedades compradas por él mismo que le fueron incautadas en Colombia y países de Centro y Norteamérica, referenció el general Ramírez.

Y aunque creía que no iba a ser capturado por los rezos que le hacía un brujo, agentes de Antinarcóticos y de la DEA recaudaron información con seguimientos en México y Colombia para sorprenderlo en una finca que perteneció a Pablo Escobar, donde confirmó su nombre.

En el operativo también cayó alias ‘Jacobo’, su socio y jefe financiero, quien estaba escondido en una finca de Melgar, Tolima, donde tenía una capilla y más de 10 casas.

Mientras que alias ‘Chepe’, otros de los integrantes de su organización, se suicidó lanzándose por la ventana de su apartamento en Medellín, pues estaba pedido en extradición y prefirió saltar desde el tercer piso antes de ser capturado.

Otro de los detenidos fue alias ‘el Calvo’, contacto del ‘Señor T’ con los carteles mexicanos.

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