La controversia suscitada por el presidente Trump con la respuesta a la pandemia del Covid-19

septiembre 12, 2020 10:16 am

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–La respuesta al Covid-19 del presidente estadounidense, Donald Trump, está bajo mayor escrutinio que nunca después de que el periodista Bob Woodward revelara que el mandatario engañó de forma deliberada a los ciudadanos en lo que respecta a la gravedad de la pandemia.

Conocido por destapar el escándalo del Watergate, que acabó con la dimisión del expresidente Richard Nixon, Woodward sacará a la venta el próximo martes su libro «Rage», en que da cuenta de los engaños de Trump a través de 18 entrevistas que realizó al presidente.

Poco después de que se anunciase la noticia, Trump se apresuró a defenderse con dos ruedas de prensa dos días seguidos en que denunció las acusaciones de que mintió a sabiendas a los estadounidenses sobre la letalidad del virus.

Sin embargo, el esfuerzo indiscutible del presidente de engañar a la gente no solo ha distorsionado los hechos en lo que atañe al virus y su propagación mundial, sino que ha causado contagios y muertes que se podrían haber evitado.

«Esto es algo mortal», dijo el 7 de febrero Trump por teléfono al periodista, ganador del Premio Pulitzer, sobre el coronavirus y aseguró que se transmitía por el aire, por lo que es «más mortífero que tu fuerte gripe», según relata Woodward en su libro.

El 27 de febrero, sin embargo, el presidente dijo a un grupo de líderes afroamericanos en una reunión en la Casa Blanca que el virus iba «a desaparecer. Es como un milagro». Desde el inicio del brote hasta mediados de agosto, según un balance de «The Washington Post», utilizó expresiones similares públicamente en 33 ocasiones.

El libro de Woodward explica también que Trump admitió haber restado importancia a la gravedad de la situación y aseguró que lo seguiría haciendo para no desatar el pánico nacional.

«Siempre quise minimizarlo», dijo el mandatario a Woodward el 19 de marzo. «Y lo sigo haciendo porque no quiero crear pánico».

Con el furor por su engaño en plena ebullición, Trump convocó una conferencia de prensa el miércoles en la Casa Blanca para encubrir su error y alegó que no había mentido.

Al día siguiente, reiteró a los periodistas su intención de calmar a la nación. «El hecho es que tiene que haber calma. No puedo saltar arriba y abajo gritando que va a haber mucha muerte», pues eso, aseguró, «causaría realmente problemas graves para el país».

Es de destacar también que Woodward enfrenta críticas por no publicar los comentarios de Trump hasta que terminó las 18 entrevistas con el presidente en marzo.

David Boardman, decano de la escuela de periodismo de la Universidad de Temple, cuestionó en un tuit si es ético desde el punto de vista periodístico «guardar información sustanciosa para un libro».

«Sabía que podía contar el segundo borrador de la historia, y sabía que podía hacerlo antes de las elecciones», afirmó, citado por «The Washington Post», Woodward en una entrevista, en que agregó que necesitaba más tiempo para verificar las fuentes y la veracidad de la información que le había dado Trump.

CULPAR A LOS DEMÁS

Hasta ahora, Trump ha insistido en que EE. UU. estaba en buena forma y que habría seguido así si no hubiera sido por la llegada de lo que llamó, de manera sesgada, «el virus de China», y añadió que el país asiático debería haber evitado que el virus se propagara más allá de sus fronteras.

Con sus críticas a China, y ante las revelaciones de Woodward, la gente tendrá que replantearse si esta es una estrategia deliberada del presidente. Trump pasó por alto que China, que fue uno de los primeros países en estudiar el nuevo coronavirus e informó la comunidad internacional de sus hallazgos, realizó un esfuerzo extraordinario para combatir la pandemia, dando prioridad a la vida de la gente y defendiendo la cooperación internacional frente a la amenaza común.

Trump tampoco fue capaz de reconocer que echar a otros la culpa no solo no ayudó en absoluto a lidiar con la crisis en su país, sino que también provocó un desperdicio de tiempo crítico durante la etapa inicial, cuando se podrían haber salvado decenas de miles de vidas si se hubieran prescrito los tratamientos adecuados.

«El hecho de que Estados Unidos sufra el peor brote de COVID-19 en el mundo es en gran parte el resultado de las acciones y la inacción de nuestros propios líderes», dijo el «think tank» Brookings Institution, con sede en Washington, en un artículo publicado el 19 de agosto. «Culpar a China sin culparnos también a nosotros mismos no es honesto», agregó.

Algunos países, entre ellos Estados Unidos, resaltó el artículo, «no adoptaron pruebas masivas, rastreo de contactos, distanciamiento social y otras medidas que China desplegó con éxito para contener la propagación fuera de Wuhan. Incluso después de que las autoridades y los científicos chinos confirmaran el contagio humano el 20 de enero, el país bloqueó Wuhan el 23 de enero y advirtió en un artículo en Lancet el 24 de enero de un ‘brote del nuevo coronavirus preocupante para la salud mundial'».

«El punto más importante, sin embargo, es que el juego de echar las culpas ha sido y sigue siendo una distracción grave del trabajo difícil y esencial que se necesita para controlar esta enfermedad terrible», añadió el artículo.

Ese mensaje debería servir como una llamada de despertar al presidente, quien, según advirtió la revista The Nation en una pieza de opinión el jueves, «seguirá mintiendo y los estadounidenses seguirán muriendo».

ATAQUE DEMÓCRATA

El intento del presidente de alterar la narrativa se produjo menos de ocho semanas antes de la elección presidencial, que se ha transformado totalmente por la pandemia.

Como consecuencia, la opinión de los votantes sobre qué candidato es más competente para manejar la crisis será un determinante crucial del resultado de las elecciones.

Joe Biden, exvicepresidente de Estados Unidos y ahora rival de Trump en las próximas elecciones, aprovechó los informes del libro para atacar a Trump el miércoles.

El aspirante demócrata dijo en un evento en Michigan que el presidente en funciones «tenía la información. Sabía lo peligroso que era. Y mientras esta enfermedad mortal arrasó con nuestra nación, falló en hacer su trabajo a propósito. Fue una traición de vida o muerte al pueblo estadounidense».

El hecho de que el presidente no actúe, condenó Biden, es «más que despreciable. Es una negligencia en el cumplimiento del deber, una vergüenza. Él sabía lo mortal que era. Lo sabía y deliberadamente lo minimizó. Peor aún, mintió».

Trump respondió al nominado demócrata recordando a los periodistas el mal manejo de la gripe porcina por parte de Biden durante la presidencia de Obama.

«Cuando Joe Biden era vicepresidente, su enfoque fallido de la gripe porcina fue desastroso», señaló. «¿Y ahora nos está diciendo cómo actuar? Cuando ni siquiera puede manejarse a sí mismo».

El presidente también criticó la decisión de su oponente de buscar un «bloqueo general» para detener la propagación del virus. Biden ha dicho que volvería a cerrar el país si los científicos y expertos en salud pública lo consideraran necesario para hacer frente a la pandemia.

Kamala Harris aprovechó las revelaciones del libro de Woodward durante un viaje a Florida, su primera parada de campaña como candidata demócrata a la vicepresidencia, para convencer a los votantes de que Biden, y no Trump, será quien sacará al pueblo estadounidense de la pandemia.

Dirigiéndose a la audiencia en la Universidad Memorial de Florida, Harris se refirió a Trump, diciendo que «tiene la responsabilidad única, muy importante y especial de preocuparse por mantener a salvo al pueblo estadounidense», pero el gobernante calificó el coronavirus de «un engaño» y descartó «la seriedad» de la pandemia al punto de sugerir que la gente no debería usar máscaras».

«Este es un individuo que no se preocupa por la salud, la seguridad y el bienestar del pueblo estadounidense y está francamente involucrado en un desprecio imprudente por la vida y el bienestar de la gente de nuestro país», declaró a la multitud en la universidad, de tradición afroamericana, y reflexionó que había encontrado el comportamiento del presidente «muy escandaloso».

Florida se convirtió en el epicentro de la pandemia en Estados Unidos este verano, ya que el virus causó más de 12.000 muertes y 650.000 infecciones en solo seis meses.

VIRUS SIN CONTROL

Las revelaciones de Woodward se producen cuando el número de muertos por la COVID-19 en EE. UU. se acerca al sombrío hito de 200.000 y el número total de casos superaba los 6,4 millones hasta el viernes por la tarde, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins.

«En este punto, podemos comenzar a ver por qué Estados Unidos se hundió: una falla de liderazgo en muchos niveles y entre los partidos; una desconfianza en los científicos, los medios de comunicación y la experiencia en general; y actitudes culturales profundamente arraigadas sobre la individualidad y cómo valoramos a los seres humanos. Todo esto combinado da como resultado una respuesta pandémica horriblemente inadecuada», decía un artículo publicado por la revista Time el jueves.

El texto complementó: «Aunque los problemas de Estados Unidos eran generalizados, comienzan desde arriba. Un catálogo completo de las fallas del presidente Donald Trump para abordar la pandemia será alimento para los libros de historia».

La tasa de mortalidad diaria en Estados Unidos llegaría a casi 3.000 en diciembre, en comparación con el promedio diario de unos 1.000 en la actualidad, según una proyección reciente del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington. Se espera que ocurran unas 225.000 muertes más desde hoy hasta fin de año, subrayó.

Con este último dato el número total de muertes se elevaría a 410.000 en enero del próximo año.

Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país, remarcó el viernes que no está de acuerdo con un reciente argumento de Trump según el cual Estados Unidos está «doblando la esquina» para frenar la propagación del virus.

Abundó en una entrevista con MSNBC que los datos actuales del coronavirus en Estados Unidos son «inquietantes» y advierten de una «situación más precaria» este otoño e invierno. (Enfoque Agencia Xinhua).

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