SABE DE CAMPO

septiembre 13, 2020 4:40 pm

Por: Diego Calle Pérez (1*)
Orgulloso de su pueblo, murió en la casa de sus abuelos, no tiene mausoleo, sería la costumbre de las familias tradicionales, su entierro no fue de pompa y boato, se lo merecía.

Sus últimos años no fueron generosos con su salud mental, no recordaba mucho, se limitaba a conversar algunas reminiscencias de su vida personal con amigos de su pueblo. Seguramente no tenía memoria de sus hazañas y gestiones en su gerencia que fue larga y permanente por los muchos negocios que fue relacionando con la leche y sus derivados.

Manejó y orientó la empresa que por años aumento sus ventas hasta llegar a los más de tres billones en ventas anuales, sin contar los activos y el patrimonio de sus afiliados que fueron desde principio fieles a sus manejos y abusos aprovechando que tenía su confianza. Los costos en la transformación de los helechales y tierras dejadas por la minería de veta y aluvión, se hicieron con la porcicultura y los riegos de suero, que traían mosca, enfermando muchas veces, los hatos lecheros.

La gente que lo admira, la gente que lo critica por muchos de los estilos de su participación política. En diferentes elecciones locales, hacía fiesta con los candidatos, que sin conocer el resultado, ya sabían que ganaba en las urnas con las ayuda de la curia diocesana. Infundía miedo, terror, decía que si no apoyaban a los candidatos se acababa la gestión de una cooperativa que crecía en afiliados y en puntos de venta.

La gente que dejó con la mano extendida, fue la misma gente que en su momento apoyó cuando estaban a sus órdenes y fueron fieles a su causa. Algunos trataron de desafiar su poder y se chocaron con su hegemonía sin tener su aval y su potencial electoral, que lo hizo varias veces concejal de la ciudad donde tenía su sede gerencial. Fue un gerente que todo lo que quería hacer y gestionar, se enteraba de quién hacia el aseo, servía los tintos y quién hacia los quesitos y quesos en sus plantas de varias sedes.

Introdujo cuando lo consideró conveniente la tecnología en los ordeños de los hatos lecheros, aumentaba el valor de la leche en tiempo electoral y la bajaba en tiempos de abundancia. Breves recuerdos de la Cooperativa Colanta en manos de Jenaro Pérez Gutiérrez, Sabe de Campo.

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