Economía circular: Consumo responsable, cero desperdicio

octubre 13, 2020 6:23 pm

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Las 7 R de la economía circular son rechazar, reciclar, recuperar, rediseñar, renovar, reparar, repensar y reusar; palabras que resumen esa noción que puede practicarse no comprando más de lo que se necesita, y cuando se necesite adquiriendo productos locales, rechazando envases y artículos de un solo uso y recibiendo bienes que tengan una larga vida útil y puedan repararse y reutilizarse.

“Básicamente, sería decir que tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio”, señaló Adriana Zacarías, coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente.
Rechazar la economía lineal basada en extracción, manufactura, uso y descarte; Reciclar, devolviendo empaques a los fabricantes para su reutilización; Recuperar, v.gr. elementos de desechos electrónicos y similares para usarlos como componentes en otros productos; Rediseñar el futuro de todos; Renovar, especialmente en materia de energía limpia; Reparar, cuando se nos daña algo, preferir la opción de hacerle mantenimiento antes de comprar otro artículo; Repensar, para darnos cuenta la forma en que hacemos las cosas; y Reusar, reutilizar todo.
“Una economía circular es un sistema en el que todos los materiales y los componentes se mantienen en su valor más alto en todo momento, y los residuos no existen”. (News UN). Es lograr el mayor valor posible antes y después del desecho definitivo de un artículo, etapa final de la producción y uso. Para introducirse en el tema de la economía circular bastan algunas consideraciones y ejemplos: hacer ciertas cosas por nosotros mismos, en vez de contratar, o llevar la botella usada y demás material usado al respectivo contenedor de basura. La economía circular no es nueva, “su noción tiene importantes orígenes históricos y filosóficos”, como lo indica la Fundación Ellen MacArthur, creada en 2010 con el objetivo de acelerar la transición a la economía circular, contribuyendo a la salud general del sistema. Hace unos 40 años en las tiendas por las botellas retornables, al devolverlas le reintegraban un dinero al cliente; hoy de los residuos sólidos se podría producir abonos o alimento de ganado, y el aceite de los vehículos automotores, altamente contaminante, ahora se reutiliza en un insumo para la industria del cemento. En el mundo, Israel ocupa el primer lugar en cuanto a la reutilización de las aguas residuales; entre tanto la mayoría de ciudades siguen desperdiciando los millones de toneladas de desechos orgánicos que dejan hogares, escuelas y establecimientos comerciales; en vez de transportarlos a una planta de biodigestión, en la que podrían ser convertidos en fertilizantes para la agricultura periurbana y biogás, como se hace en Milán, Italia. Alrededor del mundo funcionan fábricas que convierten las botellas de PET (Politereftalato de etileno), en bandejas del sector alimentario; otras empresas alargan la vida útil de la batería de los autos; fabrican zapatos a base de neumáticos, construyen el separador de carril bici con cable eléctrico en desuso; por el eco diseño ahora los envases son más fácilmente reciclable y más ligeros. En Zambia, África, mediante el uso de tecnologías verdes, las mujeres aprendieron a construir casas, levantaron 18 sólo en cinco meses; en Egipto se enseña a campesinos pobres a fabricar biogás con el abono de su ganado; así mismo convierten el desperdicio textil de las máquinas de jeans en fibra para hilar y confeccionar textiles reciclados de alta calidad, o el “plástico verde”, hecho de caña de azúcar. Todos estos ejemplos ilustran lo que se denomina, “pasar de ser consumidores a ser ciudadanos”, dejando de «extraer, producir, desperdiciar”. La OIT en un estudio indica que en América Latina y El Caribe, la denominada “economía circular”, podría generar otros 4 millones de puestos de trabajo; de acuerdo a los cálculos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y El Caribe), esa tendencia llevaría a la creación de cerca de cinco millones de empleos en 2030, ya que la creación de empleo en sectores de reprocesamiento de acero, aluminio, madera y otros metales compensará con creces las pérdidas asociadas a extracción de minerales y otras materias. Pese a que ALC es la Región más biodiversa del mundo, “está perdiendo su riqueza natural con el deterioro ambiental que provoca el actual estilo de desarrollo”, y pocos son los países que han emprendido en serio ese modelo económico.
Por el contrario, son numerosos los beneficios sabidos al asumir plenamente la economía circular a nivel global, a manera de ilustración se efectuaría un ahorro de materiales de un billón de dólares al año; se dejarían de generar anualmente 20 millones de toneladas métricas de desechos sólidos y los municipios disminuirían la carga presupuestal sobre los sistemas para el manejo actual de residuos sólidos urbanos. (Foro Económico Mundial y la Ellen MacArthur Fundación)
Hace menos de dos meses el DANE presentó el Primer Reporte de Economía Circular enmarcado en cuatro componentes: extracción de activos ambientales; producción de bienes y servicios; consumo y uso; y cierre y optimización en los ciclos de vida de los materiales y productos.
Para Matteo Grazzi y Simone Sasso, es importante que los países salgan de la reclusión de sus economías, sin volver a “encerrarse” en tecnologías de producción contaminantes y en modelos de negocios obsoletos.
@luforero4

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