FINALES TRISTES, NUEVO LIBRO DE ARTUNDUAGA

diciembre 20, 2007 3:40 pm

Julio César Sánchez , ex Alcalde de Bogotá, ex Ministro, ex Gobernador de Cundinamarca, teniéndolo todo, se suicidó el 29 de diciembre de 1999.

Julio Arrastía Bricca, ‘ La Biblia del Ciclismo’, perdió la memoria y terminó narrando competencias imaginarias en su casa. O siguiendo a un mensajero de cicla, para contar en directo sus esfuerzos ‘en la competencia’.

Juan Harvey Caycedo , querido y admirado, se encerró en su estudio y se voló el corazón de un balazo.

Jaime Michelsen Uribe, el más importante banquero colombiano de su tiempo, después de haber sido premiado con la gloria, terminó disfrazándose para conocer un centro comercial y dando un nombre falso en la Clínica del Country.

El exGobernador del Huila Jaime Lozada Perdomo, paso de la embajada en Londres a su propia muerte, a manos de las Farc. Con algunas Escalas: el secuestro por tres años de sus hijos y el cautiverio de su esposa congresista, que lleva más de seis años.

Historia reales, demoledoras, vividas por personas exitosas que terminaron mal, narradas por un periodista de muchas batallas, Édgar Artunduaga Sánchez.

Con prólogo del polémico ex presidente Ernesto Samper, el libro narra historias auténticas pero dramáticas, vividas por personajes que tuvieron una muerte muy distinta a la vida que tuvieron porque el destino les jugó una última mala pasada. Dos hombres de radio, Julio Arrastía Bricca y Juan Harvey Caicedo; un banquero Jaime Michelsen Uribe; un ex alcalde, Julio César Sánchez y el ex gobernador huilense Jaime Lozano Perdomo son los nombres que conforman las crónicas de amor y muerte de Artunduaga.

PROLOGO DEL LIBRO

Si a Juan Harvey Caycedo lo acabó la modernidad, a Julio Arrastía lo acabó su memoria; a Jaime Lozada Perdomo la violencia; a Jaime Michelsen la envidia y a Julio César Sánchez el despecho. Ahora, cuando he leído, de un solo tirón, las páginas del libro Finales Tristes, de Édgar Artunduaga, me di cuenta, con algo de sobresalto, que la vida de estos cinco personajes se entrecruza con escenas y momentos importantes de mi propia vida. Dios teje a su antojo el destino de los hombres, decía Shakaspeare. Recomiendo estas semblanzas de vida, desbordantes de recuerdos y anécdotas que fluyen de la buena pluma de Édgar Artunduaga.

Jaime Michelsen ocupa un sitio preferencial en mi vida; fue la persona que me dio la primera oportunidad laboral en el Banco de Colombia, cuando yoacababa de ingresar a estudiar Derecho en la Universidad Javeriana en compañía de su inolvidable esposa María Cristina. Recuerdo nuestra telegráfica conversación de ese día: “Bueno, Samper, le voy a dar el puesto pero no le cuente a sus condiscípulos, porque me llenan aquí de hojas de vida”. Del Banco de Colombia salí para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) y de allí a la vida pública hasta alcanzar la Presidencia de la República. Siempre estuve acompañándolo a él y a su familia, especialmente en los momentos críticos. Como Presidente intervine para que, ya moribundo, le permitieran recuperarse en su casa de la dolorosa enfermedad que se lo llevó a la tumba; y antes de su partida definitiva, le ofrecí una cena en Palacio con amigos comunes y su familia que recuerdo con especial cariño. A Jaime Michelsen lo mató la envidia de sus enemigos. Mucha gente ignora por completo que no vivió ni murió como un hombre rico; era un empresario calvinista en el más estricto sentido de la palabra: trabajaba para crear riqueza y no para hacerse rico. La fortaleza formidable de su Grupo, el Grancolombiano, contrastaba con la austeridad de sus hábitos del día a día: ver televisión, ir a un cine, disfrutar de sus hijos en la finca campesina. Esa actitud de competencia limpia despertó la envidia de sus competidores que se convirtieron, aliados con sus padrinos políticos, en sus peores enemigos. Su fuerza creadora, yo diría que arrolladora, se convirtió en una amenaza para los viejos y timoratos estilos de manejar los negocios a las escondidas. Su hijo Pablo, como su tocayo San Pablo con Cristo, asumió de manera admirable su defensa y la reivindicación de sus apellidos. En el entierro de María Cristina, su ángel guardián, pocos años después de su muerte, me llamó la atención que no había una sola persona de las allí presentes a la cual Jaime Michelsen no le hubiera hecho ‘el favor de su vida’, como me lo hizo a mí ese día de febrero de 1969, cuando me nombró auxiliar grado tres del Departamento de Personal del Banco de Colombia, encargado de liquidar cesantías.

La familia Lozada Perdomo era una familia feliz; Jaime, el padre, gozaba del prestigio de haber sido un buen gobernador; tan bueno era que yo lo llamaba el “gran ordeñador”: cada cita suya a Palacio costaba millones de pesos en obras, proyectos, subsidios. Las achiras y quesillos que llevaba, inefablemente, como contraprestación, desde entonces son considerados como los más costosos en la historia de la gastronomía del Huila. Afable, descomplicado, con esa capacidad que tienen los opitas para resumir situaciones complejas en frases sencillas. Nada le faltaba a la familia Lozada, le sobraban los amigos. Después de pasar por un breve periodo por el Consulado de Londres, a la familia Lozada le llegó la mala racha. Secuestraron a su maravillosa mujer, Gloria, y a sus dos hijos mayores, en el famoso secuestro colectivo del Edificio Torres de Miraflores de Neiva; Jaime liquidó todo su patrimonio familiar para pagar el rescate de Juan Sebastián y Jaime Felipe; poco después le quitaron la investidura como Senador y murió su hermano Ricardo. En el interregno del secuestro y la liberación de sus muchachos, la gente le pidió que lanzara a su esposa secuestrada a la Cámara; se trataba de un reconocimiento público a las obras sociales que ella adelantaba que podría influir -según me comentó Jaime privadamente- para que las Farc entendieran que la pareja estaba al servicio de las mismas causas sociales por las cuales, al menos en teoría, luchaba la guerrilla que la tenía secuestrada y accedieran a liberarla. No fue así, apenas se supo del triunfo rotundo de Gloria en las elecciones, la trasladaron al grupo de los secuestrados canjeables. El ingrato destino le tenía otra terrible sorpresa preparada a la familia Lozada: como resultado de una equivocación, Jaime, confundido con otro personaje, fue asesinado cuando regresaba de una correría política en el sur del Departamento. Hoy la familia ya no es una familia feliz, para ellos no habrá fiestas, al menos en este año, con dulce de navidad y asado; las tamboras y los tiples no alegrarán su año nuevo y la mamá, aún secuestrada, sigue esperando que esa violencia “que pisa duro” le de a su familia un respiro a su tragedia.

De Julio César Sánchez sólo se pueden tener recuerdos gratos. Lo conocí al frente de la Gobernación de Cundinamarca y más tarde fuimos aliados para tomarnos Bogotá, con Luis Carlos Galán, en lo que se conoció como ‘Sagasa’: Sánchez, Galán y Samper. Viví de cerca su amor por la dirigente liberal Clarita Pinillos quien, con su hermano Antonio, ha estado cercana a mis afectos políticos desde hace varios años. Lo que sostiene en este libro

Artunduaga es rigurosamente cierto; además de su amor, que fue mucho y muy sincero, Clarita le dio a Julio César un proyecto de vida, una razón distinta de vivir, que entró en inmediata contradicción con el profundo amor que Julio César le profesaba a su familia. Su vida, así, se convirtió en

una de esas empanadas boyacenses, mitad conejo, mitad caballo, a las que Sánchez se refería cuando quería aludir a una situación compleja en materia

política. Y tal vez por aquello de que “el amor es eterno mientras dura”, Sánchez se consumió en una tristeza profunda cuando se decidió a pagar el

alto precio de Clarita para conservar su familia. Este despecho, las secuelas del secuestro de que fue víctima y la amenaza de un cáncer que quería sitiarlo en mitad de la vida, lo llevaron a un final que no tenía nada que ver con la alegría y el sentido del humor con que Julio César Sánchez siempre vivió su vida.

Sánchez tuvo así un final tan trágico como el de Juan Harvey Caycedo, acosado por la cancelación de los espacios radiales a los cuales había entregado su vida; quitarle su papel de gringo en La Luciérnaga, impedirle ‘pasar la tarde’ con sus oyentes, prohibirle la emisión de boleros de medianoche fue para Caycedo lo mismo que haberle quitado una mujer bonita como Lucía, su esposa, o Paola, su hija, mi ahijada, que lo acompañaba religiosamente todos los veinte de julios, vestido de oficial de la reserva del Ejército de Colombia, en el desfile de las Fuerzas Armadas con ocasión de su día. Juan Harvey vivía su oficio de locutor con la misma

pasión con que su hermano medio, Antonio José Caballero, el ‘Comandante Caballero’ ha vivido el periodismo. Varias veces lo recibí en Palacio, en compañía de Alberto Piedrahita Pacheco, para escuchar su discurso, absolutamente válido, a favor de la profesionalización del oficio de locutor. Como lo relata aquí deliciosamente Artunduaga, unas de las diversiones de los viejos zorros locutores, como Caycedo y Piedrahita, era la de reunirse a tertuliar y burlarse de ellos mismos transmitiendo cada uno lo que sería el entierro del otro contertulio. Lastimosamente, Juan Harvey no tuvo la oportunidad de haber transmitido su propio entierro, ni entonar en la iglesia El Cantar del Llano que lo transportaba a las llanuras sublimes donde todos pensamos, equivocadamente, que había nacido uno de los hijos más ilustres de Santander de Quilichao.

Ahora bien, si de transmisiones se trata, el único personaje de esta serie de Finales Tristes que no conocí fue a Julio Arrastía quien dejó de transmitir ciclismo cuando se percató de que su memoria se había declarado en operación tortuga y más tarde en plena rebeldía; teníamos con él, eso sí, amigos comunes como ‘El Zipa’, ‘El Pajarito’ Buitrago, Efraín Forero, ‘Cochise’ y Ramón Hoyos, a quienes Julio me enseñó a querer cuando, en la década de los sesenta, pasaba días enteros con mis hermanos mayores, Daniel y Juan Francisco, escuchando las narraciones apasionantes de Arrastía, mientras jugábamos nuestra propia vuelta a Colombia en un viejo tablero de juguetes Búfalo o en las aceras de nuestra casa con tapas de Kolkana-Paga debidamente balanceadas con esperma y corchos a la medida. El relato de Artunduaga sobre cómo la familia sacaba a Julio, cuando ya estaba perdido en el mundo, a transmitir virtualmente la travesía de un mensajero por las calles de Medellín o el ascenso por la avenida de las Palmas de un novato, es de una ternura conmovedora y aleccionante. Ignoro si, deliberadamente, Artunduaga no quiso redactar un epílogo al libro que hoy les presento. Mi conclusión, sencilla, es que estos personajes vivieron y muy bien sus vidas, supieron sembrar recuerdos de alegría entre sus amigos y sus familias y demostraron que, sin importar el desenlace triste de su trasegar feliz por esta tierra, demostraron que tenía razón quien afirmó que “la vida no es medida por el número de respiraciones que tomamos, sino por los momentos que nos hacen contener la respiración”. Y ellos tuvieron muchos momentos de respiración contenida, incluido el momento triste de su partida.

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25 Respuesta sobre “FINALES TRISTES, NUEVO LIBRO DE ARTUNDUAGA”

  1. Rafael Lugo Abdallah en diciembre 26th, 2007 5:24 pm

    Solo he leido el Prólogo de este libro y me parece que el contenido debe ser muy importante, pues casi nadie conoce como fué la muerte de estas personas y cuales fueron las causas o razones que los llevaron a tomar determinación tan fatal y triste porque eran personas muy publicas.

    Rafael Lugo A.

  2. Rafael Lugo Abdallah en diciembre 26th, 2007 5:28 pm

    Sr. Arthunduaga lo felicito por su labor en la politica y en la radio soy oyente de Radio Santa Fe, desde cuando mi mamá en vida era su emisora favorita sobre todo el programa de «Marinos de Colombia buen viento y buena mar.» Ella anhelaba tener noticias de mi hermano mayor quién prestó su servicio militar en la marina, pero nunca sucedió pues mi hermano fué muy ingrato con ella.

    Gracias

    Dios Le Bendiga.

    Rafael.

  3. pedroantoniofuentesv. en diciembre 27th, 2007 6:48 am

    libro muy interesante puesto que mata las dudas de los finales dudosos de ciertos personajes de la vida publica colombiana exelente libro

  4. Patricia Rozo en diciembre 27th, 2007 7:19 am

    El comentario de PedroAntonio Fuentes V. porta la ideologia de esa personalidad que admiro de ARTUNDUAGA. A QUIEN ESCUCHO CON LA FRECUENCIA DIARIA. ARTUNDUAGA UN PERSONAJE QUE NO LE DA CABIDA A LAS DUDAS. MAS VERAS QUE EDGAR ARTUNDUAGA SANCHEZ,SE DESCUBRAN ESTE NUEVO ANO. UN DESEO GRANDE, ES QUE LA SABIDURIA LO COLME DE EXITOS.

  5. Patricia Rozo en diciembre 27th, 2007 7:36 am

    ME FACINA ESCUCHARLOS. ESA MESA DE TRABAJO AL AIRE EN RADIO SANTAFE ES ESPECTACULAR. MIS MEJORES DESEOS PARA PERSONA COMO UDS. QUIENES HACEN AMABLE EL DIA EN MEDIO DE DIFERENTES SENTIMIENTOS QUE NOS PROCURAN LAS NOTICIAS.ALLA EN BOGOTA SON LAS 7:35AM Y EN LONDRES LAS 12:35 M QUE VOCES TAN LINDAS

  6. Rodolfo Vasquez en diciembre 29th, 2007 6:46 am

    EL QUE SEGURAMENTE TERMINARA MAL ES OTRO. UN QUEMADO POLITICO COMO ARTUNDUAGA TIENE SU LADO OSCURO ASI QUE NO VENGA A TRAMAR DE MUCHA MORAL PORQUE POR ALGO ESTA AMENAZADO DESDE HACE MUCHO TIEMPO.

    NI EN LA PROPIA TIERRA DE EL (NEIVA) LO QUIEREN, POR SAPO Y METIDO.

    LEERE EL LIBRO A VER SI ME DEJA ALGO CONSTRUCTIVO… DOY LO QUE SEA PARA QUE ALGUIEN ESCRIBA SOBRE «EL FINAL DE ARTUNDUAGA», POR EJEMPLO. A VER COMO TERMINARA ESE CHIVO EXPIATORIO DE LA POLITICA.

    UMM FUE EL FAMOSO BATALLON DE AMIGOS EL QUE LO LLEVO A LA POLITICA Y DESPUES LES HIZO PISTOLA… COMO POR EJEMPLO A LAS EMISORAS COMUNITARIAS, SI SE ACUERDA?

  7. Arcadio Dimaté P en diciembre 29th, 2007 10:07 am

    Edgar me parece que por el prólogo que es una acierto el haber escrito estos finales trágicos que casi todo el mundo desconoce. A todos estos personajes los conocí y tuve la oportunidad de haber sido su interlocutor por cuestiones de mi trabajo. Guardo una gran admiración por el Dr Michelsen y cuento una anecdota. En algun momento de la vida del Banco de Colombia tenía una posición muy vulnerable en el exterior, por cuenta del Idema quien hace 27 años le debía casi 200 millones de dólares y fue tan consecuente el Dr Michelsen en refinanciar la deuda y condonar intereses para que el gobierno de Belisario pudiera seguir importando cereales y no causarle problemas de costo de vida a su gobierno y fue Belisario quien lo persiguió según dicen porque fue el Dr Michelsen quien lo dstityó de ANIF. Tambien he leido sus otro dos libros, espero comprarlo pronto.
    Un feliz año

  8. Edgar Martinez y Jorge Colmenares en diciembre 31st, 2007 6:08 pm

    Hola: Companeros los saludo desde Toronto
    Canada, su colega Edgar Martinez en compania de Jorge Colmenares El arrierro colegas de Radio Voces Latinas 1610 A M y los Arrierros Restaurante

    Feliz Ano 2008

  9. Edgar Martinez y Jorge Colmenares en diciembre 31st, 2007 6:09 pm

    Hola: Companeros los saludo desde Toronto
    Canada, su colega Edgar Martinez en compania de los arrierro colegas de Radio Voces Latinas 1610 A M y los Arrierros Restaurante

    Feliz Ano 2008

  10. ARCESIO VILLEGAS R. en febrero 13th, 2008 4:46 pm

    POR EL PROLOGO SE VE QUE ES UN LIBRO MUY INTERESANTE QUE PROCURARE COMPRAR PARA LEERLO COMPLETO.SE CONOCEN DATOS DE GENTE QUE AUN SE RECUERDAN MUCHO Y ERAN PARA MUCHOS DESCONOCIDOS.
    EDGAR Y A LOS COMENTARIOS NECIOS YA SABES.

  11. antonio en febrero 25th, 2008 6:25 pm

    he leido el prologo . excelente, por favor informen donde lo compro . vivo en USA miami gracias

  12. maria ariza en marzo 7th, 2008 4:02 pm

    Es un libro interesante a manera de crónicas de personajes de la vida nacional! la verdad aunque el tema es algo crudo el autor nos lleva entretenidamente entre historias y anecdotas de estos personajes.

  13. Ferry Tangarife en marzo 30th, 2008 6:50 pm

    Soy suscriptor de la revista semana en Boston, Estoy interesado en el libro ‘Finales Tristes’ por Edgar Artunduaga, Necesito informacion sobre donde adquirirlo.
    Muchas Gracias
    Ferry

  14. Maria Elena Alzate en junio 27th, 2008 11:55 am

    Buenos dias, escuche sobre el libro y estoy muy interesada en adquirirlo, pero no se en que librería comprarlo en la ciudad de Medellín, porque no lo he podido encontrar.
    Agradecería si alguien sabe responderme. analu256@hotmail.com

  15. Oscar Adolfo Scillone Arrastía en julio 17th, 2008 1:57 pm

    Soy sobrino de Julio Arrastía Bricca, era muy pequeño, pero aun recuerdo sus anecdotas que nos narraba en casa de mis padres.
    Vivo en Argentina, en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires y quisiera adquirir el libro, pero no se como hacerlo.
    Por favor, pueden ayudarme?
    Se que mi tio fue muy querido en Colombia y mil veces quise contactarme con allguien de su familia, pero nadie supo decirme nada.
    Sin mas y a la espera de alguna informacion, los saludo atentamente y desde ya muchas gracias.

    Oscar Adolfo Scillone Arrastia
    Brasil 203 – (7300) Azul. Pcia. de Buenos Aires. Rep. Argentina

  16. Conchita en agosto 7th, 2008 4:58 pm

    Por lo que leo del Prologo, creo que tiene un buen contenido, aunque tengo una pregunta ¿¿ Hasta donde es posible publicar tantos secretos de la vida de estos Personajes?? Por respeto, apariencia, o demas ?

    Gracias.

  17. Maria Edith Rodriguez M. en diciembre 2nd, 2008 8:19 pm

    El prologo del libro me parece muy bueno y es el preludio para leer
    un muy buen libro, como nos ha acostumbrado.

  18. fernando Vega en enero 26th, 2009 9:45 am

    Este es un buen libro,con el sello AS,igual o mas interesante que los anteriores,para detenerse a reflexionar sobre la cruda realidad de nuestros dias.

  19. Isaura en abril 15th, 2009 7:30 pm

    En realidad, el estilo de Artunduaga es muy particular,con la vida de personas tan influyentes como los cinco personajes que aquí aborda, nos presenta la realidad de nuestro país, lo que en sí sucede en el backstage de las familias «perfectas» y más pudientes de Colombia, por décima vez se luce, ahora con Finales Tristes, que ya tuve oportunidad de leer y me deja a la espera de posteriores publicaciones hechas por este gran periodista, escritor, futuro colega.

  20. gerson erazo en octubre 7th, 2009 7:49 pm

    el libro me parese interesante pero donde lo consigo vivo en cali las cosas que le pueden pasar a cualquier persona

  21. oscar Adolfo Scillone en noviembre 8th, 2009 9:30 pm

    Por favor, quisiera conseguir el libro finales tristes. Soy argentino y sobrino de Julio Arrast{a. Como debo hecer?
    Muchas gracias
    Oscar Adolfo Scillone
    Brasil 203 (7300) pcia de Buenos Aires Argentina

  22. jaime jimenez otalora en noviembre 30th, 2009 11:59 am

    hola , despues de varios anos viendo algo sobre jaime michelsen observo que ha publicado este libro…..me acordo de muchos momentos vividos por este personaje y su familia . Mi padre Julio jimenez murcia fue el abogado defensor de este personaje durante 11 anos o mas de 11 procesos ganaron 9 . Y de veras que en la vida se paga lo que se hace no muerto……. haaa y el le pedia la cedula ami papa siempre se hacia pasar por el y salia de vez en cuando hasta su finca en SAMACA …………esto si es para un libro …de veras………en mi fmla siempre nos ha gustado su periodismo ha felicitaciones……………

  23. Andres Mauricio Echeverry Velez en junio 15th, 2010 10:10 am

    Gran resena de lo sucedido con estos personajes de la vida nacional, la depresion lleva al ser humano a tomar decisioned tragicas

  24. M P en julio 19th, 2011 5:26 pm

    Dios no teje el destino de los hombres de manera antojada, como lo sugiere desde Shakespeare el ex Presidente Samper. ¿Acaso con ello pretende culpar al Señor por su mal proceder que lo llevó al 8000? Artuduaga dejó sinsabores con sus excesos en las informaciones contra el ex Presidente Pastrana Jr. Archiliberal reconocido, era de esperar que buscara el prólogo en alguien de su gallada como lo es Samper.

  25. Oscar en octubre 19th, 2021 1:22 pm

    Donde puedo encontrar el libro finales tristes de Artunduaga por favor