IRAK, UNA GUERRA SIN FIN

marzo 20, 2008 8:42 am

La guerra a Irak declarada por Estados Unidos, hace cinco años, no lograr superar los estragos. Antes que el inicio de una nueva era de la democracia y unidad, el sigue país asolado por la guerra.

La guerra lanzada hace cinco años por Estados Unidos en Irak puso fin a cerca de un cuarto de siglo de dictadura brutal y eliminó a Saddam Hussein, pero la estabilidad y prosperidad prometidas a los iraquíes se han quedado muy por debajo de las expectativas presentadas entonces.
La violencia ha bajado estos últimos meses, sobre todo en Bagdad, pero la capital sigue viviendo atentados sangrientos y las víctimas civiles se cuentan por decenas.

Además del derrocamiento de su presidente, la guerra permitió la realización por primera vez de elecciones democráticas en Iraq, pero al mismo tiempo tuvo como resultado la inmersión del país en una grave crisis política que desencadenó en una guerra civil generalizada, cuyos efectos aún se mantienen.

Panorama socio-económico
Pero la tragedia del pueblo iraquí no solo tiene que ver con la violación sistemática de sus derechos humanos. Además tiene que ver con toda una tragedia socio-económica que ha padecido desde entonces. El 60% de la población laboralmente activa, se encuentra cesante, o sea sin futuro y sin esperanza.
La organización humanitaria Just Foreign Policy calculó que más de un millón de iraquíes murieron tras la invasión y ocupación de su país, que este jueves cumplirá cinco años.
La firma encuestadora británica ORB elevó esa cifra a más de 1,2 millones de víctimas.
Casi 4,5 millones de iraquíes que se han visto en la obligación de tener que abandonar el país. Unos dos millones se hallan desplazados dentro de Irak, el resto, refugiados en los países fronterizos.

Pobreza extrema
Un 43% sobrevive con menos de un dólar al día, o sea, el umbral de la pobreza extrema. Seis millones de personas necesitan ayuda humanitaria, el doble que en 2004, inmediatamente después de la guerra, pero sólo el 60% de la población tiene acceso a las raciones que antes eran universales.
El 70% de la población sigue sin agua potable y el 80% carece de alcantarillado. En Bagdad, el suministro eléctrico resulta tan variable como imprevisible, frente a las 12 horas diarias -con cortes preanunciados semanalmente- que eran la norma en tiempos de Sadam. Ni siquiera la producción de petróleo ha logrado superar los niveles previos a la invasión (en torno a los 2,4 millones de barriles diarios), en parte debido a los ataques de los insurgentes a las instalaciones que sólo ahora empiezan presuntamente a funcionar con relativa normalidad.

Sin servicios
Los hogares iraquíes tienen, en promedio, menos de cinco horas de electricidad al día, incluso en Kurdistán, región septentrional del país que goza de amplia autonomía y que es promocionada por el gobierno de Bush como un ejemplo de éxito.
Las exportaciones petroleras, de las que Iraq extraía más de 80 por ciento de sus ingresos, no llegaron ni un solo día a la cantidad registrada antes de la guerra.
El desempleo, que ya se ubicaba en 32 por ciento de la población económicamente activa, osciló durante la ocupación entre 40 y 70 por ciento, según el gobierno iraquí.

Militares muertos
La fuerza multinacional dirigida por Estados Unidos para derrocar al régimen de Saddam Hussein perdió cerca de 4.300 soldados, la mayoría estadounidenses, desde el inicio de la invasión en Irak, el 20 de marzo de 2003.
Según el recuento de la página de internet Irak Body Count, al menos 81.639 civiles iraquíes murieron en ese periodo.
Las fuerzas de seguridad iraquíes también perdieron unos 12.000 policías, según las autoridades del país.

Los costos de la guerra

El costo del conflicto en Irak, que pronto superará el de las guerras de Corea y Vietnam, ya se eleva en Estados Unidos a los 400.000 millones de dólares, y la factura total superará los tres billones de dólares, según el premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz.
Según datos suministrados por el Pentágono, entre setiembre de 2001 y diciembre de 2007 se gastaron en la lucha contra el terrorismo 527.000 millones de dólares, de los cuales 406.200 millones en el conflicto iraquí.
Por su parte, un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estadounidense publicado en octubre de 2007 señala que el Congreso ya autorizó gastos por 602.000 millones de dólares para las operaciones militares en Irak y Afganistán, 70% de los cuales (421.000 millones) para el primero.
A largo plazo la CBO estima que el costo de ambas guerras ascendería a 2,4 billones de dólares hasta 2017, 70% de los cuales sólo para Irak, incluyendo intereses de los préstamos.
Esta estimación sigue siendo inferior a la que realizan Stiglitz y Linda Bilmes, profesora de Harvard, en un libro titulado «La guerra de los 3 billones de dólares».
Según los autores, los gastos estadounidenses para la guerra en Irak se elevan a más de 12.500 millones de dólares mensuales en 2008. Sumando a Afganistán, los gastos ascienden a 16.000 millones mensuales, es decir el presupuesto anual de la ONU.
En el horizonte del año 2017, el conflicto habrá costado más de tres billones de dólares, aseguran.

Iraquíes en éxodo

Los iraquíes siguen huyendo de su país, cinco años después de la invasión norteamericana de marzo de 2003, y el éxodo sustenta el flujo de demandas de asilo en los países industrializados, señaló el Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (Acnur).
En 2007, el número de pedidos de asilo ante 43 países industrializados aumentó en un 10% hasta alcanzar 338.000 personas, contra 306.300 el año anterior, subraya el Acnur.
Por segundo año consecutivo, Irak fue el primer país en cantidad de solicitantes, con más de un 10% del total (45.200 pedidos), prosigue el documento.
«Hay que tener presente, sin embargo, que los solicitantes de asilo iraquíes en los países industrializados sólo representan un 1% de los más o menos 4,5 millones de iraquíes arrancados a su suelo por el conflicto», anota el Acnur
Dos millones de iraquíes huyeron a Jordania y Siria, dos países vecinos que no figuran entre las naciones industrializadas y donde los servicios sociales y de salud están sumergidos por este flujo. Otros 2,5 millones se han desplazado dentro de las fronteras iraquíes.

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