Guerrilla iraquí clama victoria luego de la salida de Estados Unidos

septiembre 1, 2010 8:10 am

Los diferentes grupos guerrilleros que todavía combaten en Irak han calificado como «victoria» el repliegue de las tropas norteamericanas, que este martes acaban de forma oficial su participación en la guerra que iniciaron con la ocupación del país árabe en el 2003.

«Las fuerzas de ocupación han sido derrotadas con bajas que exceden los 33.000 muertos y 250.000 heridos. Están huyendo bajo los golpes de la resistencia», precisó en un comunicado el Partido Baaz del ex presidente Sadam Hussein, que ahora dirige el número dos de aquel régimen, Izzat ad-Douri.

Otras influyentes facciones locales, como las Brigadas de la Revolución del 20 o el movimiento iraquí Hizbulá, se habían pronunciado días antes en los mismos términos. Las Brigadas felicitaron en otro mensaje difundido a través de Internet a los que llamaron «héroes de la resistencia iraquí» por «la derrota visible de la ocupación», mientras que Hizbulá achacaba la determinación estadounidense de «marcharse por la noche (en referencia a la retirada de la última brigada de EEUU hacia Kuwait) a la crisis que han experimentado debido a las operaciones» de esta agrupación.

Según informó la prensa local, las huestes del clérigo Muktada al Sadr también han intentado atribuirse un papel preponderante en el repliegue norteamericano y a principios de mes estuvieron distribuyendo CDs a los devotos que asistían al significado rezo del viernes en los que aparecían imágenes de ataques de sus milicianos contra vehículos y patrulla de EEUU durante los últimos meses.
Tres grandes grandes alianzas nacionalistas

Los activistas iraquíes siguen actuando bajo la bandera de una plétora interminable de movimientos entre los que se cuentan las citadas Brigadas de la revolución del 20, el Ejército de los Musulmanes, el Ejército de Rashidin, los Murabitun, el Ejército de Ar-Rahman o el Comando General de las Fuerzas Armadas de Irak.

Sin embargo, las fuerzas nacionalistas han establecido al menos tres grandes grandes alianzas: el Frente del Cambio y la Yihad que representa el jeque Harez al Dari, el Frente de la Yihad y la Liberación (que incluye a los baazistas), y el Consejo Político de la Resistencia.

Al margen de ellos luchan los adeptos del Estado Islámico vinculado a Al Qaeda, cuyos devastadores atentados son rechazados por los nacionalistas.

La Asociación de Clérigos Musulmanes que también dirige Dari, por ejemplo, se apresuró el pasado día 17 a «condenar» sin reticencia alguna el ataque suicida que acabó ese día con la vida de decenas de reclutas en Bagdad y que reivindicó Al Qaeda.
Los ‘baazistas’, divididos

Por su parte, los ‘baazistas’ continúan divididos en dos tendencias, la que lidera el propio Al Duri y la facción que dirige Mohamed Yunis Al-Ahmad. La suerte del primero constituye uno de los mayores enigmas de estos últimos meses ya que la prensa iraquí le ha dado por muerto en numerosas ocasiones sin que tal extremo se confirmara nunca de forma oficial.

El pasado día 20 un portavoz del grupo afecto a Yunis, instalado en Siria, aseguró al diario Asharq al Awsat que Al Duri «podría estar ya muerto. La última comunicación radiofónica en la que se escuchaba su voz fue manipulada de forma clara», dijo Mohammad al-Doulemi.

En esa alocución que data de julio, Al Duri supuestamente designó al político suní Saleg al Mutlag como su sucesor y pidió a sus seguidores que continuarán combatiendo contra los tres enemigos que identificó como «EEUU, el sionismo internacional y el Irán Safawi».

«Nuestro objetivo supremo es liberar cada centímetro de nuestra tierra nacional que han robado y profanado los ocupantes», se escuchaba decir en la grabación. En este sentido, todas las facciones armadas coinciden en que este repliegue norteamericano no constituye para ellas el final de ocupación.
Ocupación política y económica

Nizar al Samarrai, un portavoz de los baazistas entrevistado vía e-mail, indicó a ELMUNDO.es que «la ocupación no es sólo militar sino política y se consagra en el convenio de seguridad (que mantienen Irak y EEUU) y en el proceso político (iniciado por los norteamericanos). También hay una ocupación económica que intenta robar a través de nuevas adjudicaciones de explotación del petróleo los logros que obtuvo el pueblo iraquí con la nacionalización de ese sector en 1972».

Por ello dijo que sus adeptos seguirán peleando «hasta acabar con los últimos vestigios de la ocupación y me refiero al proceso político diseñado sobre la base de las cuotas sectarias».

Para este mismo personaje, el balance de siete años de presencia norteamericana es simplemente desolador. «EEUU ha enviado a Irak a la era pre-industrial. Hoy el país es una pila de escombros. No hay electricidad cuando fue la primera nación de Oriente Próximo que disfrutó de ella, carecemos de servicios sanitarios que se precien cuando fuimos nosotros los que ayudamos a muchos países del entorno a construir sus escuelas de medicina. Irak era antes un lugar de peregrinación de estudiantes de todo el mundo árabe. Hoy cualquier supuesto doctor puede haber falsificado su título y ser un simplemente un estudiante que no ha completado la escuela secundaria», añadió Samarrai.

Las Brigadas de la Revolución del 20 también insistieron en la permanencia en el país de casi 50.000 militares de EEUU y de miles de «mercenarios» foráneos empleados por las autodenominadas empresas de seguridad que según este grupo «son responsables de gran parte de la violencia que afecta a civiles y de los asesinatos organizados».

«La embajada de EEUU en Bagdad es la mayor base militar de la ocupación. No dejaremos las armas hasta que se vaya el último americano», le secundó Hizbulá.

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