Ni lo uno ni lo otro

julio 19, 2014 6:31 am

Andrey PorrasPor: Andrey Porras
“…Cuando una situación no se resuelve ni con la muerte ni con la tragedia, nace el mundo de la complejidad…”
Estas eran las palabras de alguno de mis profesores, hace algunos años, cuando intentaba explicarnos un proyecto de investigación.

Por la misma época, salió una noticia con la cual pude entender las palabras de mi profesor, que eran parafraseos de la teoría de Edgar Morin sobre la complejidad. Se trataba del secuestro de una profesora rural por parte de los paramilitares y la exigencia que éstos mismos le habían hecho a su padre: si quiere que le devolvamos viva a su hija, mate al cabecilla de la guerrilla de tal corregimiento. En cualquiera de las dos opciones, tanto el asesinato del cabecilla o el no hacerlo iba a implicarle a este padre de familia un extremo: haciendo o no haciendo nada, el resultado iba a ser el mismo, lo peor. La complejidad, en mi concepto algo peor que la propia muerte, barnizó su existencia.

Este ejemplo sirve también para entender cómo los seres humanos estamos abocados constantemente a situaciones que nos obligan escoger el mal menos grave, el candidato menos peor, la disculpa menos indignante, como si, de entrada, en cualquier elección, ya se estuviera eligiendo alguna clase de pérdida.

Las noticias actuales que se relacionan con lo que aquí se está exponiendo son varias y quisiera ilustrarlas a través de preguntas: ¿qué es menos grave?… ¿lanzar un proyectil sobre la población civil o decir que los agredidos utilizan a la población civil como escudo?… ¿qué será lo menos peor?… ¿secuestrar y asesinar a unos jóvenes o raptar e incinerar a otro? … ¿qué nos deja menos intranquilos?… ¿que un avión sea derribado por separatistas o por una nación en conflicto con otra?

El Goliat Israel contra el diminuto David de Gaza expone una lucha que deja aturdido a cualquiera y con mucha falta de entendimiento: el secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelitas es sucedido por la incineración de otro palestino, como si la barbarie no tuviera límites y las excusas entre bando y bando intentaran esconder lo que a gritos versa la historia: un odio supremo entre las dos naciones.

La gigante Rusia contra la diminuta Ucrania también es otro esplendor de las inutilidades polarizadas entre los conflictos y el pasado jueves, aunque no esté comprobado del todo, pareciera haber cobrado un episodio de indignación mundial: en caso de que sea cierto, el que alguno de los bandos en disputa fronteriza haya cometido el error de creer que un avión comercial, a 10.000 metros de altura, era un avión objetivo militar, demuestra los alcances temibles de las guerras declaradas: no hay límite para el mal si me encuentro bajo la tutela de la beligerancia.

Algo parecido ocurrió en nuestro país, hace algunos años, cuando la Guerrilla y los Paramilitares extendían sus operaciones a lo largo de sus territorios, con la lamentable participación de algunos sectores del Ejército, y que terminó en masacres, aún no resueltas del todo, como la de Mapiripán o Bojayá. Las preguntas en este caso serían: ¿cuál es el mal menor?…¿que la población quede en la mitad del fuego cruzado entre guerrilleros, paramilitares y ejército? … como en el caso de Bojayá… o ¿que el descaro de una operación Paramilitar hubiera tenido el apoyo irrestricto del Ejército? … como ocurrió en Mapiripán.

Pues la respuesta a gritos es NINGUNA DE LAS ANTERIORES. Ni Gaza ni Israel, ni Ucrania ni Rusia, ni Ejército ni Paramilitares ni Guerrilla, ni jóvenes secuestrados o quemados, ni aviones derribados por misiles, ni masacres de la población civil. El ser humano merece no estar teñido por los emblemas de la complejidad y el derecho a negar estas opciones significa el inicio de una reconstrucción del sentido humano.

El trabajo de esta reconstrucción comienza con la fuerza consciente de quienes detestan esas polarizaciones.

Colombia, con la firma de la paz y su aceptación en el referendo, está llamada a construir otros lenguajes de reconciliación y reparación, lejanos a los torpes pedestales de la historia.

petalica@hotmail.com

@andreyporritas

3 Respuesta sobre “Ni lo uno ni lo otro”

  1. herley Ramirez Alzate en julio 19th, 2014 8:59 am

    Importante reflexion sobre la Complejidad a nivel de conflicto interno en Colombia e igual ante guerras historicas entre naciones..

  2. alcor en julio 19th, 2014 10:35 am

    Excelente reflexión, que pesar que todo no se queda sino en palabras, además quienes toman las decisiones no les interesa y se hacen los de la vista gorda, quedando todo como decían en sábados felices hace algún tiempo «todo el mundo habla pero nadie se compromete»

  3. Jareval en julio 19th, 2014 8:55 pm

    Da para pensar y meditar profundamente y trae como consecuencia un grave dilema transformado en asunto de conciencia. El mismo Ser o no ser, del príncipe Hamlet.

Deja un comentario