MÁS QUE SALVAJES

julio 21, 2014 7:50 am

Carlos FradiquePor:Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA
Minimizar la violencia intrafamiliar y social es un avance importante para proteger el poco de familia que nos queda.
Tomé la decisión de evitar los noticieros de radio y televisión de Colombia y algunos internacionales. Las conductas de los ciudadanos parece que solo generan notas para crónicas rojas. Sangre y violencia por doquier.

1) Homicidios, posiblemente asesinatos, causados por conductores ebrios que han estado en las rumbas mañaneras que patrocina el propio estado para vender las bebidas alcohólicas de las licoreras oficiales. 2) Lesiones y homicidios, esta vez sí asesinatos, en mujeres siendo los actores los machos de todos los estratos que han sido incapaces de entender que las mujeres no son propiedad privada y que el afecto, si no se alimenta día a día, se puede terminar. 3) Lesiones y homicidios, más asesinatos, causados por enfermos sociales que rechazan el trabajo y decidieron, bajo el patrocinio de culturas sociales y no pocas veces por enseñanza de sus propios padres o familiares, dedicarse el robo en todas sus modalidades, al atraco, a los paseos millonarios, a las escaladas de muros para apropiarse del patrimonio ajeno. Asesinar por dos mil pesos, por un celular, porque no le pareció lícito que otro mirara con afecto su pareja, es conducta de bárbaros y dementes. 4) El robo del patrimonio público y privado que lo consideran normal y necesario hombres y mujeres cleptómanos por el estímulo de la creencia de que si la persona es honrada pasa por tonta y la misma sociedad la puede castigar por no haber aprovechado su cuarto de hora. 5) El acoso, el abuso, la violación sexual en el transporte público, en las instituciones educativas, en las oficinas, en los centros religiosos y en niños e infantes y mujeres, como medios absurdos de realizar conductas hedonistas de las que son sujetos todas las personas en una comunidad que hace apología del sexo sin fronteras. 6) El registro de muertos en las puertas de los hospitales porque no hay pronta y debida asistencia debido a la indolencia del personal de salud o a la congestión en las salas de urgencias. 7) La indiferencia de los agentes de seguridad ante conductas aparentemente leves porque no hay sangre o el valor del botín no vale millones. 8) El odio, la venganza y el terror expresados en la desfiguración del rostro de personas con sustancias letales. 9) El incremento geométrico del comercio de drogas como el alcohol, la cocaína y otras, sin esperanza de que se tome conciencia de que el ser humano no tiene derecho a suicidarse y menos a plazos, de tal manera que su daño se desplace a los demás de su entorno. 10) La apología del consumo de alcohol, del sexo irresponsable, de la opción del aborto, del descuido de la persona humana, del desprecio a la familia que es tanto como el desprecio a la Patria, del pisoteo de la autoestima en todos los sentidos. 11) Las decisiones administrativas y judiciales sin ninguna utilidad pedagógica y con una buena dosis de castigo a conductas lícitas o a recobro de la profesión de ideas o creencias que no son compartidas por los censores del Estado. 12) La publicación de cifras para presentar una sociedad irreal, ausente de soportes de vida porque se sabe que más de la mitad de las personas deben subsistir con menos de diez dólares al día. La dolorosa realidad está lejana de la Colombia ideal que quiere la Constitución.

Y a todo lo anterior se suma la demencia de los gobernantes y fanáticos que no tienen ningún respeto por la vida humana y lanzan misiles y bombas sin importar quienes van a morir, sin saber por qué y cambio de nada. Y a nivel local las bombardeadas calles bogotanas cuyas cicatrices se pretenden ocultas con tapetes de chatarra y basura.

Estamos en una sociedad más salvaje, más bárbara, más demente, más ruda que la de hace 30 o 40 siglos. El genocidio del mar rojo parece un episodio menor frente al genocidio graneado que vivimos día a día.

Envíe sus comentarios a carlosfradique@etb.net.co

Una respuesta sobre “MÁS QUE SALVAJES”

  1. Blanca Rincón Vargas en julio 26th, 2014 8:31 pm

    Sí. Es la descomposición social dolorosa y evidente para quienes añoramos los valores morales perdidos y ó lejanos de recuperar.

    Abogado Carlos Fradique Méndez.
    Me llamó la atención su especialidad. Puedo hacerle una pregunta de familia? Muchas gracias.

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