Colombia sin agua potable si desaparece el oso de anteojos

abril 6, 2018 1:38 pm

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Foto: Wikimedia

El oso de anteojos es propio de la zona andina de Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú; es la única especie de oso nativa de Suramérica y ha sido nombrado con honores como “El Guardián del Páramo”, pues no solo habita en él, sino que es el encargado de mantener vivo y en equilibrio este ecosistema, de donde proviene el agua que consumimos.

Desafortunadamente, esta especie también está catalogada como vulnerable por el Ministerio de Ambiente y está en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya que podría desaparecer dentro de los próximos 25 años, por la destrucción de su hábitat y por la caza. La importancia y la problemática de este animal inspiraron a Valentina Rincón y Gabriela Rodríguez, dos jóvenes
inquietas por el tema medioambiental, alumnas del Colegio Rochester, para hacer parte de la solución.

“Hace varios años estaba viendo las noticias y vi que unos campesinos habían matado a un oso de anteojos. Como era un animal del que el colegio nos hablaba tanto y como ya habíamos ido al Páramo de Chingaza, me sentí identificada con el tema y pensé que todos deberíamos de conocer y entender la importancia del medio ambiente y de los seres vivos.”, resalta Valentina Rincón.

Valentina y Gabriela crearon, como proyecto de grado undécimo, una cartilla en la que enseñan a los niños la necesidad de cuidar esta especie para garantizar nuestra propia supervivencia. El creativo material explica la situación del oso de anteojos y cómo los niños pueden cuidarlo, mediante dibujos, gráficas e infografías realizados por ellas mismas, acompañadas de cuentos cortos, también de su autoría, con un lenguaje sencillo y
divertido.

Como explica Gabriela Rodríguez: “Los niños están en su etapa de formación y sobre todo a esa edad, entre 5, 6, 7 años, en donde están empezando a entender todas las cosas, es clave darles toda esa información sobre importancia del oso y que ellos sientan, se apropien del tema y sean conscientes de que tienen el deber de cuidarlo, porque en el futuro ellos serán pioneros de este tipo de iniciativas de conservación.”

Sus compañeros de grado décimo y varios profesores de la institución se unieron a la iniciativa y colaboraron con los temas de investigación y realización de esta cartilla. “La verdad fue un proyecto en el cual toda la comunidad rochesteriana participó, dándonos información y apoyo. Nosotras sabíamos que era un proyecto interesante, pero de no ser por toda la ayuda que recibimos de nuestros profesores, la cartilla no sería la
misma”, dice.

Inicialmente esta cartilla se presentó solo en formato digital para uso lúdico y educativo a los alumnos del Colegio Rochester, pero muchos de los niños se mostraron dispuestos a adquirirla de forma física, por lo cual se imprimirán inicialmente 500 ejemplares para llevarlos a algunos colegios, especialmente a los que están fuera de la cuidad y cerca de las montañas, para enseñarles a los niños de las zonas rurales sobre la importancia del
oso.

Así trabaja “El Guardián del Páramo”
El oso de anteojos es una especie sombrilla, lo cual significa que otras especies de animales y plantas dependen de él para sobrevivir. Por ejemplo, este oso es polinizador y dispersor natural de semillas a través de su pelaje y con sus desplazamientos abre caminos por los que entra la luz solar, necesaria para las plantas, y por donde luego podrán transitar otras especies, menos fuertes, para buscar alimento.

De esta forma, el páramo, en donde se produce el agua apta para el consumo humano, se mantiene sano, se renueva y puede proveernos del vital líquido. Se calcula que de este ecosistema, protegido por el oso andino, depende el 40% de la provisión del agua del país, de acuerdo con el Proyecto de Conservación de Osos Andino de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Por eso se dice “si hay oso, hay agua”.

La problemática
El oso de anteojos u oso andino ha estado históricamente amenazado por la actividad humana. El principal factor que lo pone en peligro es la conversión de su hábitat en terrenos para ganadería o agricultura. Entonces el oso debe desplazarse más para buscar alimento, y termina cerca de asentamientos humanos, donde es agredido y cazado por miedo, y para evitar que entre en conflicto con animales domésticos o consuma los productos
sembrados.

Además, algunos guías turísticos ilegales, en zonas de alta montaña, prometen a los visitantes conocer al oso de anteojos de cerca y fotografiarse con él, promesa que logran cumplir atrayendo al animal con carnadas que alteran su alimentación natural y le hacen daño. Por eso y de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), quedan sólo 700 ejemplares de oso de anteojos en Colombia y 18.000 en Suramérica, aproximadamente y hay un alto riesgo de que esta especie se extinga en los próximos 25 años.

“Hay que mantenernos informados. La ignorancia es la peor arma. El oso andino es un animal inofensivo, se alimenta principalmente de vegetales, insectos y peces. Es de vital importancia para los páramos y para la supervivencia de otros animales que comparten su hábitat. Cuidar del oso andino, es cuidar del páramo; cuidar del páramo, es cuidar del agua de nuestro país, es cuidar de nosotros mismos.”, afirman Valentina y Gabriela.

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