VOTO RACIONAL PARA QUE SEA ÚTIL (Primera parte)

mayo 6, 2018 6:35 pm

Por: Carlos Fradique-Méndez
Abogado de Familia y para la Familia
DIPLOMADO EN EDUCACIÓN PARA LA VIDA EN FAMILIA (184)

Vivimos uno de los momentos más cruciales de nuestra historia. Colombia es semejante a una empresa que está al borde del abismo y necesita un gerente que la rescate. Sería loco nombrar a uno que la empuje al precipicio y que todo sea el crujir de dientes.

Y no se trata de elegir un gerente solo para 4 años. Hay que avizorar un buen proyecto de Patria para por lo menos las próximas dos décadas. Si en esta selección de gobernantes tenemos éxito Colombia será viable. Si elegimos mal caeremos en las desgracias de países del llamado cuarto mundo. Será como un suicidio premeditado. Una inmolación colectiva para venerar la insensatez.

Hay 5 aspirantes a la gerencia. Es prudente hacer la selección con la ayuda simulada de uno o varios cazatalentos.

LOS PROBLEMAS QUE DEBEMOS SOLUCIONAR PARA LOGRAR UNA SANA CONVIVENCIA

Los problemas de Colombia no se solucionan con un gerente que tenga aceptables dotes de orador pero que no de buenos resultados en su labor, que ilusione con promesas en discursos con pasable entonación pero vacíos en el fondo por ausencia de propuestas serias, que prometa ríos de leche y miel y que tenga en mira regalar o malbaratar el poco patrimonio que nos queda. Tampoco con el que venda la idea de que tiene la solución mágica para todo y que se allane a decir lo que la gente quiere oír, sin comprometerse con las soluciones que realmente necesitamos y las cuales demandan prudencia, paciencia y tiempo.

Un primer cambio sustancial supone por lo menos una década, y para llegar a una estabilidad con derechos fundamentales satisfechos por lo menos dos o tres décadas. De pronto más. Y en esta tarea todos somos responsables, a todos nos corresponde una parte del buen trabajo.

DIAGNÓSTICO DE LOS PROBLEMAS EN COLOMBIA

Los problemas de Colombia están identificados. Y para hacer estudios y diagnosticar la patología social tenemos personal de sobra. Sin contar con que cada ciudadano tiene su propia solución mágica. Pero los diagnósticos valederos son pocos. Tenemos mucha teoría, mucho discurso vacío, muchas recetas en abstracto y fórmulas etéreas.

Sabemos que nos agobian:

1) La educación deficiente en valores ciudadanos, la instrucción incompleta en temas como saber leer y escribir, las 4 operaciones fundamentales que deben enseñar a sumar, multiplicar y compartir en vez de dividir, la historia para aprender de lo positivo y para evitar la repetición de lo negativo, el emprendimiento, la capacidad de soñar y de realizar los sueños, el respeto integral por la persona humana y el prójimo.

2) La inseguridad por el riesgo de daño en nuestras vidas y en nuestros bienes. Todos tenemos una parte del rostro acaparado por el miedo.

3) Y la presencia viva de los asociados para delinquir que le hacen creer a varios gobernantes que asesinar, secuestrar, destruir el patrimonio público y privado es una forma legítima de hacer política y de crear condiciones de vida digna y próspera.

4) La ausencia de prevención en salud y la tardía atención en la sanación. Hay casos inicuos en los que son la misma familia, sociedad y Estado quienes promueven la enfermedad.

5) El desempleo y la primacía de los pagos ilegales e injustos. Y todo al amparo de la ley. Es el imperio de lo que llamo el fraude con la ley.

6) La corrupción en todos los niveles y en todos los rincones de la Patria. Y sus pares como la mala fe, el engaño, la trampa, la estafa, la mentira, la falsedad, el distractor, la celada, la coartada. En estos espacios, la inteligencia está al servicio del mal. ¡Ironía!

7) La perversa amenaza al poco de democracia que nos queda con el sistema electoral legislativo y judicial y la repartija del erario entre los ordenadores del gasto, así sea en el empleo de los cargos de menor categoría.

8) La falta de vivienda digna. Casas de lata, cambuchos, protección rupestre bajo las alcantarillas, hacinamiento en viviendas que llaman de interés social y que no ayudan a la dignificación de nuestras familias. Debemos repensar en la recuperación de la fortaleza de la familia, célula fundamental de la sociedad.

9) Ausencia de políticas de crecimiento demográfico a las que se suma la reproducción casi geométrica de la pobreza económica, moral y social. La degradación desciende desde los Palacetes.

10) La fragilidad en las políticas para evitar daños al ambiente y para recuperar las fuentes hídricas, la flora y la fauna que hemos destruido. Los noticieros informan que en el año 2036 no habrá nieve en el Parque de los Nevados e indiferentes nos alistamos a presenciar el deshielo. La indiferencia, el no es conmigo, nos empuja hacia el despeñadero.

11) El desmoronamiento de la familia como célula, núcleo fundamental de la sociedad. Sin familia, sin progenitores responsables, sin educadores en la familia, la sociedad, el entorno, ningún pueblo es viable en términos de justicia ni social, ni judicial.

12) La acumulación injusta de privilegios en un pequeño grupo de familias que no jalonan con elementos válidos a las que están por debajo de las líneas de recursos limitados, de pobreza y lo más gravoso, de miseria.

13) La engañosa presentación como positiva de resultados amañados con el amparo de estadísticas, como las relacionadas con la superación de la pobreza o los enganches laborales.

14) La incapacidad para crear empresas que generen productos, servicios, valores agregados que nos permitan competir con países con vida por lo menos decente.

15) La defensa de la Soberanía Nacional y del Territorio amenazado en las fronteras por el negocio imparable del narcotráfico y la complicidad de los vecinos para proteger a los delincuentes.

Este es un breve resumen del diagnóstico resumido.

La semana entrante publicaré la segunda parte de este ensayo.

SIGAMOS CULTIVANDO LA PAZ EN LA FAMILIA

Sigamos cultivando la paz, el respeto, las palabras decentes, el civismo, el compromiso patrio, el ser mejores cada día en nuestras familias, en nuestra sociedad y en Colombia para lograr que el sueño de una sana convivencia familiar y social se haga realidad.

Bogotá, 7 al 13 de mayo de 2018

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